De un tiempo a esta parte, no apoyo las reconciliaciones. No me gustan. Ya no era partidaria de ellas.
Hasta que, claro, vino una gran pelea. Y después de un par de semanas, varias charlas, tres acuerdos, dos comidas, una noche, y darnos cuenta que esto es verdadero amor, vino una gran reconciliación.
Pienso de pronto, que lo importante no es la pelea o si hay o no reconciliaciones, sino si la otra parte tiene un buen corazón.
De pronto me siento llena. Feliz. He aprendido mucho en estos tres meses.
No todo termina después de una gran pelea. No todas las personas van a rompernos el corazón. Sí se sabe acerca de mañana. Sí podemos decir lo que esperamos de la vida y del corazón, para aprender a compartirlo todo.
Me siento muy feliz.
Y definitivamente, no todos los hombres son iguales.