jueves, 25 de diciembre de 2008

Feliz navidad sangrienta

El invierno oficialmente ha llegado. Yo cada vez soy más grinch que el año anterior, así que mi hermana Maricarmen me regaló una pulsera de cristales austriacos que tiene dijecitos brillantes en forma de arbolitos de navidad.

Mi cabeza cada vez es menos mía y tengo que seguir escribiendo por encargo. A veces no sé qué hacer.

El fin de año me ha escupido a la cara que los "happy endings" no existen. Desde el mes de octubre me ha ido como no lo esperaba. Bendito octubre, maldita ciudad. Todavía no me convencen los domingos.

Hoy desperté a las doce del día. Creí que no tenía internet y afortunadamente sí tengo servicio, que bueno que me pude poner a leer unos pendientes, algunas felicitaciones que me hicieron sonreír y me puse a preparar esta entrada. Tengo un hueco en el pecho y todavía no sé por qué es. Creo que se debe a que algunos se fueron y otros regresaron. Por donde lo vea son problemas, serios problemas. Ya no sé qué hacer y quiero tener a mi coche de vuelta. Necesito poner en venta muchas cosas y algunos muebles para pagar las deudas de una tercera que me afectan muchísimo. Mi mechón de canas se hace cada vez más grande y el frío no me ha dejado dormir.

Por otro lado, me ha puesto feliz que haya llegado el invierno de a devis. Sigue siendo un invierno solitario y muy a mi manera pero me siento bien. Extraño mi coche, otra vez. He salido a dar la vuelta por la ciudad y se ve bien, yo me vi bien: por fin pude estrenar los zapatos de tacón color azul marino que mandé a arreglar la semana pasada. Esa piel me llamó la atención: semeja a un cocodrilo que se camufla entre colores oscuros, de paso se lleva de corbata a mis filosos pies.

Me ha sorprendido la actitud de mi padre, ya no tengo nada que esperar de la gente. Pareciera que "carpetazo" es su palabra favorita. Me siento algo sola.

Algunas veces (como hoy), quisiera que la navidad dejara de figurar en mi calendario como han dejado de figurar algunos domingos.

Feliz Navidad.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Nuevo ranking (prioridad cero)

Estoy muerta de risa pensando en lo que esta entrada se convertirá. En vista de los últimos eventos sucedidos las últimas semanas, se ha agregado un número a la lista: el 0. Ahora, antes del 1 hay un 0, o sea, la prioridad cero.
Bueno pues es que mi amigo presidente de la Nueva República de Babel, me platicaba el otro día de la prioridad cero: antes de la opción número 1 siempre hay una más importante, la cero que se refiere a la situación de vida o muerte. Yo le decía, que así, en todos los rankings, debe haber un número 0 antes del 1 para referirnos a los que es "recontramás y mayor" de la primera opción. Así, hablábamos del ranking de solteros tóxicos (como suelo hablar) y decíamos que siempre habrá uno que quiera robarse ese lugar: los tipos que figuran en esa lista pululan y salen por cualquier lado.

Y que gusto me da que a veces me de por escribir vanalidades.

Sólo espero que la Ciudad siga cubríendome, prestándome sus avenidas para que mi corazón las use de guarida. Así, no importa qué tan redonda sea, igual el soltero tóxico se pierde o se cae de ella.

Por mucho, el tipo del bar irlandés, es el más tóxico de todos. La gente no cambia, debo recordarlo.

Que mi humor ácido alimente este sábado.
Arriba el sábado, abajo los domingos.
Arriba yo, y espero que ahora sí abajo estés tu.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Nunca nada es suficiente

La Ciudad es cruel con las solteras. Me duele pero así es. La mayoría de las personas que ven a una chica sola, la subestiman. Se cree que no va a poder ni siquiera defenderse por sí misma. Estoy enojada pero ya se me pasará.

Me chocaron el coche, a mi no me pasó nada más que me enojé como demonio. No sabía qué hacer, le llamé al Rey Sol y me ayudó; me tranquilizó por teléfono y luego fue al lugar. Caray, qué bien se veía, casi ya no me acordaba de las facciones de su rostro, ni siquiera lo vi llegar. Luego sólo se estacionó y camino hacia donde yo estaba. Gracias al cielo que llegó. Afortunadamente todo se arregló y esa misma tarde Andrés entró al taller. Luego me llevó a comer, platicamos muchísimo y me hizo reír también. Dimos la vuelta y ya de regreso, cuando creímos que todo el shock había pasado, rompí a llorar. La solución fue un six de Victoria y vámonos a dormir. Antes hablé con Madame Copo.

Nada es suficiente, mucho menos el tiempo.
Perdí la cuenta de los encuentros que he tenido. Sin duda el de hace un par de días se llevó de calle a mis microhistorias de la Ciudad. La presión, el trabajo, el amor, el bienestar y la felicidad: nunca son suficientes.
No se es ni demasiado bonita ni sexy. A veces está de más ser guapa, no se es muy inteligente o muy flaca. Nunca es too much el style. Ahora me doy cuenta que han sido crueles conmigo. O he tenido el pelo muy ensortijado o muy lacio: sin comentarios. Hace unos meses me pasó que un chico no se animó a invitarme a salir porque le parecí "muy": lista y guapa. ¿Qué es lo que quieren entonces? Madame Copo me dijo la vez pasada que soy muy sexy para un sólo chico, pero no lo suficiente para todos.

¿Por qué mi ciudad tiene que ser de extremos?
Y ni al caso con la pregunta, porque a veces yo soy de extremos también. Espero, en una de esas, no perder la proporción. Los tacones nunca son medios: o usas un plano o de siete centímetros para arriba, medias tintas ni para calzar. Como ya lo dije antes: si pudiera mataría por cinco minutos más.
Por otro lado, la felicidad es efímera. Y cuando crees ser totalmente feliz, algo sucede y no es suficiente. No se está ni muy enamorado ni demasiado desilusionado. Y si le demuestras a tu pareja un gramo de indiferencia resulta que no la quieres, ah pero si llamas todos los días se siente agobiada... Entonces en ese caso el término medio tampoco sirve para nada.
La ciudad es cruel con las solteras.

El invierno me adormece cada vez más.


Bienvenida al mundo real de la vida de adultos Mariposa Tecknicolor.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Tercer encuentro (y despedida)

Y nada. Y todo. Que yo estaba comiendo comida china cuando el último mensaje llegó al móvil: "quiero verte". Ok, ok, yo también quiero ver a muchas personas, pero no por eso mando mensajes pidiendo compañía de la nada... En fin. Desde la madrugada del domingo que comenzó a buscarme, pero como yo estoy en una etapa de escepticismo, omití todo mensaje que trajera su remitente.

Dos días después, cuando éstos no cesaron, le respondí: "seguramente necesitas quien te lave las zapatillas. Avísame cuando puedes invitarme a comer." Tan tan. Al tercer día, el último mensaje llegó y, luego de pensarlo un rato, le devolví la llamada. Total que nos vimos a las seis en el Sheraton Ma. Isabel de Paseo de la Reforma. No sé por qué ya no tiene departamento y por qué vive en un hotel; y francamente no me interesó preguntar.

Se portó diferente, distinto a los dos encuentros anteriores. Lo esperé un rato en el lobby y luego me fui al Sanborn's de la esquina. Ahí me probé todos los relojes de pulso DKNY y lloré por no poderlos comprar de un jalón, en fin, no todo se puede en esta vida. Luego, llegó. Wow: altísimo con los ojos más verdes que nunca. Usa el pelo lacio, ya no como antes, y trae diferente la barba. Guapo de a deveras y hueco de a deveras también. No sabía a donde llevarme (mejor que no fue a su habitación), así que yo lo llevé al Starcoffee que mucho tiempo frecuenté años atrás. Comimos y platicamos mucho mucho. Por vez primera me contó de su familia y de su trabajo, y me hizo muchas preguntas. Quiso saberlo todo y también, me quiso contar todo. Tiene un hijo y no soporta más estar fuera de su país, sin verlo y sin su familia... Me quería ver antes de irse porque me extrañó. Me dijo que sólo en mi pudo confiar mientras estuvo en la Ciudad.
Y yo que creí que había perdido el garbo, ahora resulta que soy irresistible e inolvidable.

Debí saberlo.
Al día siguiente abandonó la Ciudad. Me dejó el segundo minúsculo pastel de mi vida junto a mi bolso de mano y la plata para regresar a mi casa. Odio las despedidas y ahora me arrepiendo de no haber tenido una despedida común y corriente: de esas en las que los amantes se besan apasionadamente porque no saben cuándo se volverán a ver. Hubiera querido abrazarlo mucho mucho y tocarle el pelo lacio, sentir su rostro lampiño junto al mío y olerlo por horas hasta que se hiciera de noche.
Ojalá pudiera deshacerme de esta apatía que tengo para las relaciones amorosas. Es irónico: soy una persona muy optimista para asuntos del corazón, todavía creo en el amor, lo creo... pero me da mucho miedo.

Adiós.
Hoy extraño a mi argentino que sólo sabe hablar de depilación láser. Me vale. Extraño su vocecita y sus palabras mal escritas.
Hoy quiero volver a creer y volver a sentir. Quiero que se me quite el miedo.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Tenía que ser en domingo (the very last cup of tea)

Y de madrugada. Son las cinco de la mañana del domingo 7 de diciembre del 2008. Vengo llegando de una fabulosa noche de música, plática, compañía y cervezas en "La Nueva Excelencia" del Centro Histórico. Lo pasé, como casi siempre sucede, incréible.

Tengo la sensación de que las cosas deben cambiar. Debería comenzar con mi peinado, y tal vez seguir con la manera de ver las situaciones más complejas de mi vida. No todo lo que brilla es oro y, finalmente, he salido airosa de la ansiedad de los últimos años. I've been clean for the last hole year and i'm happy for it. Y la última taza de té debo tomarla mañana al despertar; sé que no haré caso del masaje con hielo ni de los analgésicos, tampoco he podido dejar de fumar. Pero, si sigo haciendo un esfuerzo y si en lugar de tomar el tamaño venti tomo el alto de latte por las mañanas, significará un gran avance para mi tratamiento. Odio no poder tomar té de hierbabuena ni fumarme un Marlboro light mientras termino de escribir algún párrafo o una idea inconclusa. Eso es, quizá debería escribirlo todo de un jalón -y a dos manos- para darme por vencida.

También el título del blog ha cambiado porque esta noche fue especial. Tengo una fan de planta. Bailé en la pista como mucho hace no lo hacia. La Ciudad necesita belleza y estoy segura de que yo se la puedo dar.

No me sentí sola porque esta vez mi hermano -quien por algunos años estuvo ausente- se volvió a hacer presente tomándome fotos, cantando y diciendo "salud". Me puso bien. Ojalá pudiéramos retomar esas noches de fiesta que solíamos tener antes de que se fuera a vivir Playa del Carmen; lo pasábamos muy bien y siempre hacíamos mancuerna. A pesar de tener pareja estable, me sigue tomando en cuenta cuando se trata de bailar en la pista. Ahora me doy cuenta de que lo extrañé. También extrañé a Madame Copo. Me encantó verla bien, guapa, sana y feliz. Con un chorro de proyectos inconclusos que pronto llevará a cabo; con sus ganas de bailar siempre y cuando la música toque.

La Ciudad me deslumbró una vez más.
Necesita belleza, como ya lo he dicho, y sin embargo se ve más linda que nunca. Y eso que no llegué a la inmensa pista de hielo de la plaza central. Me encanta vivir aquí. No me importa lo grande que sea y lo que eso implique. Yo soy una histérica también: tengo obras, y baches y camiones que pasan sobre mí entre las cero y las cinco horas... Una que otra vez he sido atropellada y me he caído de una azotea de primer piso; también he sido protagonista del drama de los servicios de emergencia. Por otro lado, sigo siendo mortal porque no he sido víctima de extorsión ni de secuestro. De este enorme Big Brother, sigo siendo anónima y soy feliz.

Ahorita tengo frío, ya me iré a dormir y comprendo, que a pesar de que algunas personas insisten en hacerse presentes, se necesita mucho más que un mensaje a celular para figurar en la farándula de mi megalópolis. Querétaro no me llega ni a los talones. Sus mensajes no tuvieron nada que decir, a pesar de que decían muchas cosas.

En ocho días recogeré los resultados de la biopsia, fijaremos fecha y me despediré de mi escote de vértigo. Tengo miedo pero así debe de ser. Espero que no sea pronto y también, espero poder tomar muchas fotos más. Ojalá pudiera beberme todo el té de hierbabuena del mundo y todas las coca-colas light y los té verde helados también. Me duele, el pecho y el alma.

Gracias Ciudad y gracias domingo. Ahora comenzarás a figurar positivamente.
No le sacaré la lengua al día de hoy.

Nostalgia

Creía, hasta hace unas horas, que la nostalgia podía ser motor de algunas circunstancias. Esta noche me han dicho que, al contrario, la nostalgia puede ser un freno.

El pensamiento de mi compañero de asiento -quien se refirió de manera contraria a la mía respecto a la nostalgia- se trata de que si siempre tenemos la añoranza de algún lugar, nunca podremos pasar a otro.

Repito: cuando tenga la oportunidad, cambiaré de patria, de ciudad y estilo. Mientras, me quedaré donde estoy. La nostalgia sigue siendo para mi el motor de cambio y de evolución.
¿Qué es para ti?

viernes, 5 de diciembre de 2008

Ninguna mujer se salva

Un día lo voy a confesar todo y voy a decir por qué ninguna mujer se salva. Voy a decir tu nombre, uno por uno, te voy a describir para que toda la gente que me lea sepa quien eres y te pueda encontrar a donde vayan. También me voy a quedar dormida por fin, sin tener miedo de que nunca me veas despertar, traeré mis santos en mis muñecas y la firma en la mano izquierda, nada más me importará. El insomnio ser irá para siempre y Clío regresará.

Se supone que la que debe ser la voluble, la indecisa y la frágil soy yo. No sé por qué a veces cambias tanto y por qué eres tan irregular. ¿Por qué simplemente no me puedes decir que no me quieres? ¿Por qué, al otro extremo, no me puedes decir que quieres estar conmigo? Odio las medias tintas, estoy harta de tanto "bla bla bla" y poco "glu glu glu". Quiero reír hasta reventar y quiero que se me quite el frío. Quiero dejar de pensar si la quiere mucho y si ella es más exitosa que yo (quizá lo sea, pero dudo que sea fabulosa). Quiero que se me caiga el tatuaje falso.

El taxi y yo

Hoy por la tarde fui a encontrarme con los ojos verdes para comer empanadas.

Para regresar, tenía que tomar un taxi porque mi coche se quedó afuera del garage ya que salí de casa hecha una loca para llegar a tiempo. El taxi que habitualmente pasa por mi tuvo que esperarme en la banqueta mientras yo buscaba mi zapato izquierdo.

Salí del bar "Muy" cerca de las veintiuna treinta. Hacía frío a pesar de mi gabardina. Estaba justo parada en la esquina de Río Guadalquivir y Río Lerma. Todos los taxis pasaban ocupados. Los ojos verdes se regresaron a su departamento, creo que un tanto ofendidos porque no los quise acompañar, y ahora tienen de tarea ponerse de buenas. Yo preferí regresar a mi casa, esta vez sin jugar a "Dos en la Ciudad".

Un auto encendió las intermitentes y se orilló a un lado mío. Abordé el taxi y casi de inmediato entablé una fascinante conversación con el chofer. De entrada me cayó bien notar que era educado, bienhablado y como de mi edad. Luego, me cayó mejor que me ofreciera una ruta alterna a las que yo le sugerí (Reforma-Fuente de petróleos-Periférico norte-salida Echegaray-casa Mariposa; o bien, Tíber-Río San Joaquín-Periférico norte-salida Echegaray-casa Mariposa) para que la tarifa me saliera más barata. Así, nos fuimos por Tíber para tomar Marina Nacional y luego atravesar calles y calles de la Delegación Azcapotzalco que no tengo ni idea de por dónde están. No me quedaba más que confiar en él y en su experiencia como chofer.

Dirás que estoy loca, pero me persiné. Ni modo, así es esto. Cuando no se puede confiar en las personas no queda más que tener un poco de fe en el cielo (hace dos noches tuve la sensación de que iba a morir y me puse las pulseras de santitos y de la virgencita de Guadalupe por si acaso. No tengo intención de ir al infierno más que cuando el invierno hace frío). Luego quizá, me daría cuenta que esta señal de la cruz sería una exageración: el chico terminó invitándome un cigarro y hablándome de "tu".

Y me enteré de que fue a la universidad, y de que vive por la ruta que usó para llevarme a casa, y también de que trabaja de día en un restaurante que está en Polanco. Sus padres viven en Satélite. Siempre estudió en colegio particular, es jefe de piso de este restaurante que se especializa en comida orgánica. Me quedé de a seis y me sentí afortunada de haberlo conocido. Me contó de su familia, del transporte de la zona metropolitana, de sus novias de preparatoria y de muchas otras anécdotas. Casi al llegar a mi casa comenzamos a hablar de política, me dijo que no había conocido a una mujer con mi postura ideológica; luego me preguntó a qué me dedico. Se lo confesé, casi como se confiezan los pecados. Me dijo, una vez más, que no había conocido nunca antes a una historiadora y que estaba congratulado. Me puso bien. Y terminó por caerme de maravilla. Éste chico y yo hubiéramos sido buenos amigos si nos hubiéramos conocido en un diferente y alterno pasado del micro presente que compartimos en la histeria de la vida de la Ciudad.

Muchas interrogantes aparecieron en mi cabeza. De entrada, me hubiera gustado saber por qué le es necesario tener dos trabajos que hacen que esté activo casi todo el día. Me dijo que el negocio de los taxis es de su papá y que ahora él tiene su propio coche que trabaja. Fue a la universidad y por eso tiene un trabajo estable, sin embargo, maneja su taxi de las 15 a las 23 horas. Me pareció demasiado y me brincó la situación porque, hacía media hora que yo había tomado naranjadas con un chico extranjero; atractivo como la droga misma; que trabaja de modelo con un salario que se cuenta en dólares y... estúpido como no he conocido a nadie en los últimos, digamos, ocho años. ¿Por qué mi país tiene que ser un país de contrastes?

Platiqué mejor con mi taxista que con los ojos verdes. El trayecto a mi casa lo pasé mejor que en los tres bares de la Cuauhtémoc. No sé, no sé. Me quedé con ganas de saber más y de perder menos el tiempo. ¿Qué me impulsó a ir a ver a este chico para hablar de depilación láser y planchas para pelo? En el remoto caso de que me interesaran esos temas, ¿qué no ha visto que soy feliz con mi pelo ensortijado y afeitándome las piernas? ¿Por qué un perfecto desconocido entendió mejor mis ideologías que un chico con el que he salido un par de meses? La ciudad necesita una limpia. Y el ranking debería incluir a los solteros idiotas junto con los tóxicos.

Casi nunca hablo del destino, es un tema del que no me atrevo hacer muchas aseveraciones. Sin embargo, en casos como este, es cuando la vida me escupe en la cara a través de él. No me gusta perder el tiempo. Bueno pues, ¡zim zam zum! me di cuenta de cuánto esfuerzo he hecho en vano con tipos que no tienen nada que ver. Y mira que me agrada que una persona luche por sí misma y se esfuerce por salir adelante. Me gusta que la vida me mande respuestas por medio de la vida de mi Ciudad.

También me queda claro que la química viaja en colectivo, y que el catch puede estar donde menos lo imagino. Yo te aseguro que si el chofer no hubiera sido casado...

jueves, 4 de diciembre de 2008

Galletita de la Fortuna

Tu corazón siempre se va a conocer a través de tus palabras.

Así lo leí del papelito que venía dentro de mi galletita de la suerte. Me dio mucha emoción. No hubiera podido leer palabras más atinadas en ese momento. Por cierto, mis números de la suerte son: 4, 7, 20, 45, 52, 54.

Risas.

A través del cristal

Lo vió. De todos los encuentros de los que he sido testigo, éste fue muy peculiar. Ella iba acompañada de un hombre casi 40 años mayor; no sé si por eso atrajo las miradas del lugar, o si fue por que, de entrada, es una chica linda.
El Vip's estaba a reventar. Ella lo odia, siempre ha preferido los desayunos de Sanborn's. Como sea, esa mesa les tocó y quedaron, con otra mesa entre los dos, pero mirándose de frente. El Güero Melia no dejó de mirarla al mismo tiempo que hacía anotaciones en un papel, la miraba y volvía a escribirla.
A ella siempre le ha interesado no dejar de sonreír. Le fascinan los encuentros fortuitos. Y qué va, con esos ojazos negros casi siempre le toca torear más de un par de miradas ajenas. Este güero era diferente, simpático y medio barrigón. Interesante y atractivo. Ella, vamos, se pinta sola para provocar.

Los días pasaron y casi lo olvidó hasta que lo volvió a ver de frente entrando al edificio. "¿Qué pasó? ¡Pero si yo lo conozco! ¿Dónde lo vi?", se preguntó. Él le devolvió la sonrisa, fortuita como la primera vez. Y nada, que como ya te habrás imaginado, terminaron trabajando en el mismo lugar. Nunca se habían visto. Hay veces en que se vuelven a encontrar en el vestíbulo pero él no la vuelve a mirar. Tal parece que al saber que son vecinos de oficina él se ha sentido cohibido.
El edificio, frío y sombrío como Lecumberri, copia la figura de un cubo perfecto con la diferencia de tener un patio interior. A partir del primer piso, hacia arriba, las oficinas se ven entre sí a través de los ventanales que van a dar a dicho patio interior. El cubo, por así decirlo, está "hueco". La chica de los ojos negros y el güero Melia tienen las oficinas contra puestas, por lo que sólo se pueden ver a través del sucio cristal que mira al triste jardín de fierro.
Ella, como cualquier otra mujer, quisiera saber y tener más. Yo creo que no podrá y que no debería hacerse ninguna ilusión. Mañana será el brindis de fin de año y tiene la esperanza de coincidir con él, por lo menos, en el vestíbulo. Mejor sería que se siguieran viendo por el cristal, así ella no sabría si las sonrisas pertenecen a él o a un recuerdo de antes.

Algunas cosas son mejor de lejos que de cerca. A veces vale la pena decir que es una lástima que estés por acá.

La historia de por qué ella estaba en el Vip's acompañada de un hombre casi 40 años mayor no se me ha olvidado y, por cierto, muero por contártela. Dame un respiro.

lunes, 1 de diciembre de 2008

JURAMENTO DE AUTOESTIMA

Venga, reconócelo Mariposa Tecknicolor, sin contar con tu hombre ideal, eres lo mejor que hay en la tierra. Es verdad que a veces te deprimes y no quieres hacer nada porque todo te da flojera, pero también hay que reconocer que el resto de las veces eres muy optimista, perfeccionista y dedicada. Nadie sabe hacer investigación histórica como tu. Si ya lo dice tu madre: eres la mejor historiadora del mundo. Por eso, a partir de hoy vas a dejar de torturarte por no tener pareja y comenzarás a quererte por ser responsable, persistente e inteligente. Y si alguien llega y te dice que eres una persona equivocada, dile que puede coger y largarse a la fregada.

Ya son las cuatro (Carnaval de Brasil)

Tanto pensar me ha quitado el sueño.

Comienzo a creer que es verdad esa frase de que "el escritor a cualquier hora del día se puede poner a trabajar". Hacía mucho que el insomnio no me llamaba para estar con él, Morfeo no me quiere más y Clío está haciendo sus maletas porque muere de frío (me lo ha dicho, no es invento mío). Ya le dije que el calentador estará prendido toda la noche...

La musa es una sola musa
o es una serpiente de muchas cabezas,
los buscadores de promesas
la tientan con cerveza.
Si se va puede volver, el día menos pensado,
para darle su consuelo, al poeta mal hablado.

No son mujeres ausentes, no son cuchillos en los dientes,
no son martes de carnaval de Brasil,
no son canciones urgentes,
no son asuntos pendientes,
no son martes de carnaval de Brasil,
(Tristeza nao tein fim)

Habrá que desenvainar las espadas del texto,
y escribir una canción aunque no haya algún pretexto,
y dedicársela al primero que pase caminando,
al que se quedó pensando, al que no quiere pensar,
al olvido selectivo, a la memoria perdida,
a los pedazos de vida que no vamos a perder... jamás.

No son mujeres ausentes, no son cuchillos en los dientes,
no son martes de carnaval de Brasil,
no son canciones urgentes,
no son asuntos pendientes,
no son martes de carnaval de Brasil.

Las musas no son
canciones urgentes,
no son asuntos pendientes,
no son martes de carnaval de Brasil.

Para mí, para mí,
no son mujeres ausentes,
no son cuchillos en los dientes,
no son martes de carnaval de Brasil.
(Tristeza nao tein fim)

Quiero ser la primera que pase caminando para que me dediquen una canción escrita sin pretexto...
Cuando me dé sueño, pondré las Grabaciones encontradas. Tu deberías estar escuchando La lengua popular.

Te mando todos los besos que todavía no te he podido dar.
Tengo frío.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Lo que se va

No fue sólo octubre o noviembre. Los últimos meses de este año han pasado sin respiro, y aunque cada uno ha sido diferente, de cierto modo todos me han dado mucho frío.

La Ciudad no se detiene, y ese movimiento que tiene en sus ejes viales se lo ha transmitido poco a poco a mi corazón. Las personas que conocí desde que comenzó este "invierno de mentiritas", se han comenzado a ir; y para mi propia sopresa, unas cuantas han estado de vuelta.

De unas semanas para acá, no sé qué ha pasado en el universo que hace que viejos conocidos se acuerden de mi a altas horas de la noche. Un día el móvil no paró de sonar. Me llegaron mensajes de gente de la que no tuve razón por varios meses, y también debo decirles que hubo números que no reconocí. Dice el par de ojos verdes que los números nunca se deben borrar. Por el contrario, yo estoy segura de que hay números que estorban; prefiero no saber quien me llama y sorprenderme al reconocer una vieja voz, que repasar un número en mi lista sin estar obligada a hacerlo. No sé... mi madre a veces piensa que soy un poco radical pero bueno, en fin ¿quién logra saber la ciencia de las libretas telefónicas?

Y qué más da si se van, si regresan o si nunca llegan; supongo que llegó el momento en el que yo ya no puedo hacer nada para que las cosas cambien. Mi soledad ha comenzado a caerme bien y me pongo bien cuando no me abandona. Listo y diferente.

El tiempo también se me va. Ya no diré nada de la vida (menos del amor). Mi compañera por excelencia se irá a vivir a los states. Y nada. ¿Qué puedo hacer? Todos se van, yo soy la que me quedo. Quizá en un futuro las cosas cambien, y sea yo también la que cambie de lugar. Como lo he dicho antes, mientras algo no me ate acá y sigan dejándome plantada los sábados por la tarde, supongo que puedo cambiar de residencia. Sí, eso es, debo estar lista por si sale de repente.

También me canso de hacer planes todo el tiempo. Creo que me volé la barda pensando si me convenía o no enamorarme... caray, a qué extremo he llegado. Si yo hubiera sabido que noviembre lo iba a terminar en citas con el especialista y exámenes de laboratorio, digamos que no me hubiera detenido para echar una ilusión. Hay veces que ni soñar es bueno. (By the way, los besos siguieron vetados y el amante intentó regresar pero conmigo no tuvo suerte).

Bienvenido "último tramo del camino".
Buenas noches "peli de terror".

Arriba los preparativos para la navidad, abajo los domingos.
Arriba los besos en los labios, abajo las despedidas.
Arriba yo, abajo tu.
(Si me animo podremos compartirlo).

martes, 25 de noviembre de 2008

Prepara tu bate

...porque la vida te mandará la peor de sus curvas y deberás estar listo para pegarle a la bola.

Hace mucho tiempo, el Rey Sol me dijo esta frase y nunca la he olvidado. Generalmente la traigo presente, en mi maxi memoria que solía no olvidar nada. Otras veces, la maxi memoria falla, y es cuando la paso por alto.

Yo, que me jacto de ser una chica optimista, hoy me siento hasta el suelo. La vida es difícil, lo sé, pero no había tenido una idea de qué tan complicada se podía poner al pasar de los años.
Creo que me molesta la falta de honestidad. Sobre todo soy muy leal, fiel hasta la muerte, así que cuando me pagan con moneda diferente me hacen sentir muy mal.

Tienen razón, no fue mi culpa. Sin embargo, la primera involucrada fui yo y mi nombre salió. Ojalá esta vez no hubieran sabido quien es Mariposa Tecknicolor. No debo tener tan buena esperanza en la gente, el tiempo pasa y las memorias olvidan o triangulan información.

Estaba desilusionada, muy desilusionada. Triste también, y un tanto deprimida. Hoy, después de haber desayunado con San Román y de haber platicado con un viejo amigo -de mi memoria también- las cosas me han quedado claras.
Estaba a punto de volverme una Robinson Crusoe en femenino. Ya no hablaría con nadie, ni confiaría en nadie. Aprendería a vivir con mi soledad por necesidad. Ni si quiera le haría "miau" al gato todos los días al despertar. No me interesaría más nada... Las cosas no pueden ser tan sencillas. Todo se aprende.

Me gusta el estilo y mi estilo no es ese. Una vez Mauricio me dijo que era lindo que hablara mucho, que hiciera contacto con los demás. Simplemente no debo bajar la guardia. Debo pensar pensar y pensar. Escribir también, es lindo esto.

Me quiero quedar con lo que dice el gurú de una de mis fashion magazines: "Cuando algo va mal, debes saber que, a pesar de la pena que puedas tener en ese momento, la luz que vas a ver al final va a ser diez veces superior a la que verías si el problema no fuera tan malo. Las situaciones negativas tienen siempre una luz brillante en su interior."

(Gracias por el "gran abrazo" que me mandaste hace rato, hoy me hace falta...)

lunes, 24 de noviembre de 2008

Todos vuelven

...

...

estoy muy enojada porque escribí esta entrada completita, hubo una bronca con el módem y perdí conexión... perdí también todo mi escrito.

Debí ponerle de subtítulo "Película de terror".

Sans commentaires

(por lo menos ahora puedo escoger las etiquetas)

domingo, 23 de noviembre de 2008

Nadie que quiera estar acompañado debería estar solo

Empezando por ti y por mi.

Somos un par de necios, y yo debería saber que no eres muy bueno para mi. Esta vez dejaré mis oídos abiertos. Necesito un poquito de drama. Necesito verte por primera vez.

¿Por qué es tan difícil?
Y encima, todavía el hombre tiene que dar el primer paso. Bienvenida a ésta, mi hipócrita Ciudad.
Esta semana se cumple un mes más y no te he vuelto a ver. Nuestro amor es bipolar. Muero de frío y tu también. Mi maxiabrigo ocupa tu lugar... odio esta película de terror. Pero bueno, en algo coincidimos, te gustan las cosas sin planear, te gusta ser impulsivo y a mi eso es justo lo que me hace falta. A veces mi vida es lo que sucede mientras hago planes. Me caigo gorda. Necesito que vengas para ponerme bien, de buenas.

El corazón no se engaña, por eso me da miedo volverme una chica roñosa. Últimamente de todo me enojo, eso no está bien, yo no solía ser así. Todavía sonrío, es verdad; pero ya no lloro de emoción como años atrás.

No entiendo este afán de irse por el camino difícil. Yo no pido mucho -quien me conoce sabe que así es-, sólo quiero estar tranqui y feliz. Tengo muchas ganas de besar por horas y horas y horas, que me besen el cuello, la cara y los pies. Quiero dar besos en el pelo. Tu lo sabes, yo lo sé. Pero tu no sabes que yo sé, ja ja ja. Y yo no sé si tu sabes que quiero lo mismo que tu. Risas.

Quiero saber.
Tu estás solo, yo estoy sola. Nosotros queremos estar acompañados. No sabemos si debemos saber que ambos queremos estar con el otro. Yo no sé si tu sabes, y quiero saber. Y quiero que sepas.

Nuestras vidas son similares pero con diferente contexto. Si fuéramos libro de historia, cada uno seríamos una línea del tiempo que va describiendo los mismos hechos con diferencia temporal. Me gustas. Casi hacemos lo mismo, y todo gira en torno de nuestro trabajo y nuestra familia. ¿Porqué no hacer que eso cambie si tenemos la manera de hacerlo? No lo entiendo. Quizá falte voluntad. Es más, me aventuro a afirmar que yo no sé que tu no me quieres.

Me encantan tus llamadas por teléfono, sobre todo cuando hablas mientras vas en el coche y me cuentas por dónde vas pasando, me describes la Ciudad que tu ves desde allá. Me dices también -entre líneas- si tienes o no frío, si tienes hambre, si tienes ganas. La semana pasada te dije que te regresaras, que yo iba hacia allá si tu dabas vuelta. No sucedió. Todavía la Ciudad no alberga nuestro encuentro.

Quisiera que supieras lo sencillo que es estar bien conmigo y lo fácil que es que seamos felices.
(Te haría reír, te abrazaría mucho, te haría de comer, te...)

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Sweet words

Me gusta que Norah Jones me recuerde a ti. Me gustan mucho sus canciones y su voz. Me gusta acordarme de buenos tiempos.
Además, el frío ha venido a hacer de las suyas. El invierno todavía tardará en llegar, pero este frío noviembre me recuerda que ya no eres tu, que ya no soy yo. Necesito que me abracen, y también platicar por horas y horas para sentirme muy acompañada y que, después de la despedida, no sienta que vuelvo a estar sola.

I just wanna hear those sweet words.
Y que bueno que estás aquí para decírmelas. ¿Te acuerdas? Espero que si. El tiempo pasó muy rápido pero supongo que en un minúsculo espacio de tu memoria, me encontrabas de vez en cuando. Ahora nos pudimos ver, y por fin me creíste que todavía conservo el anillo de corazones que me regalaste cuando nos vimos por primera vez.


I'm just glad to see you again.

martes, 18 de noviembre de 2008

Eres increíble

Después de un par de años, te volví a ver. Me caes bien, me pones bien, de buenas.

Ahora resulta que también lees, que has comprado algunos de mis artículos y que estás familiarizado con mi profesión. No todos te han gustado, como buen seguidor, has notado los cambios.

Me llamabas Histérica histórica
Y hoy reconoces que mi neurosis se ha reducido a pequeñas estupideces o tartamudeos.
Aunque no me lo digas, sé que te gusto y que te gusta más la Ciudad sin mi.
Reconoces que te estorbo, que me quisiste y que ahora eres feliz. Antes... Antes fuimos tu y yo y ahora ya no existe.

Tu existes, yo vivo
Nosotros estamos muertos. Puedes volver a leer mi Amor mortal para que me entiendas bien.
La Ciudad es buena y hoy hizo mucho frío. Te dije que eres increíble: apareces cuando no te espero y me gusta que juegues al destino. Me gusta que seas feliz, pero le vendería mi alma al diablo porque fuera conmigo.
Vivo bien. Ya no necesito que vengas a arreglarme, ya no estoy rota.

Intento superarte.
Pero debes reconocer que también yo te hice bien.
Hoy, que te volví a ver después de algunos años, mi corazón me recuerda que te aburrías conmigo. Hoy pareció que estuviste contento. Espero que, después de la reglamentaria primera media hora, mi conversación no te haya hecho bostezar.

Quisiera saber si me viste diferente. También tengo curiosidad de saber si tu novia besa bien, si te ama y si te tiene paciencia. Si te hace reír... ¿Qué piensas cuando me ves sola después de tanto tiempo?

Quisiera saber si me viste diferente y, si por lo menos, estarías conmigo otra vez.

viernes, 14 de noviembre de 2008

El día de hoy

No tienes estrés, sino ganas de iniciar nuevos caminos.

No estás en crisis, sólo reorganizas tu economía.

No tienes dudas, sencillamente estás explorando.


No olvides que eres una Mariposa Tecknicolor.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

No pierdas la fe



No se desesperen.

Los Abuelos de la Nada

La tristeza
no camina
la alegría
todo el día

Sobre un arco iris
nace tu esperanza ya
no tengas dudas
pronto brillaras

criticas injustas
juventud sin unidad
es todo un verso
lo demostraras

tira las palabras finas
que no sirven mas
guarda las sabias
son las de verdad

No se desesperen locos
si algo sale mal
no se detengan
hay que ir a mas

no no se desesperen locos
si algo sale mal
no se detengan

La energía
nuestra vida
que reservas
porquerías

Brillara tu alma
alejándose del mal
cuando te ocupes
de la humanidad

demostraras que tu amor
es grande y de verdad
cuando abandones
la mediocridad

Un Rey verdadero
sabio y justo erigirás
si tu energía
no tira para atrás

No se desesperen locos
todo va a andar bien
ninguna bala
parara este tren
no
no
no

No se desesperen locos
todo va a andar bien
ninguna bala
parara este tren

no se desesperen locos
todo va a andar bien
ninguna bala
parara este tren

no se desesperen locos
todo va a andar bien
ninguna bala
parara este tren

no se desesperen locos
todo va a andar bien
ninguna bala
parara este tren

Ignominia

ignominia. Deshonor, descrédito de quien ha perdido el respeto de los demás a causa de una acción indigna o vergonzosa.


Muchas veces he utilizado la palabra ignominia equivocadamente. Me gusta la palabra, más no sabía el significado. Hoy, word reference me lo dio.
Pensaba escribir de la ignominia refiriéndome a cierto tipo de incertidumbre. En fin, qué equivocada estaba.

Que droga dura es la soledad...
No sé qué me pasa hoy. No sé qué me pasó desde en la mañana. Tengo muchas ganas de llorar y no me salen las lágrimas. Quizá sea el SPM que me atacó desde la madrugada.
Tengo mucho que hacer, mucho que escribir y un tanto más que leer. Necesito compañía. Quiero ver el mar, quiero salpicarme de brisa y meterme a nadar entre olas.

Necesito saber que todo estará bien y que no caeré en la ignominia.

Cuando la impotencia no te deja respirar...
Me molesta que ahora resulte que todos son moralistas. No lo soporto. Maldita la hipocresía de mi bendita Ciudad. Quiero que la Ciudad nunca me abandone. Necesito que me abracen. No puedo seguir dándome cuenta que mi vida siempre está en boca de otras personas. Y ahora resulta que, aún cuando las personas han hecho lo que la gana les ha dado, soy yo la que toma malas decisiones.
Me vale. Necesito, una vez más, los párpados en mis oídos. Necesito vivir.

Necesito ser feliz.

martes, 11 de noviembre de 2008

Ultramarina

Una nube blanca,
una nube azul,
en la nube un sueño
y en el sueño, tú.

Gaviotas del norte,
luceros del sur,
sobre el mar el cielo
y en el cielo, tú.

Música de errantes
cítaras de luz,
y luz en el alma
y en el alma, tú.

Las ondas me traen
cartas del Perú,
y en las cartas besos
y en los besos, tú.

Tú en la noche blanca,
tú en la noche azul
y en lo misterioso,
dulcemente, tú.

Rafael Heliodoro Valle


Desde la primera vez que leí esta poesía, cuando niña, me volví loca por ella. Me encanta eso de: en las cartas besos y en los besos tú. Qué delicia.

Disfrútala conmigo.

lunes, 10 de noviembre de 2008

¿Cuándo me volverán a regalar flores?

Figúrate que por fin estoy terminando el capítulo que me hacía falta. Necesito ir a la Hemeroteca Nacional algunas semanas más, tengo reunión el viernes desde las diez de la mañana y luego el lunes a las cinco de la tarde.

No me gustan las reuniones en grupo, ya ni modo. La del viernes estará buena. Tengo que terminar las correcciones. Tengo sed. Quiero una botanita. Ni modo, tengo que aguantarme porque tuve mucha fuerza de voluntad para bajar los 3 kg que ya bajé. Mejor me haré un té de hierbabuena. Quiero un cigarro... híjole, quizá no sea sed ni hambre, quizá sea ansiedad. Maldita ansiedad que me llega en día lunes.

Tengo ganas de ver más color en mi vida, en mi cabeza, en mis manos y en mis pies. Quiero que todo brille. Me voy a pintar las uñas. Me voy a poner una gabardina azul rey.

Y nada. Que estoy algo nerviosa. Tengo mucho que trabajar pero también quiero enriquecer a mi corazón. Necesito oler flores frescas, extraño tener ramitos de flores en mi mesa de trabajo. A veces esto se ve triste, sólo la computadora y las pilas de libros que sirven de sostén...

¿Cuándo me van a regalar flores otra vez?

viernes, 7 de noviembre de 2008

Todavía una canción de amor

No te fíes si te juro que imposible.
No dudes de mi duda y mi quizás.
El amor es peor que un imperdible.
Perdido en la solapa del azar.

La luna toma el sol de madrugada.
Nunca jamás quiere decir tal vez.
La muerte es una amante despechada
que juega sucio y no sabe perder.

Estoy tratando de decirte que
me desespero de esperarte.
Que no salgo a buscarte porque sé
que corro el riesgo de encontrarte.
Que me sigo mordiendo noche y día
las uñas del rencor.
Que te sigo debiendo todavía
una canción de amor.

No acudas si te llamo de repente.
No te pierdas si te grito "piérdete".
A menudo los labios más urgentes,
no tienen prisa dos besos después.

Se aferra el corazón a lo perdido.
Los ojos que no ven miran mejor.
Cantar es disparar contra el olvido
Vivir sin ti, es dormir en la estación.

Estoy tratando de decirte que
me desespero de esperarte.
Que no salgo a buscarte porque sé
que corro el riesgo de encontrarte.
Que me sigo mordiendo noche y día
las uñas del rencor.
Que te sigo debiendo todavía
una canción de amor.

Que me sigo mordiendo noche y día
las uñas del rencor.
Que te sigo debiendo todavía
una canción de amor.

Todavía, una canción de amor.
Todavía, una canción de amor.
Una canción de amor. Todavía
Una canción de amor. Todavía
Una canción de amor. Todavía
Una canción de amor. Todavía
Una canción de amor. Todvía.
Una canción de amor.

Estoy tratando de decirte que...

***

No puedo dormir, no puedo comer, no me siento bien. Me duelen las piernas. No sé qué hacer.
De entrada estoy preocupada porque mi pierna izquierda me está doliendo como me dolía hace seis meses, no quiero pensar que tal vez signifique que tengo que tomar serias precauciones otra vez. Una cosa buena sale de eso: volveré a usar liguero y eso es sexy, eso es tener estilo. Ya qué.

Me desespero de esperarte, me voy a volver loca. Te veo en mi cabeza cuando me despierto y eres lo único en lo que pienso antes de dormir.
Tristemente no nos pudimos ver esta semana, hoy es viernes y ya no te veré más. Me da sentimiento. La verdad que sí estaba muy ilusionada, hoy ya no sé qué siento; me siento bien, es verdad, pero quiero sentirme mejor.

¿Sabes de qué tengo muchas ganas? De escribirte una canción de amor, un poema o ya de perdis una cartita. Tengo ganas de escribir para alguien, para que me lean de cariño, de amor y de verdad. No es como estos lectores que uno tiene de a fuerza... no no no, quiero que me lean por amor. Y luego, que me quieran.

Justo ayer, cuando me propuse tomar cartas en el asunto, me mandaste un mensajito divino. Una sorpresa más, que no me imaginé que hicieras. Después de las llamadas por teléfono que tuvimos, -medio serias, por cierto- me preparaba para dormir (tomando las precauciones de las que hablé arriba) cuando mi móvil sonó, apareció tu nombre y abrí el siguiente mensaje: "Se me olvidó decirte. Mil gracias. Eres un encanto. Que duermas muy bien y que tengas felices sueños. Un abrazo y un beso." Miles de mariposas se posaron en mi cabeza y revolotearon en mi panza. Casi lloré de la emoción. Respondí: "Ya me hiciste la noche. Besos para ti también. Necesito hablarte, espero con ansia el domingo... Que el frío se apiade de nosotros y nos deje dormir bien."

Y nada, que aquí estoy pensando en ti como adolescente, como mi amiga Copo lo ha dicho también. Acabo de recibir otro mensaje tuyo en este instante, quieres saber de qué quiero hablar contigo. Esas son mis serias cartas en el asunto. ¿Qué se hace en estos casos? ¿Se adelanta la información o uno se aguanta las ansias...?

Acá te va el corazón. Después ya nada será igual.
Necesito verte, necesito hablarte. Daré el gran paso, no me importa. Siento cosas, siento señales que me vienen de tu parte. Me haces sentir bien. No creo que sean señales equivocadas, al contrario... Quiero una oportunidad contigo. Tan tan.

Soy una chica joven, trabajadora y muy honesta. Tú eres tú. ¿Qué me haría no andar contigo? Nada. Me gustas así, como eres. Como tú. Quiero que me des la oportunidad de conocerme, de conocerte. No me voy a echar para atrás, tienes mi palabra de Mariposa Tecknicolor, ahora yo necesito la tuya.

Escúchame, mírame otra vez.


Quiero que empiece una historia. Que la Ciudad me consienta una vez más. Deséenme suerte.

Noviembre

La vida es demasiado corta para dejarnos pisar por los días y los años.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Otro domingo que me cae bien

Y comienzo a pensar que me caen bien porque tú los haces especiales, diferentes. Dormí excelentemente bien, desayuné tostadas con queso, té negro y una salchicha, me volví a quedar dormida. Técnicamente el día nos inició a las 13:30. Lo pasé bien y falté a mi palabra de que me quedaría en casa "como psyco killer a acariciar a mi gato"; en vez de eso, cogí mi coche y me salí a tomar café latte bien gratis.

A las 14 aproximadamente, te envié un mensaje. Medio bobo pero sincero. El día pasó, comí spaghetti al pesto con coca cola light. Me puse linda.

Tuve una reunión de esas que hacía mucho no teníamos. Me vi con mis hermanas y platicamos re bien. Hablamos de muchas cosas, me hicieron reir y quedamos bien. Me sentí grande. Ellas se sintieron chicas. Los años se van desapareciendo entre nosotras. Sentí que comienzan a respetar mis decisiones.

Al llegar a casa me puse a ver mi peli de última adquisición. Entonces sonó mi móvil. Eras tu, desde otro número que no conozco. Me encantó. Así me lo dijiste: "gracias por acordarte de mi en la tarde". Wow. Yo encantada. Nuestra conversación fue de tu trabajo, mi fiesta de un día antes y la semana que se supone, albergará nuestro encuentro. Mientras eso sucede yo soy feliz con llamadas y mensajitos coquetos. Me mandaste besos (lo que casi no haces al teléfono). Te dije que hoy por la noche me volvería a acordar de ti... Ojalá me llames cuando eso suceda.

Que fácil es tener una nueva ilusión. Sonreí. No le saqué la lengua al día de ayer.

JURAMENTO DE AUTOESTIMA

Venga, reconócelo Mariposa Tecknicolor, sin contar con tu hombre ideal, eres lo mejor que hay en la tierra. Es verdad que a veces te deprimes y no quieres hacer nada porque todo te da flojera, pero también hay que reconocer que el resto de las veces eres muy optimista, perfeccionista y dedicada. Nadie sabe hacer investigación histórica como tu. Si ya lo dice tu madre: eres la mejor historiadora del mundo. Por eso, a partir de hoy vas a dejar de torturarte por no tener pareja y comenzarás a quererte por ser responsable, persistente e inteligente. Y si alguien llega y te dice que eres una persona equivocada, dile que puede coger y largarse a la fregada.

Por eso, si el invierno hace frío, también bajo al infierno un poco

...al infierno un poco.

Soy una chica que se queja muy poco de las cosas comunes y corrientes, de hecho, para quejarme debe fastidiarme mucho la situación o circunstancia. Por eso, me brincó un poco que en una entrada pasada me haya quejado del frente frío que me pone bi-polar. Y si, a veces me pone bipolar pero no sólo el invierno, sino las cosas que vienen con él. Esta onda de las parejas y de las embarazadas que se pasean por toda la Ciudad, me enferma. Es como dice Carrie Bradshaw: "andaba yo por la Ciudad, gritándole a todo el mundo que tendría mi final feliz".
Eso no sucede. Estoy consciente de que sí existen los happy endings, pero no son -como esas mujeres piensan- tener al hombre perfecto o estar viviendo el embarazo del siglo. Me enferma la mediocridad.
Mi happy ending necesitará más que eso.

El invierno me cae bien, me gusta que sea medio agresivo y luego sutil. Me gusta que el aire frío me entuma la cara y que me obligue a prender un cigarro. Me gusta poder ponerme mi abrigo mega largo encima de la pijama y que nadie sepa que todavía traigo abajo el "traje de noche". El invierno me obliga a tener cómplices, por eso me cae bien.

El invierno llegará más pronto de lo que yo creo. De hecho ya siento que se me adelantó un poquito con este otoño tan solitario. Tan libre. Tan yo.

El invierno, también me hace reflexionar y tener viejos reencuentros. El Rey Sol decía que era la época del año en la que tenía que hacer el annual pass por mi. Ese hombre no concebía la navidad sin mi compañía, mis gustos y mis chistes friolentos. Sin mis calcetines. Quizá no fue que quisiera estar conmigo, quería estar con él cuando estaba conmigo. Eso me queda clarísimo. Tenía cómplices. Yo decía mentiras y me ponía guapa con mini vestido, medias, botas y suéter bajo el abrigo. Le caía bien. Nos llevábamos bien.

Bendito Frío. Maldita Ciudad.
Este octubre me llenó de recuerdos y buenas decisiones. Dice mi hermana que en octubre pasa todo lo pasable. Bueno pues este del 2008 lo pude comprobar. De entrada, me cambió el hecho de que ya no me sentí sola. Mi tiempo conmigo misma ha sido diferente y mejor. Conocí a mi padre desde otra perspectiva que no me gustó y que me hace darme cuenta de su verdadera personalidad. Tuve un accidente que aunque afortunadamente no fue grave, me espantó mucho y me puso a pensar tanto que me dio dolor de cabeza. Me volví castaña, me puse las cejas sobre los ojos. Y si, contrario a todos los pronósticos: he salido mucho de fiesta.
Recibí varias propuestas, no todas las acepté. Compré un coche. Escuché a Calamaro en vivo por primera vez. Me he reído muchísimo, a carcajadas la mayoría de las veces y me he sentido feliz.
Parece que la Ciudad se ha comenzado a apiadar de mi y del único de mis pretendientes que me interesa. Espero que esta semana sí nos podamos ver. Tengo una ilusión, fuerte ilusión.

A veces me da miendo ser tan parecida a una persona que es mucho más grande que yo. Pensamos igual, analizamos las cosas de la misma manera y casi hemos tomado las mismas decisiones bajo el contexto de cada quien. Me gustan las nuevas amistades, me gusta entenderme con las personas. Adoro la clandestinidad y pasar desapercibida (eso no siempre ha sido posible, siempre hay alguien que me voltea a ver); quizá por eso se me dan las relaciones entre líneas, vida entre vida, línea horizontal entre línea paralela.
Antenoche soñé que se moría un amigo suyo, tuve ganas de llamarle para saber como estaba pero no me atreví; en vez de eso sólo le mandé un mensaje del que no tuve respuesta. Hoy en la mañana me enteré que se murió su suegro la misma noche de mi sueño. Fue tan grande mi impresión que me dieron ganas de vomitar. Nadie sabe nada, ni el mensajero de noticias sabe lo que yo sé. No pude terminar mi café latte. Tampoco puedo permitir que la gente sepa todo lo que yo sé, me enseñaron a escribir reservando algunas de mis fuentes, por eso ahora no me parece ético revelarlas todas. Así aprendí a escribir y hoy es mi modo de vida.

Histérica Ciudad.
Una cosa que sí siento muy diferente es que me estoy volviendo resistente al frío. Me gusta, ya lo aclaré, pero no siempre lo he soportado. Antes tenía que dormir con calentador, dos cobijas de más, pijama y calcetas largas. Ahora es diferente. Quiero que me calienten los pies pero no porque el frío sea insoportable.

Lo que está sucediendo es que el clima me ha puesto tan bien que me ha entrado un espíritu muy emprendedor. Hoy sentí re lindo subirme al coche y manejar consciente de la época del año. Estoy sola pero está re bien. Ya no es como antes. Ahora si busco a alguien o a cierta compañía no lo hago por soledad, lo hago por decisión. Me siento orgullosa de eso.

Desde que me invitó a salir le dije que es el demonio: increíblemente directo y solícito, comprensivo y ahora resulta que hasta buen amigo. Se ha de firmar un pacto mortal, porque ve tú a saber con qué lo pagarás más adelante... pienso mal y acertaré. He pensado mal, pero en el fondo no me ha importado mucho.

Soy libre, hoy más que nunca.
Y tengo ganas de estar con él. Y con el primero tengo más ganas y más disposición porque encima me hace ilusión... Por eso, si el invierno hace frío, también bajo al infierno un poco.

(No me concibo sin ti. Gracias Calamaro).

viernes, 31 de octubre de 2008

Si pudiera mataría por cinco minutos más

La historia comenzó. Lo que más me interesa es poder tener una buena amistad y saber complementerme con alguien completamente diferente a mi. De entrada me gusta que podamos platicar como si nos conociéramos de toda la vida. Reímos como niños y nos caemos bien. Es buen apoyo. Quiero que se convierta en un buen amigo y quizá en un futuro, que se convierta en un complemento. Como hombre que es, no niega la cruz de su parroquia: bien sabe que los pies femeninos son una de las cosas más lindas que hay en el mundo. Los míos le volvieron loco. Ni siquiera los vio desnudos, sólo los reconoció a través de mis sandalias de tacón.

Después de muchos meses, comí el salmón a la parrilla que tanto se me antojaba, tomé tinto con soda, y luego café negro. El restaurante lucía de maravilla, más ahora que cuando solía visitarlo años atrás. Todo me resultó novedoso: la compañía, el aroma, el estilo, mi persona, los besos en la boca... lo pasé increíble. Me sentí muy bien.

La ciudad se apiadó de nosotros. Después de la utópica comida llevada a la realidad, un bar estilo irlandés nos esperaba. Tomé otra copa de tinto (una nada más), mucha soda y fumé un par de cigarros. Mi pelo se veía bien, la gente nos volteaba a ver. Creo que les da envidia cuando ven a un par de personas que lo pueden pasar entre risa y buena plática. No me interesa. Que bueno que se note el desenfado. Que bueno que traía tacones, me hacen ver las piernas estilizadas. Que bueno que soy así. Me pongo bien.

Que bueno que mi corazón ya sabe cuando estar cerrado y cuando abrirse. Mientras tengo abierto el minibar.
Al paso del tiempo he desarrollado una especie de párpados en mis oídos y en mi alma... la clave estuvo en saber quién hablaría bonito y quien no. Quién lo usaría para bien y quien para mal. Mi corazón ya no pierde el tiempo.

Te extraño y luego pienso que será imposible que nos podamos ver... quisiera que tuvieramos el tiempo suficiente para platicar por horas como lo hago con otras personas. Si pudiera mataría por cinco minutos más.

Quiero que sea domingo dentro de una semana. Quiero que sean las seis de la tarde del día miércoles, saber que nos podemos ver y volver a complementarnos en nuestra Ciudad. Tengo ganas de que me digas "voy para allá". No me importa más nada. Nada.


Si pudiera mataría por cinco minutos más.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Lástima que estés lejos

Muero por dormir abrazada de alguien y que me caliente los pies. Mi histeria histórica me está poniendo mal. Encima el frente frío me está poniendo bi-polar ja ja ja.
Ya debería dormirme en lugar de escribir chistes malos. Casi es la una de la mañana.

Una vez más, y como siempre, en esta época del año, me siento fuera de lugar en mi propia familia. Debería pensar como mi mejor amiga: que soy afortunada por que puedo elegir a mi verdadera familia con mis amistades. Quizá también sea eso lo que hizo que me doliera la panza. Yo no encajo con ellas. ¿Por qué entonces se empeñan en invitarme a cenar? ¿por qué no se dan cuenta que mi ansiedad es tan grande que termino gritándole a quien menos culpa tiene? Mi temperamento peligra en cada cumpleaños familiar.
Eso me hace sentir mal. Me hormiguean las manos y se me duerme un brazo. Chale. Si me escuchara Mauricio se preocuparía por mi... mejor que no sepa. Shh, que nadie le diga nada.

Soy un cero a la izquierda. Ahora sí cumpliré mi palabra de no salir a comer ni a cenar con ellas. Seré una psyco killer que se queda en casa a acariciar a su gato. No me importa.

Te necesito. ¿Que no te das cuenta que tengo frío? Ayer me tomé el chocolate caliente que no pudiste. Espero pronto poderlo preparar para los dos.

Me pone mal la ignorancia. Soy alérgica a la estupidez. Maldito consumismo capitalista. All you need is love, and reading, and writing, and... maybe sex, but never mercy fuck. Chale. Ahora sí ya me voy a dormir. Escribo pocho todo mal, encima.

Lástima que estés cerca...

lunes, 27 de octubre de 2008

Saturday night

Una invitación me cayó de sorpresa el viernes en la mañana, sin pensarlo acepté y me llevé una grata sorpresa cuando el sábado en la noche llegué al lugar. La música de los años ochenta me hizo bailar por horas.

La noche me tenía guardada una sorpresa más: ¡sí apareció! El hombre más ocupado de la Ciudad aceptó mi invitación y llegó cerca de la media noche. El destino está cañón. Después de intentarlo muchas veces, la llamada entró. Estaba yo en la planta baja del lugar y no había señal, afortunadamente el móvil se apiadó de nosotros y pude enterarme que estaba afuera esperando que saliera por él.

Yo me veía re linda, traía un mini vestido negro y mis botas altas color piel, por supuesto que usé el pelo alborotado y debo confesar que las piernas se me veían de vértigo... jamás imaginé que este hombre llegaría a encontrarme allí. Yo iba muy bien acompañada, con mi amiga cómplice que también odia los domingos, estuvimos muy contentas porque jugamos a la "dancing queen" por horas. Como les decía, cuando el móvil sonó, también sonó mi corazón; y aunque sólo estuvimos un rato muy corto, me sentí bien.

Sucede pues, que me hizo sentir como que todavía conservo un poco de charme que me caracterizaba años atrás. Yo que creí que ya no tenía suerte, y que no podría lograr que alguien me fuera a encontrar a un lugar.

Ligar ya no es lo que era antes. A veces extraño el coqueteo, la invitación de una copa desde la mesa del susodicho y el teléfono en una tarjetita. Ahora casi siempre es e-mail o mensaje de texto. Creo que a pesar de mi personalidad y mi profesión, hay cosas que me siguen gustando a la antigua.

No debo quejarme del todo: hubo una cosa que se hizo a la antigüita reloaded. Como hoy en día ya casi no te llevan de regreso a tu casa, por lo menos este hombre se preocupó por que llegara bien hasta mi casa. El último de mis mensajes decía: "sana y salva. ya con pijama. hasta mañana. besos". Sólo así pudimos dormir separados por la gran Ciudad.

Al día siguiente, domingo, todo valió mucho la pena. Como hacía mucho tiempo no me sucedía, amanecí sin resaca. (¿Puedes creerlo? By the way, ya entrados en confesiones: no conservé al amante). Comprobé una vez más que el alcohol no hace cosquillas, me sentía de maravilla. Mejor me sentí cuando a media tarde sus mensajes comenzaron a llegar. Creo que es la primera vez que no le saco la lengua al día de ayer. Desde hace mucho tiempo que no dejaba de odiar los domingos.

Dos días después del utópico y efímero hecho histórico, tengo una invitación a comer. Prometo contarles cómo será el hipotético futuro entre los dos.

Me pones bien.

viernes, 24 de octubre de 2008

Miércoles y viernes

Intenté verlo en el café. No lo logré. Creo que ese tipo sólo se para por allí los martes y los jueves. Es una lástima porque hoy me veo muy linda, traigo puesto uno de mis vestidos vintage favoritos, mis botas estilo cordobés y tengo el pelo alborotado. Ya me puedo maquillar como siempre y uso lentes obscuros también. Hoy tenía ganas de verlo.

Es un tipo peculiar. Como de unos treinta años, intelectual, lee filosofía en inglés y en español. Ayer se le salió un borrador de pizarrón de la mochila, lo que me hace pensar que quizá sea profesor. Me da mucha curiosidad y me dan ganas de hablarle, pero luego me arrepiento...
Por lo pronto yo me quedé sólo un ratito para tomarme mi cotidiano cafe latte de las mañanas. Luego fui a que revisaran a Andrés, estuve triste porque le enchuequé una defensa y casi se me parte el corazón. Lo arreglaron en menos de diez minutos. Pero ahora me preocupa seguir gastando como si fuera millonaria... entre la verificación y el tanque de gasolina me va a dar una crisis nerviosa o se me va a dormir el brazo izquierdo de la ansiedad. Chale. Como ya lo había escrito: nuevas responsabilidades, nuevos gastos.
Quería hacer de mí una escritora, ¿no? Pues ahora a asumir las consecuencias.
Ayer me hicieron un elogio muy bonito, y esta vez tendrán que disculparme, pero lo reservaré sólo para mi memoria. Me compararon con un personaje súper emblemático de una escritora histérica de nuestro tiempo. Benditas metrópolis: comienzo a pensar que hacen el mismo tipo de personas en diferentes partes del mundo.
Todavía no tengo zapatos rojos. Ya ni modo. Tengo que ahorrar.
Por fin es viernes. Tengo que escribir. Quiero estar con alguien, necesito que me abracen. Tengo ganas de quedarme dormida entre unos brazos... recen porque así sea.

Quizá no fue que me quisiste

...sino que te obligué a querer.

Muchas veces no estamos conscientes de la presión que somos capaces de ejercer en una persona. Ahora, con la cabeza fría pienso que tal vez nunca me quisiste, lo cual significa un problema muy grande porque yo me jacto de ser una chica que han querido mucho y que ha sido muy querible. Imagínate entonces la bronca en la que me meto si considero la posibilidad de que por tu propia volundad no hubieras estado conmigo...

Todo puede suceder. Y quizá ya sucedió.
De cualquier forma mi sentimiento no cambiará, yo he sido una chica muy querida y muy feliz. A veces me trueno los dedos por no tener con quien calentarme los pies pero luego pienso que todo también pasará. Yo también pasaré y tu ya pasaste hace mucho.

Ahora tengo ganas de verte, y dos veces las cosas me han salido al pie de la letra. Eres tan predecible -y yo tan mala- que supe que me dirías que si. La tercera vez, me descubriste. Tu respuesta fue: "pero entonces, ¿qué quieres hacer, salir?" Pero por supuesto que no. Perdón pero no podría tomarte de la mano otra vez, ni presentarte si es que nos encontramos a alguien. El pasado pesa demasiado entre nosotros dos.
Por algo pasan las cosas y quizá la Ciudad no nos vuelva a ver caminar por sus calles una vez más. Tu departamento quizá si.

No me importa si te obligué a querer. Me consta que nadie te hizo sentir lo que sentiste conmigo. Después no quedó nada.

Yo fui muy feliz. (Y no importa si ahora ya no lo soy).

Y qué más da si no me quisiste; pudiera estar segura de que logré obligarte a querer.

viernes, 17 de octubre de 2008

Una vez, en la gran Ciudad...

Finalmente él dio con la manera de encantarla a ella. Treinta y seis años se fueron a la basura. Cuando el destino llama, nada se puede hacer.
"Quiero que me conquistes, yo sólo quiero que me consientan". Ella no tenía más que decir. En el fondo sabía que lo que buscaba era eso, estar con alguien que la pudiera hacer sentir bonita aunque sólo fuera dos veces por semana.

Una vez más la distancia de la gran Ciudad los separó. Pero qué va, más allá de la distancia física, las distancias intelectual, temporal y moral los podían hacer pedazos. Afortunadamente se compadecieron de ellos.

Veinte minutos si viajas por el segundo piso del periférico; siete ejes viales los cruzarás en nueve minutos en promedio. Y lo logró. Pudieron estar juntos.

Y nada. Qué más da si tienes compromiso. Me lo paso bien -pensó-. Él le contestó que le gusta la plata en sus manos, en sus dedos y en sus pies. Muere de ganas por verla, por estar con ella por primera vez. Una vez más el destino les hará una: no se podrán ver, no hay tiempo. La semana que entra si se portan bien...

Que lindas palabras. Pero todavía dudo que lo logren bien. Se necesita mucho más que "ganas" para estar con alguien en esta histérica Ciudad. (Quizá por eso me lleve bien con ella, yo soy una histérica también).

martes, 14 de octubre de 2008

Para Andrés Calamaro

Tengo cada insensatez, y me puedo equivocar
pero no me equivoqué contigo.
Tengo abierto el minibar y cerrado el corazón,
y sólo late, sólo late por los dos.

Gracias maestro. Traigo puesta una camiseta con tu imagen, y que por detrás, dice La lengua popular.

Me has hecho muy feliz y me sorprendió el repertorio. Como tu lo dijiste, debes venir a tocar una vez por semana. Como lo dijo mi hermana Cristina, yo también hubiera querido que comenzara el concierto y no se terminara nunca.

¿Sabes, Andrés? Quiero decirte algo para hacerte feliz: yo seré quien escribirá la historia de lo que pudo haber sido; puedes seguir tranquilo soñando despierto y soñando dormido.

Quiero decirte también, que mi coche lleva tu nombre en tu honor. Soy tu admiradora número 1.
Hace ya varias semanas que la ansiedad no me visita. Me encanta. Sin embargo, ayer por la noche, la ansiedad por verte llegó. Me sentí una mariposa en vuelo. Se me salieron las lágrimas y la música la sentí de los dedos de las manos hasta los pies. Mis manos esta vez cantaron. Mis pies no dejaron de bailar. Te sentí hasta en mi pelo.

¿Sabes? Mi corazón sigue cerrado, pero también mi minibar. El otro día latió completo, ya no en pedazos. Cuando lata una vez más como era costumbre, te lo diré. Gracias por hacerme ver ayer que sigue completo.

Viniste a cambiar mi vida. Viniste a cambiarme a mi. Gracias Andrés.

lunes, 13 de octubre de 2008

¿Y si en verdad, sólo existe una oportunidad?

Y si, bueno, que yo no he dejado de pensar en el éxito que viene en mi vida. Coche, amigas, familia, buenas decisiones... siempre se incrementa la lista de responsabilidades. Me comienza a doler un poco la cabeza por aquello de mi capital. Espero que no sea para tanto.

Me llamaste el sábado por la tarde. No lo dudé y te invité a cenar. Esa noche fue muy larga para mi, y debo confesar que tuve algo de éxito. Tristemente no fue el tipo de hombre que busco. Mi intelecto está en otro nivel.
Al día siguiente, me llamaste una vez más. No pudimos vernos porque tienes como cinco veces más responsabilidades que yo. Esa es una cosa que me gusta mucho de ti, sin embargo, es la causante de que no nos veamos seguido. Ni modo, ahora a ver si quedaremos para el jueves.

Tengo que confesarte, que más allá de nuestra profesión, es una tristeza que mi memoria me haya traicionado. Creo que el trabajo de histérica histórica le está cayendo de peso. Muchas horas pude platicar de nuestra profesión, y pude platicar de ti. Te extraño. Quiero verte.

Me han dicho que será mejor que yo te tome a ti... sería un infortunio si me quedo esperándote y no me tomas nunca. En la Ciudad todo se vale. Tengo que pensarlo bien. También quiero estar segura de que no me voy a equivocar (aunque eso nunca se sepa).

Quiero que me llegue una señal, de que sólo se vive una vez.

Accidentado domingo

Por eso, seguiré sacándole la lengua al domingo, ahora con más razón.
Resulta pues que me caí de la troca, maldición, me siento mal y me di en mi carita de tigre toño. Mucho hielo, ibuprofén, dolac y té de árnica... ese fue mi remedio.

Total que no todo fue tan malo. La peli de terror se terminó, llegando a México me recibieron con la noticia de que ya tengo coche. Me puse feliz y el dolor se me terminó por un momento. Lo manejé por primera vez para llevarlo a ponerle gasolina. Me sentí feliz.

Bendito coche vino a limpiarme la memoria. Yo después fui a platicar con el señor para confesarle mis pecados... ja ja ja Una responsabilidad más a mi lista.

Me siento bien -en lo que cabe- y feliz de estar de regreso en mi Ciudad. Por eso las chicas citadinas como yo, no debemos salir al campo: los accidentes pasan donde no conocemos el lugar.

Hoy voy a ver a Andrés Calamaro. No hubiera querido recibirlo en este estado, pero ya ni modo. Me iré en mi coche. Me siento re bien.

Ah, por cierto, mi coche se llama Andrés, en su honor.

martes, 7 de octubre de 2008

Me sale bien metamorfosear

Hoy llevo el pelo castaño, mañana no sé de qué color amanecerá. Me sale bien jugar al camaleón, me gusta escuchar la música que se escribe para mi.
Tengo mucho sueño pero no me quiero dormir. Me duele la espalda pero no quiero tomar analgésicos. Quiero quiero y ya no sé qué más quiero.
Me sale bien jugar a los extraños, al "no te conozco" y al "creí verte ayer".

Me gusta tomar la ciudad entre mis manos, para pintar de sus colores las uñas de mis pies.

Quiero darles sorpresas, que suceda lo que no pensaron que sucedería; cambiar el pasado, reescribir el futuro, tomar entre mis dedos el olor del amor.

Pensar que no pasará y estar preparada para que no suceda; que entonces la vida me de sorpresas a mi.

Escribir sobre setenta años atrás me está haciendo mal... o me está poniendo muy bien. (Quiero ser guapa).
Me gusta la Ciudad. Quiero chiflar la Internacional Comunista. Quiero marchar la Dragona una vez más.

Quiero estar contigo y no sé quien eres.
Tómame, tómame ya antes de que me vaya y no quede más.

Y vuelvo a ser castaña

Y vuelvo a meterme a tu cama. Sigo buscando un coche que no aparece, hasta para eso no he tenido suerte. Volví a verte... años después.

Bar y Ciudad de noche... el centro histórico me ha guardado en su corazón. Puedo olvidar a la historia pero la historia no me olvida a mi.

Me reconocí al verme con el pelo café casi negro. Por fin está del color de mis cejas. Por fin mis cejas están sobre mis ojos. Renuncié al drama del cabello rubio, ahora quiero jugar con el mismo papel de años antes.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Zapatos rojos

Como primero de cada mes, hoy llegaron a los revisteros del Sanborn's y de los supermercados las nuevas ediciones de revistas de moda. Y como es nuestra costumbre, mi hermana y yo compramos nuestras respectivas favoritas y nos sentamos a leerlas. Y bueno, ¡qué cosa! Vienen cosas lindísimas y muy innovadoras, los colores, las plataformas, los vestidos... ¡Ay ay ay! Como siempre he dicho: el invierno me gusta más que el verano porque me pongo más ropa encima, además de que el frío me inspira para hacer unas combinaciones muy originales de medias, tacones, mini vestidos y abrigos. Bienvenidas tendencias.

Sin embargo, me siento triste.
La moda, como muchas otras cosas que me apasionan, me gusta compartirla con gente que me conozca y que me quiera. En pocas palabras, en el cercano pasado en pareja que tuve, la moda siempre imperaba en las lecturas diarias y en nuestras visitas del centro comercial. Asi que, como ustedes se podrán imaginar, recibir las tendencias de invierno no me puso tan feliz como otras veces. Al contrario, me puso triste.

Creo también que es plan con maña. Si el otoño y el invierno se caracterizan por causar en el ser humano la famosa "depresión otoñal" porque el sol se despide más temprano, pues es una buena manera de sentirse feliz irse de compras. Es sencillo. Tengo frío, me siento triste: compro un abrigo. Risas, risas, risas. Tengo frío, me duelen los tobillos: compro unas botas. Ja ja ja.

La Glamour de España (mi favorita), la Vogue de España y la Vogue de México me recordaron que estoy sola. Pero no fueron malévolas conmigo. Mi favorita trajo un reportaje padrísimo sobre la fortaleza interna que tiene que tener una mujer cuando sufre una ruptura. Sin saberlo, de las 4 cosas que recomiendan hacer para superar la separación, hice 3. Creo que estoy in. Risas.
Pero más allá de que aparezcan en una revista, actué de manera diferente y divertida por tener un motivo para salir adelante. Las revistas además de recordarme que estoy sola, me gritaron a la cara que tengo amigos, que tengo un gato hermosísimo y que he tenido experiencias fabulosas los últimos dos meses. Y sobre todo, que tengo trabajo.

No todo es tragedia.
La tendencia de Louis Vuitton en zapatos son las mega plataformas; se dice que son verdaderos monumentos para los pies. Por supuesto que no aspiro a unos zapatos de esos, entre otras cosas, porque las banquetas de mi Ciudad me harían parecer saltimbanqui. A lo que aspiro, y mi historia lo sabe bien, es a unos zapatos rojos. Eso fue lo que hizo que se me salieran las lágrimas hoy por la tarde.
Yo sé que todavía tengo muchas cosas guardadas en el corazón, que poco a poco debo aprender a decantar, pero ya no puedo llorar, me he acabado las lágrimas de poquitas en poquitas. Quisiera a veces ponerme a llorar por horas como lo hacía antes, pero ya no puedo.
Hoy, cuando vi las tendencias de invierno y las parejas de cuento de hadas dándose besos de telenovela, sólo a través de esas imágenes pude desahogarme un poco y sólo decir: quiero unos zapatos rojos.
Me sentí desdichada por no tener unos tacones o unos peep toe rojitos, color cereza o un poco más obscuros. Quiero unos tacones rojos o plataformas o zuecos o botas o sandalias. Necesito ver color en mis pies. Necesito pintarme las uñas de color contrastante, vino, negro, mora, o de plano... color piel. Quizá así pasen desapercibidas. Quizá deba también pintar color piel a mi corazón, para que nadie lo vea.
O mejor aún: pintaré mis uñas de un color que haga parecer que tengo besos salpicados en los pies. Sí. Eso haré.

En mi obsesión por recordar si tengo o no zapatos rojos, me puse a repasar los pares que tengo guardados en el clóset. Encontré color piel, color verde botella, color naranja, mostaza, negros, café, blancos, unas balerinas plateadas, unas sandalias fiucsa, mis botas favoritas... pero no encontré nada color rojo.
Esto no es tragedia, ya aprendí de ello. Es como dije: estoy sola pero soy fuerte. Así, no tengo zapatos rojos pero tengo más de un par que me hacen sentir la mujer más guapa del mundo y que han hecho que más de un hombre se quede con la boca abierta.

¡¡¡¿Cómo pude olvidar que soy una Mariposa Tecknicolor?!!!

JURAMENTO DE AUTOESTIMA

Venga, reconócelo Mariposa Tecknicolor, sin contar con tu hombre ideal, eres lo mejor que hay en la tierra. Es verdad que a veces te deprimes y no quieres hacer nada porque todo te da flojera, pero también hay que reconocer que el resto de las veces eres muy optimista, perfeccionista y dedicada. Nadie sabe hacer investigación histórica como tu. Si ya lo dice tu madre: eres la mejor historiadora del mundo. Por eso, a partir de hoy vas a dejar de torturarte por no tener pareja y comenzarás a quererte por ser responsable, persistente e inteligente. Y si alguien llega y te dice que eres una persona equivocada, dile que puede coger y largarse a la fregada.

martes, 30 de septiembre de 2008

Vale

Qué onda.
Yo por acá trabajando todavía. Ya pasa de la 1 y me tengo que acostar para levantarme temprano mañana. En fin.
Leí tu correo. Me reí. Pura joyita efectivamente. Así es esto.

Lindo día el sábado. Terror cuando decidí no vestirme inmediatamente después... ¿Repetirlo? Supongo que sí. Lo pasé bien y no tengo por qué no decirlo. La noche continuó linda linda... de esas que no se deben olvidar. El domingo me recordó que la noche anterior había tomado cerveza y que había habido mucha diversión entre mis piernas. I told you: "mañana no podré caminar".

Me río otra vez.

Ya estás para la que sigue; nada más hay que estar seguros de que esta vez sí estaremos solos.




...Que se puede interpretar de muchas maneras. Así estaba escrito. Así lo leí pero nunca sabré si así lo pensé. Vale, todo está bien.

Estos días me siento fuerte

Tanto, que he decidido ponerme a pensar en cosas difíciles sin sentir el riesgo de sentirme un hoyo en el pecho.

Casi estoy segura de que el domingo pasado fue la primera vez que no vino a recordarme que me partieron el corazón. Tuvo mucho que ver el día anterior. Lo pasé muy bien, y aunque no hubo nuevos conocidos, tal pareció que la que hizo que la gente se viera diferente fui yo.
He venido buscando los reencuentros sean como sean. Se me han comenzado a conceder y me he sentido bien.

Hoy no tengo ganas de leer las "noticias de la semana". La academia puede esperar. Total, casi siempre son noticias sobre hallazgos antropológicos de nuestro pasado mesoamericano.
Mejor noticia fue la del hallazgo que hice yo. Los solteros comienzan a no ser tan tóxicos.

¡Pero si ya lo conocía desde hace dos años y medio!
Todo empezó -una vez más- en Ciudad Universitaria: hermoso lugar para una chica del norte, como yo. Y si, debió ser la edad o la formalidad... pero me llamó la atención. Vale recordar que el soltero tóxico #1 era mi pareja, y como dice Calamaro: "Cuando te conocí me dijiste que no ibas a cambiar, ibas a seguir siendo igual, ibas a seguir siendo igual". El pasado se pisó. Y de qué manera. Sin embargo, esa pequeña línea entre amigo amigo y amigo-pretendiente nunca la crucé. Quizá hasta ahora esté dando frutos.

Una vez más, el tránsito de la Ciudad hizo de las suyas. Nos encontramos en el Auditorio Nacional pasadas las quince horas. Te veías bien a pesar de que ahora usas la barba. Regresamos, una vez más, a Ciudad Universitaria y nada más fuimos a hablar de lo que hacía mucho no hablábamos: de ti, de mi, del amor, la compañía, la soledad y la vida en común. Luego fuimos a tu departamento. Todo se veía diferente. A pesar de que ya lo había visitado en algunas otras ocasiones, esta vez me pareció que estaba en otro espacio. Escuchamos música, tomamos jugos de frutas y todo olía diferente. Eso me pareció particularmente especial. Quizá fue el hecho de que tu hija estaba con su abuela (o eso creímos) lo que me hizo percibir un aroma distinto. Quizá fue la atracción.
Hubo una cosa que no cambió pero que hubiera dado cualquier cosa porque así fuera: la fotografía de Borges todavía está sobre tu cama, en el lugar donde debería haber una cabecera. Y lo peor del caso es que ahora la acompaña un póster del sagrado corazón de jesús. Vaya combinación. Qué manera de volverse católico de un día para otro. Qué ganas de quitarme las ganas. Esta vez sí lo confesé, y espero que hayas entendido lo mucho que puede intimidar a una mujer que diferentes personajes la miren mientras se quita la ropa.

No pasó lo que tenía que pasar -o lo que yo misma estaba temiendo que pasara-. Tuve miedo. Últimamente mucha gente me ha dicho que tengo una actitud muy fuerte y poco ordinaria; bueno pues esa gente debe saber que todavía hay cosas que me dan miedo. Todavía me causan ansiedad los besos de primera vez y los abrazos que abarcan más partes de mi cuerpo. Después de tantos años, creo que he perdido la costumbre de estar con un hombre que me lleva más años que el promedio. Ahora pienso que tal vez fue todo junto: el reencuentro, tu barba, mi cuerpo, otro aroma, el departamento...

Te vi los pies y tu me examinaste las manos. Estas manos que escriben, aman y también llaman por teléfono. Las mismas manos que ya no se acordaban que podían sentir vibraciones al tocar a otra persona. Mis manos que no tienen memoria.

El móvil no dejaba de sonar. El tuyo, el mío... es igual. También me sonaba el corazón, pero en lugar de sonar en pedazos, comenzó a sonar diferente. Entonces pude respirar al fin. Los ciclos se cierran, la ropa se tira, los zapatos se regalan (o se mandan a reparar para que parezcan nuevos) y las medias se ponen a secar.

De noche piel de hada, a plena luz del día Cruella De Vil.
Tu madre iba a llegar. A punto estuviste de que te encontrara como no debía. Tu departamento dejó de ser tuyo (no volverá a ser nuestro).
La Ciudad todavía tenía sorpresas preparadas. Recorrimos grandes distancias en coche, de noche, de la mano. Nuestros amigos ya nos estaban esperando. Olíamos diferente, quizá a niños que no quieren hacerse adolescentes. Bailamos y me sentí princesa. Hacía mucho tiempo que no podía ser Mariposa de noche, ahora lo logré, esa noche lo lograste. Mi sonrisa te iluminó, tus abrazos me dieron alas; y a pesar de haber dejado la gabardina en la silla y de traer minifalda, no tuve frío. Te preocupaste, me abrazaste otra vez.

Mis manos a veces pierden la memoria, pero la historia no me olvida. Esta vez sí tomé el papel de historiadora y ya sabía, que el lejano futuro entre nosotros dos, terminaría en una noche de Ciudad callada. El pasado tan real que vivimos me dio muchas pistas. Yo no iba a cambiar, tu tampoco. A ti te gustan las chicas de mi edad y a mi me gustas tu. Lo que no puedo recordar es el breve presente que hoy lo registro como pasado. Aunque no haya querido, el pasado se pisó una vez más.

Llegué a mi casa muchas horas después. Hoy sé que me dio terror el beso de despedida. Mañana querré saber si eso te importó y si viajaremos el año que entra.

Fuimos dos en la ciudad. Gracias por llevarme de noche.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Tal vez ya no tenga mucho que decir

"Mientras la estabilidad caracteriza a la máquina, el dinamismo caracteriza al organismo". Pero qué profundidad para irla leyendo en el vagón del metro. Una vez más doy gracias por vivir en una de las Ciudades más grandes del mundo. Cada viaje es una sorpresa diferente.

Las palabras -ya no digamos las de color rosa- se me están acabando. Cada día es más difícil continuar con esto. El tiempo me está alcanzando y de pronto todo se vuelve la peli de terror.

Ya le perdí el miedo a la página en blanco, ya investigué todo lo que tenía que ver, ya agoté las fuentes, ya perdí la cabeza...

Ahora también resulta que la gente cambia de puesto, los conocidos se van y los nuevos no saben dónde están los expedientes. Es una locura.
Woody Allen se hace presente. A lo largo de las 24 horas del día, me convierto en un personaje de uno de mis directores favoritos: o vivo un periodo de drama casi chusco, o tengo una crisis de terror. No seré más Melinda&Melinda, seré Mariposa&Mariposa. Todavía tengo ganas de reír.
Disculpe usted, mis chistes tan forzados.

Ya me voy a dormir.
(La redacción de informes me ponen mal).

jueves, 25 de septiembre de 2008

Llegó el otoño

...y con él, viejos recuerdos.

Tuve que sacar mi agenda del año 2004 para estar segura de qué día es tu cumpleaños y total que sí le atiné porque es hoy, ya decía yo que el día 25 me decía mucho más.

La ciudad está completamente empapada. Tengo frío. Necesito un abrazo.

Hace rato estaba pensando que tú no eres de los que pasan estos días solo, eso me intimida y no me siento con la confianza de llamarte por teléfono. Mejor así.

Este mismo día pero cuatro años atrás, escribí que quería que un hombre luchara por mi. Gracias a dios que fui una histérica histórica que escribió y guardó memoria de casi todas las cosas que sucedían a su alrededor, ahora puedo saber -pero aún no puedo recordar- que tu me respondiste que habías luchado por mi un año completo; estabas acongojado porque no lo habías logrado. Habías luchado por una chica que no pudiste lograr.
Que triste. (Ahora puedo tener una idea de cuánto me quisiste).

Creo que tengo frío desde hace cuatro años. Yo era muy chica y no podía comprender todo lo que pasaba por nuestras cabezas. Me da pena y siento miedo. Necesito un abrazo.

Hoy es el día del Rey Sol y ha estado nublado. La chamarra y las botas de agua me han acompañado todo el día desde que desperté. He tomado todo el café que debí tomar durante cuatro días. Quiero un pan de chocolate y cuando fui a comprarlo ya no había. Te debería cantar las mañanitas. Debería salir a la Ciudad con mi pelo alborotado y mi impermeable amarillo, tal vez así pudiera repeler la nostalgia de nuestro recuerdo.

Hoy estoy segura de que no quiero que luchen por mi. Antes no sabía lo que quería. Hoy es mejor así. Ya no tengo el corazón roto pero sigo teniendo frío.

(¿Me querrás todavía?)

domingo, 21 de septiembre de 2008

Un domingo más, un domingo menos

...en el que he decidido dejar de tirarme para que me levanten. Hoy me enteré de muchas cosas que siguieron en las sombras por algunos meses. Por su boca muere y mata el pez. El que busca, encuentra. Y yo encontré, ahora debo aceptar que estoy muriendo por la boca de otro.

Cuando todo terminó, el sabor que me quedó en la boca fue de decepción y de que había perdido. Hoy, retomé el tema en mi cabeza y otra vez me llegó la decepción, la incertidumbre y la nostalgia. Nada es lo que parece. Quizá debí comenzar el ranking de solteros tóxicos con su nombre. Ah, pero ahora se me ocurre que tal vez su ranking debiera ser "caballero-soytóxico y no lo puedo disimular". Risas. No hay nada más que hacer.
En vez de que me dé mucho coraje mi pasado, le he comenzado a sacar provecho a la situación y a lo -poco o mucho- que gané. Y puedo comenzar: mi biblioteca personal se hizo enorme, gané una amiga (y un arma contra él) para toda la vida, viajé mucho, comí delicioso, me bebí todo el tinto del mundo, comí todas las fiambres del continente, fui al cine hasta dos veces al día, escuché las temporadas completas de la OFUNAM en la Sala Nezahualcóyotl, conocí los lugares más lindos de mi Ciudad, estuve repleta flores, de joyas, de perfumes, de detalles. Fui Maja por tres años, la Luna también y la mujer más feliz de México. Aún así, el maltrato siempre imperaba en la conversación. Aprendí a ser feliz a medias, me daba mucho miedo volverme conformista. Espero que no haya sido así.
No siempre el oro brilló. Yo también tuve mi dark side. Paralelo a mi efímera felicidad, no me privé de las compañías que me hicieron sonreír dos veces. La entrañable amistad que tuve con el Rey Sol nunca la pude terminar, y por muchos meses me fui a refugiar a su departamento y a su cabeza, con su gato, en sus brazos. Otro tipo de flores adornaban mi mesa de trabajo y, sobre todo, el excesivo respeto, cariño y cuidado que me tuvo este hombre, me hacían ver radiante. Tiene unos modales tan exquisitos, que hasta los días después de las discusiones me llamaba por teléfono para saber cómo había dormido (ahora imagínense los días después del amor). No hacían falta las joyas, los perfumes y los detalles. Cuando esto sucedía, el cielo se abría e irradiabamos felicidad y complicidad. Luego podía venir el eclipse. (Sigo sonriendo cuando lo recuerdo).
San Román vino a salvarme de que me rapara la cabeza. El estrés que me producía mi trabajo en esos meses, hacían de mi un monstruo. Con él me refugié de la mentira que vivía con el primero. Rey Sol se fue. San Román se convirtió en mi confidente. Entonces bebí litros de café y me metí a hurtadillas al cine. He pasado días enteros en carcajadas.
Y bueno, que creo que no debo hablar ya de las furtivas salidas a comer, a cenar o a tomar una copa cuando se iba de viaje. De las breves compañías que tuve cuando me sentía muy sola. Las escapadas, las mentiras y las carcajadas. Benditas fotografías, me hacen recordar que yo también me esforzaba por ser feliz.

No estuvo tan mal. Después de tener el corazón roto por mucho tiempo, he podido hacer un balance. Confieso que me ha costado mucho trabajo confesar. Yo también jugué mis cartas y cambié de partenaire varias veces.
Ahora como ustedes saben, la vida y la Ciudad me han regalado bellísimas historias de casualidad. Los encuentros se han hecho presentes y me han hecho muy feliz. He entendido que las cosas suceden por una razón y que no todo es para siempre.
La velocidad con la que vivo ahora, me hace vivir varios géneros al día: el drama y el terror son los que generalmente imperan. Hoy, el domingo, me sirvió para aprender que los balances son buenos. No siempre tendré la compañía que solía tener, pero muchas nuevas personas y muy agradables han llegado a mi lado.

Creo que no estuvo tan mal -insisto-. Finalmente yo no perdí el estilo (he perdido muchas cosas, pero el estilo jamás), el que lo perdió fue él. Del millón y medio de maneras que existen para decir las cosas, él sólo se sabe las peores. Eso sí es una peli de terror.


Feliz -y optimista- inicio de semana.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Amor mortal

'Mis manos son de tu color;
pero me avergüenzo de llevar un corazón tan blanco.'
Shakespeare.

Las cosas deben ser así. Para que el amor no muera, debe quedarse en proyecto o en mera ilusión. Ahora sé que los amores platónicos nunca mueren, y que, cuando consumamos el amor lo hacemos mortal.

¿Lista para el reencuentro, Mariposa Tecknicolor?
Juntos eramos dinamita pura, mejor era que estuviéramos separados. Pensábamos muy parecido, analizábamos las cosas de la misma manera y, por lo general, estuvimos de acuerdo en las cosas que sucedían o que hacíamos juntos.
La última vez me dijiste que te portaste mal, no tienes problema en reconocerlo. Es mejor así, y de hecho, creo que no viene mucho al caso recordarlo. El tiempo pasó y nuestra etapa se superó, nuestro pasado se pisó.
Paralelamente, reconoces también las cosas que hiciste bien; y sabes, por otro lado, que así estuvieron bien. Buenas o malas, mejores o peores, las cosas así tenían que ser.
Los años han pasado, gacho que sí. Utópicos encuentros nunca se han realizado. Todavía nos extrañamos.

Te odio porque te amo.
Es el mejor motivo para odiar. Ojalá pudiera saber si también te amaría por odiarte.
Parece que fue ayer cuando nos vimos por última vez. Dices que has cambiado, que has subido algunos kilos y que traes el pelo muy corto. También, en contra de todos los pronósticos, has comprado otro coche. Y bueno, que el tiempo también ha pasado por mi cuerpo: ya no soy la esquelética de seis años atrás, y suelo arreglarme el pelo para salir. Ya no le tengo miedo a la Ciudad y ahora puedo vivir con mi soledad. La tinta siguió corriendo por mi piel y cada día soy más singular. Lo ordinario no figura en mi vocabulario.
Parece que has podido comenzar una relación formal. Me da gusto. A veces te fastidiabas con tu soledad. Un gato nunca es suficiente. (Y ahora resulta que hasta el chico de la cámara ha vuelto. Mis palabras se han cumplido una vez más).

Yo no sé por qué sigues queriendo escuchar mi opinión de las cosas. Cuando hablamos, sigues diciendo que tienes mil broncas para resolver y en el fondo sé que quieres que te pregunte más. Las utopías se hacen presentes. Utópica primera cita, utópico reencuentro, utópica mujer, relación, vida, comida en deuda... Gracias a dios que leímos filosofía.
Hoy, que mi memoria me ha vuelto a hacer una jugada, una vez más me has salvado en mis recuerdos. Y ya deberías comenzar a creerme que no soy la Histérica histórica que solía ser. Me sigo esforzando y te sigo queriendo; la diferencia está en que últimamente, me he querido más a mi que a cualquier otra persona. Me había olvidado de los pericos de Colón, de la Invención de América y de los repuestos de pluma Pilot. Ahora, este real futuro de nuestro pasado juntos, me ha regalado muchas nuevas imágenes y otras perspectivas de aquel efímero presente. Sé que veías por mi, pero nunca supe cuanto te importé. Recordar los errores no viene al caso, quisiera saber si dar las gracias queda en mi papel.

Quizá ya se murió (o comenzó la peli de terror) y yo no me di cuenta.
Total que se consumó. Siempre fuiste un caballero y los dos, muy conscientes, nos dimos a la tarea de hacerlo mortal, le dimos final y hasta le pusimos fecha. Casi casi que hicimos la crónica diaria del desenlace.
Quisiera poder afirmar que hubo -o habrá- un hombre que se porte mejor que tu. Tengo mucha fe en que pronto podré hacer esa aseveración. Pero ¿qué se puede hacer contra una cortesía casi enfermiza? Digo, porque al hombre que haya venido -o que vendrá- le corresponde superar un arduo camino: no todos están acostumbrados a llamar el día siguiente de las peleas, de la alegría o del amor.

Tuvimos la oportunidad de crear una situación platónica, y la desaprovechamos. Para el efecto de inmortalidad se echó a perder. Para el efecto de inolvidable... lo hicimos al pie de la letra.



No me juzgues, pues, de tener las manos de diferente color.
Ambos sabemos que aún tenemos el corazón blanco.