viernes, 29 de agosto de 2008

Cumpleaños feliz

Me siguió. Él pensó que si no se levantaba de su lugar e iba tras de mi, tal vez no me volvería a ver jamás. Lo logró y me abordó. Me pareció encantador.
Muero de risa ahora que sé que perdió mi nombre y mi número de teléfono. Bueno, mi nombre entre comillas porque no lo sacó de su cabeza. Me fascina cuando un hombre está seguro de lo que va a suceder o está seguro de lo que quiere conseguir. Él estaba seguro de que yo le llamaría, por eso no se preocupó.
Así fue. Le llamé, platicamos, nos reímos y quedamos. Hubo dos cancelaciones. Maldita la distancia de esta bendita Ciudad. Se me quitó el miedo, él logró ubicarse y nos encontramos a las seis. Lo pasamos increíble.

Feliz cumpleaños Mariposa Tecknicolor.
Hace unos meses hablábamos una amiga y yo sobre las sorpresas que traen consigo los cumpleaños. Ella estuvo a punto de conectar con un chico muy atractivo en vísperas de su cumpleaños. Finalmente no sucedió pero disfrutamos mucho imaginando qué hubiera pasado si...
Ella me decía: "no lo voy a dudar porque es un regalo que la vida me está dando". Y tenía razón.
La vida le tenía preparada una sorpresa mayúscula, inmesurable e incomparable a un chico siete años menor. La sorpresa no fue el encuentro, la sorpresa vino cuatro meses después.
Y si -hablando de sorpresas como yo lo hacía en mis entradas anteriores- ¿por fin mi sorpresa llegó y ya dejó de ser opción la peli de terror?
¡Gracias vida!

Histérica histórica habla con su pie.
Y no con el pie propio como se refiere en el sobrenombre. Habla con el pie del chico Villegas. Todo se vuelve muy lindo. Se comunican, se abrazan, se huelen... comen galletas y ven el fútbol como si se conocieran de años atrás. Hablan con sus pies. (Benditos pies).
Afortunadamente ella ha sabido adaptarse. Con el mayor se hace mayor. Con el inmaduro se vuelve una nena. Con el nena se vuelve indiferente... Con el que le regaló una sorpresa, se dedica a disfrutarla.
(Creo que tengo un amante).
Ríe mucho. Dice mentiras. Siente mariposas en el estómago.
Histérica histórica está feliz y en lugar de ingerir los antidepresivos que están sobre el perfume, prefiere hacerlos a un lado para gritarle ¡¡bienvenido!! a Jean Paul Gaultier y a Armand Basi. Finalmente decide hacerse adicta a otro elixir.

Finalmente decidió organizar una fiesta y mandar a hacer un pastel de barquillos de merengue.
Finalmente decidirá escribir otra vez.

Histérica histórica cocinará como si nada hubiera ocurrido. Compartirá como lo hizo años después.
(¿no me escuchaste? No no no, la que no lo escuchó fui yo: creo que tengo un amante).

Tengo un vestido muy lindo. (Me falta un amor pero no me importa porque ahora sí tengo motivos para estrenarlo).
¡Gracias vida!


Bienvenido cuarto de siglo.

lunes, 18 de agosto de 2008

Letanía de mis defectos

Soy vanidosa, déspota, blasfema;
soberbia, altiva, ingrata, desdeñosa;
pero conservo aún la tez de una cosa.
La lumbre del infierno a mi me quema.

Es de cristal cortado mi sistema.
Soy ególatra, fría, tumultuosa.
Me quiebro como frágil mariposa
yo misma he construido mi anatema.

Soy perversa, malvada, vengativa.
Es prestada mi sangre y fugitiva.
Mis pensamientos son muy taciturnos.

Mis sueños de pecado son nocturnos.
Soy histérica, loca, desquiciada;
pero a la eternidad ya sentenciada.

Pita Amor

Ya le saqué la lengua al día de ayer

Ayer dormí tan bien que soñé por muchísimas horas. En la historia de mi sueño, fui y vine varias veces y lo pasé bien. Fue un domingo más, en que Morfeo me abrazó hasta las cinco de la tarde. Me estoy enamorando de él.
A veces quisiera que el tiempo se pasara como cuando estoy dormida. Ojalá yo escribiera por horas y horas como cuando me quedo soñando. Ojalá por un tiempo dejara de soñar contigo y dejara de leer los cuentos que escribimos.

Ojalá dejara de ser domingo.

miércoles, 13 de agosto de 2008

México Tenochtitlan

Hoy, hace 487 años cayó México Tenochtitlan en manos de Hernán Cortés.
Que siempre viva la gloria en la memoria.
En tanto permanezca el mundo no acabará la fama y la gloria de Mexico-Tenochtitlan.
No podía dejar pasar el día asi como asi.
Que siempre viva.

Yo soy mi casa

Casa redonda tenía
de redonda soledad:
el aire que la invadía
era redonda armonía
de irrespirable ansiedad.

Pita Amor.


Así es como me siento a veces, las habitaciones son tan redondas que no puedo encontrar ninguna esquina. No hay donde encajar.
Gracias Pita.

domingo, 10 de agosto de 2008

La soledad que me mata los domingos

Casi por esto odio los domingos. Parece que el mundo se confabula en mi contra para demostrarme que todos son felices menos yo. Ni siquiera hubo jeans de mi talla, y los vestidos negros no me gustaron del todo.
No quiero que me empiece a dar miedo la soledad. Maldita soledad que me mata los domingos.
La vibración la siento en la punta de los dedos de las manos. La ansiedad subiendo por los pies. Ayer preferí dejar el móvil en mi casa para no imaginar que iba a recibir una llamada. Para mi suerte recibí dos de un número que no conozco... no pude responder, no pude saber quién me llamó. Eso me pone mal. No soporto el anonimato. ¿Quién me llamó? ¿Volverá a llamar después? Me lleva. Encima el número nunca responde, cuando entra el famoso buzón de voz, sólo se escucha una voz que dice: "Salvador". Bueno, ajá, ¿salvador qué o de quién?
Tal vez yo no sirva para recibir sorpresas.
¿Y si esto es la peli de terror? Insisto, no me he dado cuenta.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Quiero vivir una peli de terror

...así tal vez sería normal tener insomnio para siempre.
Ya comencé a fumar como antes, ayer me dijeron que traía ojeras muy marcadas. Hoy desperté temprano, después de tomarme un té con leche caliente me volví a acostar y comencé a soñar despierta. Sin darme cuenta me quedé dormida y me dieron las tres de la tarde. Otra vez me dieron las tres. Ahora ya es otro día y sigo soñando despierta.
Las sensaciones son increíbles. Las siento subir por los dedos de las manos. Mis manos. Benditas manos. Escriben, enamoran, aman. Transmiten y también llaman por teléfono. A veces se sienten mal. Duelen y hormiguean. Se quejan ellas también.
No he podido llorar, pero ahora sí me empiezo a acordar de él y pienso qué estará haciendo. Qué será de él. Eso me da miedo. No tengo por qué hacerlo. No debo, más bien.
Tampoco tengo por qué estar ilusionada por un tipo al que sólo conozco a través de una fotografía, un vídeo de youtube y una llamada telefónica. Es verdad que es encantador, y más encantador resulta cuando yo le parezco encantadora. Es en estos casos cuando la tecnología viene a ser un minus o un plus en las relaciones humanas. No todo es teléfono y ordenador. La maldita (o bendita) tecnología lo viene a hacer todo circunstancial o frío. Yo que tanto me quejé de que tenías el corazón en la hielera y mírame ahora, esperando un e-mail o un mensaje de celular. Ah y también me estoy convirtiendo en una experta en los malditos buzones de voz. Esas maquinitas en las que hablo y verdaderamente no sé qué decir porque no sé siquiera si me va a escuchar él o cualquier otra persona. Al final, pierdo el miedo y me tiembla la voz, hablo como si él estuviera ahí pero no quisiera responder. No estoy segura de que no pueda responder, así que todo se tuerce. No hay conversación sin interlocutor. (Espero que ahora alguien me lea, porque si no estaría frita).
Antier me preguntaste a quien buscaba. No quise contestarte que te busqué a ti. Te dije que buscaba a cualquiera, a cualquiera para estar. Pero fue mentira. La verdad es que a ti te busqué por mucho tiempo pero cansada de no encontrarte, desistí. Hoy busco al chico de la cámara. Un chico que parece que es muy importante. Yo no sé si es importante pero sí me consta que es interesante. No se me hará verlo frente a frente ni una vez. El viernes creí verlo en la televisión. Su nombre ha aparecido en varios periódicos. En el vídeo se muestra muy desenvuelto y seguro. Con todo eso, las cosas que me dijo fueron muy sinceras y muy personales. Es otro hombre que no aparecerá por aquí.
Según el noticiario, lo que pasó fue muy importante y el difuntito no era cualquier hijo de vecino. Según mis inferencias, él debió asistir a los homenajes, por eso creí verlo en la televisión. (Por cierto que se veía bien). Y ahora resulta que a ese tipo de personas sólo se les ve a través de los medios de comunicación. Que desconsuelo.
¿Qué pasa cuando se quiere que las cosas tengan un motivo y entonces no funcionan? ¿Qué pasa cuando quiero un vestido pero también quiero tener un motivo para comprarlo? ¡Quiero que me sobren los motivos!
Ahora pasa que no puedo dormir. Ahora pasa que tengo las entregas encima y que el red bull nunca es suficiente. Las horas no alcanzan y todavía me faltan tres. Pasa que me veo más flaca. Pasa que me despierto a las tres o que de plano no consigo dormir. También sucede que pienso en tres al mismo tiempo: en el que me dejó, en el que se va pero sigue presente y en el que quiero que esté conmigo. La construcción del conocimiento me está volviendo loca. Tres versiones, tres escritos, tres interpretaciones. Menos mal que no son seis.
Tal vez sea que la peli ya comenzó, y yo todavía no me doy cuenta.

lunes, 4 de agosto de 2008

Esta ansiedad que me come los dedos de los pies

No quiero otra vez terminar rompiéndome las muelas. Ella dice que lo que está pasando no es fácil. Debo acostumbrarme. Así como me acostumbré a tenerte, ahora tengo que acostumbrarme a estar sin ti. No he podido dormir. La noche se ha convertido en un martirio. Espero que hayas dejado de pensar en mí. Estoy igual que tu, cuando no podías conciliar el sueño y que, cuando lograbas dormirte, te llegaba tan ligero que despertabas con cualquier cosa. No me quiero convertir en una “tu” que sobrevive. A las tres me desperté. Hasta el gato está incómodo. No podía volver a dormir. Prendí la luz. La apagué, prendí la radio, escuché las voces. Por fin me volví a dormir y desperté a las seis treinta, luego a las siete treinta, luego escuché la voz de mi padre, el móvil no dejaba de sonar. Por fin me desencadené a las nueve y cuarenta. El día volvió y yo volví a ser una sobreviviente.
Los ciclos terminan. A veces las cosas cuestan más de la cuenta. Creo que no estuvo tan mal. También fui muy feliz y me reí a carcajadas por mucho tiempo. Me sentí bonita y me sentí querida. A veces estallabas. Maldita hierba. Maldita volubilidad. Maldito amor. Qué pasaría si pusiera todo sobre la balanza… no lo hago porque no quiero darme cuenta que quizá salí perdiendo. Ya no tengo tu ropa, por fin me pude deshacer de ella. Todavía me quedan los perfumes, las cremas y las fotos. ¿Qué se hace con las fotos? ¿Se parten a la mitad, se queman o simplemente se conservan? Todavía no sé qué hacer con el papel. Todo se reorganiza. Todo toma su lugar otra vez.
Me había olvidado de Harry Potter. ¿Qué se hace con tus palabras? ¿Qué debo hacer con las dedicatorias en mis libros favoritos? Me enamoré de Harry Potter y a ti no te quise volver a ver. Qué ironía. Ambas historias no eran realidad, bendita ficción. Quiero vivir en fantasía. ¡Quiero vivir una peli de terror! Quizá así no me sienta tan mal.
Ya no debo escribir historias, tengo que escribir sobre la Radionacional. Bendita Radionacional. Bendita Historia. Bendito nacionalismo y qué linda conformación de nación. La nación. La pertenencia. ¿A quien le pertenezco yo? ¿Algún día alguien me pertenecerá a mí? No me quiero quedar sólo con los libros, quiero compartirlo todo. Quiero que alguien venga a ayudarme a quedarme dormida toda la noche y poder decidir si quiero despertar.
Que bueno que no me llevaste contigo pero, ¿porqué no te llevaste la ansiedad?

sábado, 2 de agosto de 2008

Histérica histórica

Hubo una época en la que nada, pero nada se me olvidaba. Tenía una memoria increíble. Guardaba fechas, recuerdos, imágenes, acontecimientos completos, detalles sin importancia y otros muy importantes, personas, y datos, muchísimos datos. Ese tiempo ya no es el de hoy. De unos meses para acá, todo ha cambiado mucho.
A pesar de la pérdida de memoria de corto plazo –y de largo plazo también- que he padecido, recordarte o ver alguna fotografía de cuando estuvimos juntos me hace de inmediato recrear un sinfín de fechas y de días como lo hacía antes.
Acordarme de ti o de las cosas que hacías me permite crear un puente que me lleva a la otra orilla de mi laguna mental. Sin afán de convertirme un una sicópata que no se desprende de su pasado (una amiga muy querida les llama a esas personas psyco killers) , tengo que agradecerte que todavía te hagas presente. La última vez que lo intenté no podía regresar en los recuerdos. De pronto, me encontré, por casualidad, la foto en la que sostengo un minúsculo pastel en mi mano y ¡pum! todo el flashback lo tuve completito y sin errores. Recordé qué traías puesto. Recordé tu coche, las palabras, el lugar, la arrachera marinada término medio, mi subway de carnes frías, tus regalos, el disco de Andrés Calamaro, mi regreso de Tehuantepec. Tu coche otra vez, mi casa, tus ojos, la herida de la ceja izquierda, mi remordimiento por no acompañarte, mi madre, la conversación y tu despedida. Siempre te ibas. Siempre te despedías. Una vez, ya no regresaste.
En mi cabeza, afortunadamente haces tus apariciones. Me gusta y me caes bien. A pesar de no poder verte y de no saber cómo estás, sé que todo marcha sobre ruedas. Yo, como tu, ya soy una niña grande. Ya no necesito tenerte de profesor. Después me di cuenta de que fuiste tu quien me puso en onda, en órbita, y fuiste tu quien me tiró un cable a tierra. También fuiste tu quien por mi memoria casi enfermiza, me llamó Histérica histórica.
Hoy estoy decidida a volver a ser esa Histérica histórica que alguna vez fui. Estoy dispuesta a guardar en mi memoria un sinfín de cosas que en un futuro me puedan servir.
Mi trabajo requiere de mi memoria excepcional. Mi trabajo me ha llegado a exprimir la cabeza (y la conciencia) en varias ocasiones. A veces también he pensado que es por eso que me he cansado y la he sobrecalentado, la he hecho trabajar demás y a marchas forzadas. Creo que está cansada. Creo que tantas cosas pesaron mucho. No me importa. Volveré a ser esa Histérica histórica aunque por eso llegue a parecer una psyco killer.
Estoy dispuesta a correr el riesgo.

viernes, 1 de agosto de 2008

Clío, vuelve por favor

Otra vez el terror de la página en blanco. Quien se atreva a decir que, en general, las cosas de la vida no le dan miedo, que se enfrente a la página en blanco y luego hablamos.
Quisiera poder escribir como lo hacía años atrás. Ahora, tal parece que escribo por encargo. Eso no me gusta. No sé si todo aquel que se dedica a lo mismo que yo lo perciba, pero a veces es injusto que nuestras ideas se modifiquen por decisiones de terceros.
Una vez, con mis amigos, hablé mucho sobre las musas inspiradoras. A nosotros, por default nos corresponde Clío y, por ende, he comenzado a pensar que Clío no me quiere o que ya se aburrió de mi. Yo quiero que Clío regrese y que me permita hacer las paces con ella. Si de plano está más gustosa de acompañar a otras personas, sólo le pido que me mande a alguien en su lugar.
Antes, antes de todo esto, de los cursos, las tareas y la investigación, antes, cuando las cosas se tomaban más a la ligera, la idea de escribir resultaba sencilla. Llevar a cabo una redacción normal y amena era cosa de todos los días. Ahora ya no es así. Quizá necesite una vez más del amor. El amor como quiera que sea. Amor de verdad, amor pasajero, o simplemente amor fraternal. Nunca más desamor, de ese ya estoy cansada.
La inspiración puede estar en cualquier parte. Sólo necesito una ayudadita. Clío vuelve por favor.