martes, 21 de junio de 2011

En la mitad del mundo

Mi sueño, desde la humildad de mi Patria morena, es ver un país sin miseria, sin niños en la calle, una Patria sin opulencia, pero digna y feliz. Una Patria amiga, repartida entre todos y todas.
Ahora, con el corazón les repito: jamás defraudaré a mis compatriotas, y consagraré todo mi esfuerzo, con la ayuda de Dios y bajo las sombras libertarias de Bolívar y de Alfaro, a luchar por mi país, por esta Patria justa, altiva y soberana, que todos soñamos y que todos merecemos.
DIOS BENDIGA AL PUEBLO ECUATORIANO
--Discurso de posesión del Presidente de la República, Econ. Rafael Correa en la mitad del mundo.
Quito, 15 de enero de 2007.
Fragmento.

lunes, 20 de junio de 2011

The dragon lady

All you need is love.
The Beatles.
Se sentó a mi lado, y pude observar detenidamente su manos, el reloj en la muñeca izquierda que nunca aparece, y los lunares que intenta ocultar bajo los gruesos vellos de sus brazos. Definitivamente hoy venía de buenas, sonrió varias veces, hizo bromas, nos permitió hablar, a mi y a mis colegas.

Es una mujer extraña, nada fea, nada desagradable a la vista, pero con una actitud tan fuera de lugar, que algunas veces resulta atemorizante.

La primera de todas, me quedé seria frente a la blancura de su piel, los labios que las más de las veces aparecen muy rojos, las cejas pobladas, el cabello fino y ondulado color café. Me sorprendió que una mujer de su edad pudiera saber tanto, y al mismo tiempo, tener un carácter muy parecido al de un viejo: fuerte, claridoso, ácido, tajante. No es común saber mujeres como ella, no es desagradable, hasta que, claro, te arrolla con una de sus frases cínicas, irónicas, sarcásticas, con un desprecio que podría derretir hasta el más frío de los témpanos de hielo.

No había conocido a alguien como ella. No me había enfrentado nunca, a alguien como ella. Y nunca imaginé, ni en el más pesimista de mis pensamientos, que alguna vez tuviera que coincidir con alguien que poseyera esa personalidad.

En este momento estoy intentando continuar un trabajo que tiene que estar listo en tres días y unas horas. Un trabajo que aunque es corto, ha implicado mucho más esfuerzo que el de mi propia investigación personal. No es el contenido, no es la metodología, es el hecho de que esta vez el lector será imposible, como una roca, dificil de convencer. Es como si quisiera estar vendiendo un producto a alguien que ni siquiera comprende para qué sirve. Once hojas nada más, y estaré del otro lado.

No sé qué clase de karma se está pagando, o estoy pagando yo, para haberme encontrado a una persona como ella en mi camino. Pienso que en las circunstancias en las que se encuentra el mundo, y específicamente mi país, el hecho de que una persona tenga una vida encaminada a la educación profesional, con un trabajo seguro, bien pagado, que se supone es lo que desea hacer para el resto de su vida, y que le apasiona, es un lujo que no tiene precio. Si esta persona tiene eso, un grado académico mayor al de la población promedio, un trabajo bien pagado, seguro y apasionante, una casa propia, un pareja, y además, personas que le reconocen el trabajo que realiza, ¿por qué no puede ser feliz?

The dragon lady es hermosa, tiene la piel color marfil, no tiene canas pese a sus casi 50 años de vida, escribe maravillosamente, tiene una trayectoria envidiable... ¿por qué no puede amar a los unos y a los otros? ¿Por qué no respeta las posturas ideológicas distintas a la suya? ¿Por qué no respeta [y punto]?

Y claro, ¿en qué cabeza pudo caber que yo con mis tacones de 13 centímetros, mis vestidos de vuelo y mi anillito de compromiso iba a encajar con una mujer como ella? Por dios, ¡yo uso foulard! Mi vudú pinchó en hueso. The lady debe tener una función estratégica y niveladora en la academia, en mi trayectoria, o por lo menos, en la forma de hacer historia.

Y yo, debo tener un as bajo la manga.

miércoles, 15 de junio de 2011

De hombres, calores y minifaldas.

Ciudad de México. 32° C, sensación de 34° C. Primavera a punto de que llegue el verano. No sé por qué causa tanto revuelo una minifalda.
Ni siquiera es tan corta. No lo pensé dos veces, y esta mañana al salir de la ducha pensé "calor, tengo tanto calor", que me decidí por usar una mini de mezclilla con botas largas y una camiseta color gris.
No sé por qué tanto alboroto por una falda corta. Los gritos y chiflidos de los hombres, las palabrotas, las miradas, los piropos (por qué no), que más que ofenderme me hacen pensar cosa raras y deprimentes sobre su género. Que son animales, no racionales, absolutamente maleables y presas fáciles de mujeres que tienen el poder, como yo.
Son dos cosas, solo pienso dos cosas. O efectivamente son animales, o ya no hay buen sexo en esta ciudad.

miércoles, 8 de junio de 2011

Con soda, por favor

Nunca antes una copa de whisky me había sabido tan bien.
Una charla amable, mucho trabajo que se viene. Cosas por tomar en cuenta, escritos pendientes.
Manejé de Patriotismo hasta Eje 6, tomé Gabriel Mancera, después Concepción. Diagonal de San Antonio me llevó al Eje Central y pude llegar a mi departamento directa a quitarme la ropa, las botas, a ponerme completamente cómoda.
La Ciudad vuelve a guiñarme un ojo, a ser lo que éramos juntas sin la gran pelea, sin los ojos con lágrimas, sin las noches en vela.
Hoy me puse un tankdress completamente veraniego. La sonrisa no la pude esconder. Es imposible no sonreír cuando se trae puesto uno de estos. La sonrisa es parte del outfit.
Nunca antes había sido tan importante que felicitaran mi prosa. Estoy muy contenta.
Esta vez el whisky va con soda, por favor.

JURAMENTO DE AUTOESTIMA

Juro solemnemente no volver a serme infiel jamás.