Mostrando entradas con la etiqueta peli. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta peli. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de octubre de 2010

Saldo: una espalda contracturada.

Ya no tengo a quién platicarle ciertos secretos que a veces urgen salir de mi garganta, de la jaula de mis demonios, de mi corazón.

Antes, sin pensarlo mucho, otros chicos o el mismo Rey Sol, me decían que bebiera lo que fuera suficiente, lo que yo necesitara, que tomara lo que quisiera tomar, que probara todo lo que se me antojara... ahora mis ojos verdes insisten en que debo dejar de tomar cualquier tipo de medicamentos que a veces ni siquiera sé para qué son.

De esta contractura muscular que tengo ahorita, que tuve ayer muy fuerte, no tengo a quien contarle la verdadera razón de mi mejoría, el remedio que tengo siempre bajo la manga, o guardado dentro de un frasco de cristal.

A veces mi vida cambia tan rápido, que me cuesta trabajo darme cuenta de hacia dónde va este camino, estas vías de tren y nuestros caminos paralelos.

Compromiso. Commitment.
Nunca me imaginé que conocer a mi familia política me hiciera tan feliz. En algún momento pensé -debo confesarlo-, que la experiencia iba a ser como las anteriores, que mi familia política no tenía por qué venir a donde vivo, a conocer a mi gato, o a compartir conmigo. Pero la vida, con todas estas sorpresas fabulosas que nos tiene preparadas, me ha hecho cambiar de opinión.

Luego de las pésimas experiencias que tuve al convivir con las familias de los chicos con los que salí, ¿qué podía esperar? ¿De plano fue tan malo tirarme al drama y pensar que otra vez sería una película de terror? Pero a ver, intentemos ser objetivos y pensemos, cómo demonios no me iba a sentir tan insegura, si alguna vez me sucedió que el padre más tóxico de un soltero tóxico habló mal de mi en mi entorno profesional, y me negó rotundamente llenándome de malas referencias, a lo que mi jefa sólo respondió: "la vida nos pone a cada uno en nuestro lugar, y nos da lo que nos merecemos".

Y además, cómo shit no me iba a estresar, si otra vez, la toxicgranma de otro soltero tóxico, se atrevió a decirme en el living de su casa: "niña, tienes que saber que siempre será mejor opción un aborto a tiempo, que un error del que te arrepientas toda tu vida".

Wow. Shit. Pero yo no sé cómo pude seguir respirando luego de tanta presión.

Ay pero aquí les va la mejor, tan soez y tan falta de clase, que risa me da acordarme de cómo fue. La señora de pelo de maiz se atrevió a decirme que seguramente yo quería formalizar con su hijo no por amor, sino porque no tenía donde vivir, no tenía dinero o estaba esperando un bebé que no le constaba que fuera de su pichoncito. Re shiiiiit. Y ya no voy a seguir redactando, porque verdaderamente que he tenido experiencias mierdas en esto de las familias políticas.

Pero el amor es la verdad. El amor es real. El amor da muchas oportunidades. El amor vino a inundarme, me hizo feliz, me hizo querer vivir otra vez, y me rebasó con sus demostraciones maravillosas. Esta vez, el amor es oficial.

Los ojos verdes me han llenado de primeras veces, me han enseñado a mirar la vida diferente. Me han enseñado a mitigar dolores con otras fórmulas, a conciliar el sueño llena de besos, sólo con la luz de su computadora encendida.

Mi familia política es hermosa, y poco a poco se ha comenzado a convertir en mi verdadera familia. Estoy muy contenta, pero debo confesar que la entrega de avance de trabajo final, el ensayo semanal, las lecturas diarias, y la búsqueda de la perfección en una comida sabatina, me dejaron el saldo de: una espalda contracturada, dos noches maravillosas que implicaron dormir con los pies calientitos, un primer rastreo de vestidos lindos, desayuno, comida y merienda en la misma casa (¡yupi!), y haber caído en cuenta de golpe -y mientras nos comíamos un helado de yogurt-, que el otoño ya llegó a nuestro año 2010.

El remedio que utilicé para combatir mi enfermedad es inconfesable. Muchos tés, muchas horas de sueño, algunos robaxifenes, las llamadas de los ojos verdes...

Ya no tengo a quién contarle los secretos de las pastillas que tomaba sin necesitarlas, porque estoy haciendo el intento por dejarlas, porque ahora tengo una razón de peso para hacerlo, porque no importa qué tan severa sea la contractura muscular o la crisis de ansiedad, el chico está conmigo y yo quiero saber qué se siente vivir sin tantos analgésicos.

sábado, 19 de diciembre de 2009

El movimiento se demuestra andando

Y el amor se demuestra con actos.

Desperté, contenta de haber dormido bien y profundamente. Desperté con mucho frío, confusa por la situación, y comencé a llorar. No he podido parar.

Me entristece la actitud de las personas, la actitud vendida ante el placer, el blof de hacer o tener algo, o de pertenecer a algún grupo. Me ofende que se actúe como si no pasara nada, como si yo fuera la equivocada, como que estoy peleada con la vida cuando saben que no es así, que me he esforzado para estar donde estoy y ser lo que soy, y que he luchado mucho por mi paz espiritual y emocional.

Me entristece, me ofende, me hace llorar. Justo cuando siento que ya no puedo más, justo las bolas comienzan a llegar de donde no me lo espero, y aún cuando he tenido el bate listo para pegarles, ahora pasa que un bate no es suficiente.

Y ayer recibí la llamada de mi lector, que dice que mi Historia es maravillosa, que lo hice muy bien, que crecí muchísimo y que con mucha honra ahora debo llamarme historiadora. Me emocioné tanto que se me hizo un nudo en la garganta. A pesar del pesado tránsito que hubo en la Ciudad, ya no me importó pisar el freno y el clutch por tanto tiempo; sólo pensé en las palabras de mi jurado y en sus recomendaciones, y en sus buenos augurios, y en que por lo menos a una persona la Historia sí merece la pena.

El cine me llamó, y pasé a ver Avatar, no sabía de qué se trataba pero me sobrepasó, me inundó de colores y sensaciones, y me hizo reflexionar una vez más, qué es lo que sucede en una sociedad que está siendo conquistada. Qué es lo que está pasando por la mente de las personas que invaden, que intentan acordar, y que no entienden. Me gustó mucho. Salí del cine muerta de frío, pasada la media noche. Llegué a guardar a Hans que ya está de regreso conmigo, con un carburador que lo hace acelerar como si fuera joven, y entré a la casa a descansar.

Dormí muy bien, luego de tantos días de insomnio que quiere ser y no ser, dormí como bendita. Y en la mañana todo esto. ¿Qué pasa con el mundo? ¿Por qué ahora no puedo dejar de llorar?

Mi padre llamó para recordarme que me quiere, que está conmigo, que a pesar de la distancia siempre estamos juntos. Tiene razón. Me recordó que en los últimos años, lo que más le ha valido la pena son las mañanas que pasa conmigo, los cafés que compartimos, los periódicos que leemos al mismo tiempo, los libros que nos prestamos, las sonrisas que nos arrancamos y las carcajadas que nos hacen llorar. Mi papá es mi amigo. De ese hilo que me conecta con mi papá, ahora pende mi relación familiar. Y qué curioso, porque no recuerdo haber vivido con él, ni cuando era chiquita. Pero aquí está, ahora está conmigo, y tengo que tener claro que no necesito nada más.

El amor se demuestra con actos, con cariños, con buena actitud, con comprensión. Mi papá me ama, y yo lo amo a él.

Y en algún momento de la mañana, tengo que dejar de llorar, eso es un hecho.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Es suficiente

Uno de esos impulsos que nos hacen hacer estupideces, me hizo ir a buscar a Mateo a su casa. Venía yo de regreso de la oficina, en sábado a las veinte casi llegando a las veintiuna horas. Quería ir al cine. Estaba cansadísima y quería irme a dormir. Quería saber de él. Quería muchas cosas, e hice la más torpe de todas.

Llegué a su calle y no vi su coche, pero me animé a buscarlo porque se veía luz en la ventana de la cocina de su departamento. Cogí mis llaves, una libretita y una pluma. Entré al edificio, subí al tercer piso y llamé a su puerta. Nada. Anoté en el papelito "14/nov/09 Hola. Pasé a saludar. Mariposa. Son las 20:40 h." Lo metí en el marco de la puerta a la altura de la chapa. Volví a llamar a la puerta y nada. Me fui.

Fui al cine, a ver la última de Almodóvar que me fascinó. Comí palomitas, mis favoritas, y saliendo me fui a mi casa. Dormí. Dormí como bendita, más bien.

Desperté en un domingo que no me hizo gracia. Casi al mediodía. Con un dolor de cabeza de locos, que me recordó que habían pasado ya casi 12 horas desde que hice el último alimento fuerte. Revisé el móvil y ahí estaban, dos mensajes y una llamada perdida. Uno de los mensajes era de Mateo, en el que me decía algo así como que agradecía mi visita pero prefería que la próxima vez le avisara antes de pasar, ya que en estos días iba a salir mucho de casa.

No me acuerdo bien qué respondí. Me dolía mucho la cabeza y todavía estaba muy adormilada. Pero intenté explicarle con pocas palabras, que no habrá próxima vez porque fue espontáneo, y mi móvil no me permitía llamarle. Una disculpa, le escribí. No respondió. Intenté dormir otra vez. No pude. Recordé el cine de la noche anterior, y que también mi intención era invitarle a que viniera de compras conmigo. Cogí el móvil y escribí un segundo mensaje, intentando explicar esto último. Me respondió inmediatamente, que me buscaría en la semana. Le llamé. Dos veces. No respondió.

Escribí un tercer mensaje. Le escribí que ahora me resultaba obvio que no quería hablar conmigo, ni hablar entonces. Que intentaba platicarle, sin éxito, mi nuevo horario extenuante de entre semana. No respondió.

Es suficiente.

¿Qué más se tiene que hacer para que un chico sepa que le interesa a una chica? Tengo 26 años y todavía no lo sé.

Mateo, tal como es, con defectos y virtudes, me gustó. El chico me gustó. Y lo intenté. Me esforcé en que las cosas sucedieran, pero no fue suficiente. Ahora, lo que resulta suficiente son los esfuerzos que he hecho para volverlo a ver. Lo que estaba en mis manos lo hice, y me siento torpe porque quizá fue un error llamar a su puerta. A mi no me hubiera parecido así, pero supongo que así fue.

Admito mi parte. Y confieso que no le pude llamar porque borré de mi móvil sus números, y de mi corazón el olor de su cuerpo y la sensación que me provoca recargarme en su pecho.

Luego, que las avenidas de la Ciudad me adviertan con sus semáforos en rojo que no debería llegar tan pronto a casa, me hace sentir desdichada. Y es cuando uno hace estupideces, y entonces se agradece que no haya números indeseables en el móvil, para no hacer llamadas de pánico. Pero Hans se sabe de memoria el camino a su departamento, los topes, los baches que se tienen que esquivar del pavimento, el tiempo que tiene que llevar para encontrar las luces en verde, la hora a la que tiene que llegar para tener lugar de estacionamiento enfrente.

Sin embargo soy yo la que maneja a Hans, soy yo la que vive en esta Ciudad. Soy yo la que lo jode convirtiéndolo en una película de terror, obligando a que haya un siguiente encuentro. El que no debe suceder.

Es suficiente.

lunes, 18 de mayo de 2009

La Ciudad necesita una limpia

Se llevaron el colectivo en el que venía. Nos bajaron a todos los pasajeros y "secuestraron" -por así decirlo- al chofer, los cacharpos y se llevaron el vehículo.

Maldita sea. Y yo que me jactaba de que nunca me había pasado nada feo en la Ciudad. Ya venía para mi casa del Metro Cuatro Caminos y ¡órale! Que me cae la de malas.

De los males el menor, y lo bueno de esto es que no me pasó nada. Tengo algo de mieditis todavía. Ahora sí necesito el coche. Algunas veces no son horas para tomar el cole en Cuatro Caminos. No pretendo que me de la paranoia, pero sí me preocupo de que me pasen estas cosas.

martes, 24 de febrero de 2009

¿cómo quito los elementos emergentes de mi blog?

¡Ey, ey, eeeeeeeeeey!
Mi blog está infectado, enfermo o qué sé yo. Algún chistosito le puso una publicidad con una ventana pop-up ¿alguien sabe cómo quitársela?
Ayúdenmeeeeeeeeeeeeeee por favor.

O bueno, ¿podrían decirme si al abrir el blog les aparece? Porque pensándolo bien, qué tal si es mi lap la que está malita.

Gracias.

lunes, 26 de enero de 2009

ME ROBARON EL COCHE

Ayer, entre las 17:30 y las 19:45. De la shit, ¿no?

***

No tengo mucho más que decir. Sólo que estoy triste y tengo una maldita gripa del demonio desde la semana pasada: supongo que la tristeza y el estrés la han hecho más fuerte, y a mi, más débil.
La entrada pasada la programé ayer por la tarde, para comenzar la semana como brassiere... Pero pues ni modo, luego fue lo del coche con las cosas del seguro y ministerio público y ya saben, y si no saben pues mejor que no sepan. De cualquier manera no quise borrar la entrada del brassiere, de algún modo me hace reír. Creo que sigo un poco en shock y que estoy empezando la semana como brassiere, pero sin varilla push-up. A ver si luego no me dan esas ganas de llorar por horas y horas y horas. Y si me dan, espero que se apiaden de mi porque las lágrimas se me han comenzado a agotar.

***

Si estás en la Ciudad de México o en la zona Metropolitana y ves circular un Volkswagen Sedan color crema, placas LUK-5261 del Estado de México, año 1975, Clásico, con tapones cromados y dos calcomanías en forma de mariposa en la tapa del motor de lado izquierdo, y una calcomanía que dice Orgullosamente UNAM en la ventanita lateral izquierda, avísame por favor o avisa a Locatel.
Digo, sé que es difícil hallarlo ¿no? Pero no perdemos nada. Después de todo, este año nuevo he decidido tener fe.

domingo, 18 de enero de 2009

Estoy agotada

Se supone que debí haberme quedado dormida toda la mañana y no fue así. Ni ayer que fue sábado pude dormir antes de las dos de la mañana. Me duele un poquitín la cabeza y los hombros.
Lo peor, o lo mejor del caso, es que mañana tengo reunión a las diez de la mañana y tengo que ir a recoger a Andrés al medio día. Tengo que ir a la Hemeroteca Nacional, a la biblioteca Lerdo de Tejada y tengo que hacer mildoscientosmilochomilquinientos trámites burocráticos en la Facultad. Snif snif. ¿A qué hora se acabará la peli de terror?

Necesito que me abracen.
Necesito ver el mar.

viernes, 2 de enero de 2009

2009 y mi olvido selectivo

Como todos los inicios de año, debo comprar una agenda para organizarme y para recordar todo lo que no le cabe a mi memoria. Desde el año 2004 he escogido la misma, así que este año decidí variarle: pero no sólo de editorial sino también de formato.

Para el 2009 obligaré a mi memoria a recordar detalles como lo hizo años atrás. Dejaré de ser esa histérica histórica paranoide que escribía todo lo que no debía escribir. Estoy decidida a dejar de escribir puras malas experiencias, así que compraré una agendita de bolsillo, de esas que traen los días por semana organizados con pequeños espacios por cada una de sus paginitas; con eso, sólo escribiré referencias, y no historias completas de los días que voy viviendo.

Me obligaré a tener un olvido selectivo y una memoria perdida.

(¿ya escuchaste carnaval de brasil?)

lunes, 24 de noviembre de 2008

Todos vuelven

...

...

estoy muy enojada porque escribí esta entrada completita, hubo una bronca con el módem y perdí conexión... perdí también todo mi escrito.

Debí ponerle de subtítulo "Película de terror".

Sans commentaires

(por lo menos ahora puedo escoger las etiquetas)

domingo, 23 de noviembre de 2008

Nadie que quiera estar acompañado debería estar solo

Empezando por ti y por mi.

Somos un par de necios, y yo debería saber que no eres muy bueno para mi. Esta vez dejaré mis oídos abiertos. Necesito un poquito de drama. Necesito verte por primera vez.

¿Por qué es tan difícil?
Y encima, todavía el hombre tiene que dar el primer paso. Bienvenida a ésta, mi hipócrita Ciudad.
Esta semana se cumple un mes más y no te he vuelto a ver. Nuestro amor es bipolar. Muero de frío y tu también. Mi maxiabrigo ocupa tu lugar... odio esta película de terror. Pero bueno, en algo coincidimos, te gustan las cosas sin planear, te gusta ser impulsivo y a mi eso es justo lo que me hace falta. A veces mi vida es lo que sucede mientras hago planes. Me caigo gorda. Necesito que vengas para ponerme bien, de buenas.

El corazón no se engaña, por eso me da miedo volverme una chica roñosa. Últimamente de todo me enojo, eso no está bien, yo no solía ser así. Todavía sonrío, es verdad; pero ya no lloro de emoción como años atrás.

No entiendo este afán de irse por el camino difícil. Yo no pido mucho -quien me conoce sabe que así es-, sólo quiero estar tranqui y feliz. Tengo muchas ganas de besar por horas y horas y horas, que me besen el cuello, la cara y los pies. Quiero dar besos en el pelo. Tu lo sabes, yo lo sé. Pero tu no sabes que yo sé, ja ja ja. Y yo no sé si tu sabes que quiero lo mismo que tu. Risas.

Quiero saber.
Tu estás solo, yo estoy sola. Nosotros queremos estar acompañados. No sabemos si debemos saber que ambos queremos estar con el otro. Yo no sé si tu sabes, y quiero saber. Y quiero que sepas.

Nuestras vidas son similares pero con diferente contexto. Si fuéramos libro de historia, cada uno seríamos una línea del tiempo que va describiendo los mismos hechos con diferencia temporal. Me gustas. Casi hacemos lo mismo, y todo gira en torno de nuestro trabajo y nuestra familia. ¿Porqué no hacer que eso cambie si tenemos la manera de hacerlo? No lo entiendo. Quizá falte voluntad. Es más, me aventuro a afirmar que yo no sé que tu no me quieres.

Me encantan tus llamadas por teléfono, sobre todo cuando hablas mientras vas en el coche y me cuentas por dónde vas pasando, me describes la Ciudad que tu ves desde allá. Me dices también -entre líneas- si tienes o no frío, si tienes hambre, si tienes ganas. La semana pasada te dije que te regresaras, que yo iba hacia allá si tu dabas vuelta. No sucedió. Todavía la Ciudad no alberga nuestro encuentro.

Quisiera que supieras lo sencillo que es estar bien conmigo y lo fácil que es que seamos felices.
(Te haría reír, te abrazaría mucho, te haría de comer, te...)

lunes, 3 de noviembre de 2008

Otro domingo que me cae bien

Y comienzo a pensar que me caen bien porque tú los haces especiales, diferentes. Dormí excelentemente bien, desayuné tostadas con queso, té negro y una salchicha, me volví a quedar dormida. Técnicamente el día nos inició a las 13:30. Lo pasé bien y falté a mi palabra de que me quedaría en casa "como psyco killer a acariciar a mi gato"; en vez de eso, cogí mi coche y me salí a tomar café latte bien gratis.

A las 14 aproximadamente, te envié un mensaje. Medio bobo pero sincero. El día pasó, comí spaghetti al pesto con coca cola light. Me puse linda.

Tuve una reunión de esas que hacía mucho no teníamos. Me vi con mis hermanas y platicamos re bien. Hablamos de muchas cosas, me hicieron reir y quedamos bien. Me sentí grande. Ellas se sintieron chicas. Los años se van desapareciendo entre nosotras. Sentí que comienzan a respetar mis decisiones.

Al llegar a casa me puse a ver mi peli de última adquisición. Entonces sonó mi móvil. Eras tu, desde otro número que no conozco. Me encantó. Así me lo dijiste: "gracias por acordarte de mi en la tarde". Wow. Yo encantada. Nuestra conversación fue de tu trabajo, mi fiesta de un día antes y la semana que se supone, albergará nuestro encuentro. Mientras eso sucede yo soy feliz con llamadas y mensajitos coquetos. Me mandaste besos (lo que casi no haces al teléfono). Te dije que hoy por la noche me volvería a acordar de ti... Ojalá me llames cuando eso suceda.

Que fácil es tener una nueva ilusión. Sonreí. No le saqué la lengua al día de ayer.

lunes, 13 de octubre de 2008

¿Y si en verdad, sólo existe una oportunidad?

Y si, bueno, que yo no he dejado de pensar en el éxito que viene en mi vida. Coche, amigas, familia, buenas decisiones... siempre se incrementa la lista de responsabilidades. Me comienza a doler un poco la cabeza por aquello de mi capital. Espero que no sea para tanto.

Me llamaste el sábado por la tarde. No lo dudé y te invité a cenar. Esa noche fue muy larga para mi, y debo confesar que tuve algo de éxito. Tristemente no fue el tipo de hombre que busco. Mi intelecto está en otro nivel.
Al día siguiente, me llamaste una vez más. No pudimos vernos porque tienes como cinco veces más responsabilidades que yo. Esa es una cosa que me gusta mucho de ti, sin embargo, es la causante de que no nos veamos seguido. Ni modo, ahora a ver si quedaremos para el jueves.

Tengo que confesarte, que más allá de nuestra profesión, es una tristeza que mi memoria me haya traicionado. Creo que el trabajo de histérica histórica le está cayendo de peso. Muchas horas pude platicar de nuestra profesión, y pude platicar de ti. Te extraño. Quiero verte.

Me han dicho que será mejor que yo te tome a ti... sería un infortunio si me quedo esperándote y no me tomas nunca. En la Ciudad todo se vale. Tengo que pensarlo bien. También quiero estar segura de que no me voy a equivocar (aunque eso nunca se sepa).

Quiero que me llegue una señal, de que sólo se vive una vez.

Accidentado domingo

Por eso, seguiré sacándole la lengua al domingo, ahora con más razón.
Resulta pues que me caí de la troca, maldición, me siento mal y me di en mi carita de tigre toño. Mucho hielo, ibuprofén, dolac y té de árnica... ese fue mi remedio.

Total que no todo fue tan malo. La peli de terror se terminó, llegando a México me recibieron con la noticia de que ya tengo coche. Me puse feliz y el dolor se me terminó por un momento. Lo manejé por primera vez para llevarlo a ponerle gasolina. Me sentí feliz.

Bendito coche vino a limpiarme la memoria. Yo después fui a platicar con el señor para confesarle mis pecados... ja ja ja Una responsabilidad más a mi lista.

Me siento bien -en lo que cabe- y feliz de estar de regreso en mi Ciudad. Por eso las chicas citadinas como yo, no debemos salir al campo: los accidentes pasan donde no conocemos el lugar.

Hoy voy a ver a Andrés Calamaro. No hubiera querido recibirlo en este estado, pero ya ni modo. Me iré en mi coche. Me siento re bien.

Ah, por cierto, mi coche se llama Andrés, en su honor.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Tal vez ya no tenga mucho que decir

"Mientras la estabilidad caracteriza a la máquina, el dinamismo caracteriza al organismo". Pero qué profundidad para irla leyendo en el vagón del metro. Una vez más doy gracias por vivir en una de las Ciudades más grandes del mundo. Cada viaje es una sorpresa diferente.

Las palabras -ya no digamos las de color rosa- se me están acabando. Cada día es más difícil continuar con esto. El tiempo me está alcanzando y de pronto todo se vuelve la peli de terror.

Ya le perdí el miedo a la página en blanco, ya investigué todo lo que tenía que ver, ya agoté las fuentes, ya perdí la cabeza...

Ahora también resulta que la gente cambia de puesto, los conocidos se van y los nuevos no saben dónde están los expedientes. Es una locura.
Woody Allen se hace presente. A lo largo de las 24 horas del día, me convierto en un personaje de uno de mis directores favoritos: o vivo un periodo de drama casi chusco, o tengo una crisis de terror. No seré más Melinda&Melinda, seré Mariposa&Mariposa. Todavía tengo ganas de reír.
Disculpe usted, mis chistes tan forzados.

Ya me voy a dormir.
(La redacción de informes me ponen mal).

domingo, 21 de septiembre de 2008

Un domingo más, un domingo menos

...en el que he decidido dejar de tirarme para que me levanten. Hoy me enteré de muchas cosas que siguieron en las sombras por algunos meses. Por su boca muere y mata el pez. El que busca, encuentra. Y yo encontré, ahora debo aceptar que estoy muriendo por la boca de otro.

Cuando todo terminó, el sabor que me quedó en la boca fue de decepción y de que había perdido. Hoy, retomé el tema en mi cabeza y otra vez me llegó la decepción, la incertidumbre y la nostalgia. Nada es lo que parece. Quizá debí comenzar el ranking de solteros tóxicos con su nombre. Ah, pero ahora se me ocurre que tal vez su ranking debiera ser "caballero-soytóxico y no lo puedo disimular". Risas. No hay nada más que hacer.
En vez de que me dé mucho coraje mi pasado, le he comenzado a sacar provecho a la situación y a lo -poco o mucho- que gané. Y puedo comenzar: mi biblioteca personal se hizo enorme, gané una amiga (y un arma contra él) para toda la vida, viajé mucho, comí delicioso, me bebí todo el tinto del mundo, comí todas las fiambres del continente, fui al cine hasta dos veces al día, escuché las temporadas completas de la OFUNAM en la Sala Nezahualcóyotl, conocí los lugares más lindos de mi Ciudad, estuve repleta flores, de joyas, de perfumes, de detalles. Fui Maja por tres años, la Luna también y la mujer más feliz de México. Aún así, el maltrato siempre imperaba en la conversación. Aprendí a ser feliz a medias, me daba mucho miedo volverme conformista. Espero que no haya sido así.
No siempre el oro brilló. Yo también tuve mi dark side. Paralelo a mi efímera felicidad, no me privé de las compañías que me hicieron sonreír dos veces. La entrañable amistad que tuve con el Rey Sol nunca la pude terminar, y por muchos meses me fui a refugiar a su departamento y a su cabeza, con su gato, en sus brazos. Otro tipo de flores adornaban mi mesa de trabajo y, sobre todo, el excesivo respeto, cariño y cuidado que me tuvo este hombre, me hacían ver radiante. Tiene unos modales tan exquisitos, que hasta los días después de las discusiones me llamaba por teléfono para saber cómo había dormido (ahora imagínense los días después del amor). No hacían falta las joyas, los perfumes y los detalles. Cuando esto sucedía, el cielo se abría e irradiabamos felicidad y complicidad. Luego podía venir el eclipse. (Sigo sonriendo cuando lo recuerdo).
San Román vino a salvarme de que me rapara la cabeza. El estrés que me producía mi trabajo en esos meses, hacían de mi un monstruo. Con él me refugié de la mentira que vivía con el primero. Rey Sol se fue. San Román se convirtió en mi confidente. Entonces bebí litros de café y me metí a hurtadillas al cine. He pasado días enteros en carcajadas.
Y bueno, que creo que no debo hablar ya de las furtivas salidas a comer, a cenar o a tomar una copa cuando se iba de viaje. De las breves compañías que tuve cuando me sentía muy sola. Las escapadas, las mentiras y las carcajadas. Benditas fotografías, me hacen recordar que yo también me esforzaba por ser feliz.

No estuvo tan mal. Después de tener el corazón roto por mucho tiempo, he podido hacer un balance. Confieso que me ha costado mucho trabajo confesar. Yo también jugué mis cartas y cambié de partenaire varias veces.
Ahora como ustedes saben, la vida y la Ciudad me han regalado bellísimas historias de casualidad. Los encuentros se han hecho presentes y me han hecho muy feliz. He entendido que las cosas suceden por una razón y que no todo es para siempre.
La velocidad con la que vivo ahora, me hace vivir varios géneros al día: el drama y el terror son los que generalmente imperan. Hoy, el domingo, me sirvió para aprender que los balances son buenos. No siempre tendré la compañía que solía tener, pero muchas nuevas personas y muy agradables han llegado a mi lado.

Creo que no estuvo tan mal -insisto-. Finalmente yo no perdí el estilo (he perdido muchas cosas, pero el estilo jamás), el que lo perdió fue él. Del millón y medio de maneras que existen para decir las cosas, él sólo se sabe las peores. Eso sí es una peli de terror.


Feliz -y optimista- inicio de semana.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Amor mortal

'Mis manos son de tu color;
pero me avergüenzo de llevar un corazón tan blanco.'
Shakespeare.

Las cosas deben ser así. Para que el amor no muera, debe quedarse en proyecto o en mera ilusión. Ahora sé que los amores platónicos nunca mueren, y que, cuando consumamos el amor lo hacemos mortal.

¿Lista para el reencuentro, Mariposa Tecknicolor?
Juntos eramos dinamita pura, mejor era que estuviéramos separados. Pensábamos muy parecido, analizábamos las cosas de la misma manera y, por lo general, estuvimos de acuerdo en las cosas que sucedían o que hacíamos juntos.
La última vez me dijiste que te portaste mal, no tienes problema en reconocerlo. Es mejor así, y de hecho, creo que no viene mucho al caso recordarlo. El tiempo pasó y nuestra etapa se superó, nuestro pasado se pisó.
Paralelamente, reconoces también las cosas que hiciste bien; y sabes, por otro lado, que así estuvieron bien. Buenas o malas, mejores o peores, las cosas así tenían que ser.
Los años han pasado, gacho que sí. Utópicos encuentros nunca se han realizado. Todavía nos extrañamos.

Te odio porque te amo.
Es el mejor motivo para odiar. Ojalá pudiera saber si también te amaría por odiarte.
Parece que fue ayer cuando nos vimos por última vez. Dices que has cambiado, que has subido algunos kilos y que traes el pelo muy corto. También, en contra de todos los pronósticos, has comprado otro coche. Y bueno, que el tiempo también ha pasado por mi cuerpo: ya no soy la esquelética de seis años atrás, y suelo arreglarme el pelo para salir. Ya no le tengo miedo a la Ciudad y ahora puedo vivir con mi soledad. La tinta siguió corriendo por mi piel y cada día soy más singular. Lo ordinario no figura en mi vocabulario.
Parece que has podido comenzar una relación formal. Me da gusto. A veces te fastidiabas con tu soledad. Un gato nunca es suficiente. (Y ahora resulta que hasta el chico de la cámara ha vuelto. Mis palabras se han cumplido una vez más).

Yo no sé por qué sigues queriendo escuchar mi opinión de las cosas. Cuando hablamos, sigues diciendo que tienes mil broncas para resolver y en el fondo sé que quieres que te pregunte más. Las utopías se hacen presentes. Utópica primera cita, utópico reencuentro, utópica mujer, relación, vida, comida en deuda... Gracias a dios que leímos filosofía.
Hoy, que mi memoria me ha vuelto a hacer una jugada, una vez más me has salvado en mis recuerdos. Y ya deberías comenzar a creerme que no soy la Histérica histórica que solía ser. Me sigo esforzando y te sigo queriendo; la diferencia está en que últimamente, me he querido más a mi que a cualquier otra persona. Me había olvidado de los pericos de Colón, de la Invención de América y de los repuestos de pluma Pilot. Ahora, este real futuro de nuestro pasado juntos, me ha regalado muchas nuevas imágenes y otras perspectivas de aquel efímero presente. Sé que veías por mi, pero nunca supe cuanto te importé. Recordar los errores no viene al caso, quisiera saber si dar las gracias queda en mi papel.

Quizá ya se murió (o comenzó la peli de terror) y yo no me di cuenta.
Total que se consumó. Siempre fuiste un caballero y los dos, muy conscientes, nos dimos a la tarea de hacerlo mortal, le dimos final y hasta le pusimos fecha. Casi casi que hicimos la crónica diaria del desenlace.
Quisiera poder afirmar que hubo -o habrá- un hombre que se porte mejor que tu. Tengo mucha fe en que pronto podré hacer esa aseveración. Pero ¿qué se puede hacer contra una cortesía casi enfermiza? Digo, porque al hombre que haya venido -o que vendrá- le corresponde superar un arduo camino: no todos están acostumbrados a llamar el día siguiente de las peleas, de la alegría o del amor.

Tuvimos la oportunidad de crear una situación platónica, y la desaprovechamos. Para el efecto de inmortalidad se echó a perder. Para el efecto de inolvidable... lo hicimos al pie de la letra.



No me juzgues, pues, de tener las manos de diferente color.
Ambos sabemos que aún tenemos el corazón blanco.

viernes, 29 de agosto de 2008

Cumpleaños feliz

Me siguió. Él pensó que si no se levantaba de su lugar e iba tras de mi, tal vez no me volvería a ver jamás. Lo logró y me abordó. Me pareció encantador.
Muero de risa ahora que sé que perdió mi nombre y mi número de teléfono. Bueno, mi nombre entre comillas porque no lo sacó de su cabeza. Me fascina cuando un hombre está seguro de lo que va a suceder o está seguro de lo que quiere conseguir. Él estaba seguro de que yo le llamaría, por eso no se preocupó.
Así fue. Le llamé, platicamos, nos reímos y quedamos. Hubo dos cancelaciones. Maldita la distancia de esta bendita Ciudad. Se me quitó el miedo, él logró ubicarse y nos encontramos a las seis. Lo pasamos increíble.

Feliz cumpleaños Mariposa Tecknicolor.
Hace unos meses hablábamos una amiga y yo sobre las sorpresas que traen consigo los cumpleaños. Ella estuvo a punto de conectar con un chico muy atractivo en vísperas de su cumpleaños. Finalmente no sucedió pero disfrutamos mucho imaginando qué hubiera pasado si...
Ella me decía: "no lo voy a dudar porque es un regalo que la vida me está dando". Y tenía razón.
La vida le tenía preparada una sorpresa mayúscula, inmesurable e incomparable a un chico siete años menor. La sorpresa no fue el encuentro, la sorpresa vino cuatro meses después.
Y si -hablando de sorpresas como yo lo hacía en mis entradas anteriores- ¿por fin mi sorpresa llegó y ya dejó de ser opción la peli de terror?
¡Gracias vida!

Histérica histórica habla con su pie.
Y no con el pie propio como se refiere en el sobrenombre. Habla con el pie del chico Villegas. Todo se vuelve muy lindo. Se comunican, se abrazan, se huelen... comen galletas y ven el fútbol como si se conocieran de años atrás. Hablan con sus pies. (Benditos pies).
Afortunadamente ella ha sabido adaptarse. Con el mayor se hace mayor. Con el inmaduro se vuelve una nena. Con el nena se vuelve indiferente... Con el que le regaló una sorpresa, se dedica a disfrutarla.
(Creo que tengo un amante).
Ríe mucho. Dice mentiras. Siente mariposas en el estómago.
Histérica histórica está feliz y en lugar de ingerir los antidepresivos que están sobre el perfume, prefiere hacerlos a un lado para gritarle ¡¡bienvenido!! a Jean Paul Gaultier y a Armand Basi. Finalmente decide hacerse adicta a otro elixir.

Finalmente decidió organizar una fiesta y mandar a hacer un pastel de barquillos de merengue.
Finalmente decidirá escribir otra vez.

Histérica histórica cocinará como si nada hubiera ocurrido. Compartirá como lo hizo años después.
(¿no me escuchaste? No no no, la que no lo escuchó fui yo: creo que tengo un amante).

Tengo un vestido muy lindo. (Me falta un amor pero no me importa porque ahora sí tengo motivos para estrenarlo).
¡Gracias vida!


Bienvenido cuarto de siglo.

domingo, 10 de agosto de 2008

La soledad que me mata los domingos

Casi por esto odio los domingos. Parece que el mundo se confabula en mi contra para demostrarme que todos son felices menos yo. Ni siquiera hubo jeans de mi talla, y los vestidos negros no me gustaron del todo.
No quiero que me empiece a dar miedo la soledad. Maldita soledad que me mata los domingos.
La vibración la siento en la punta de los dedos de las manos. La ansiedad subiendo por los pies. Ayer preferí dejar el móvil en mi casa para no imaginar que iba a recibir una llamada. Para mi suerte recibí dos de un número que no conozco... no pude responder, no pude saber quién me llamó. Eso me pone mal. No soporto el anonimato. ¿Quién me llamó? ¿Volverá a llamar después? Me lleva. Encima el número nunca responde, cuando entra el famoso buzón de voz, sólo se escucha una voz que dice: "Salvador". Bueno, ajá, ¿salvador qué o de quién?
Tal vez yo no sirva para recibir sorpresas.
¿Y si esto es la peli de terror? Insisto, no me he dado cuenta.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Quiero vivir una peli de terror

...así tal vez sería normal tener insomnio para siempre.
Ya comencé a fumar como antes, ayer me dijeron que traía ojeras muy marcadas. Hoy desperté temprano, después de tomarme un té con leche caliente me volví a acostar y comencé a soñar despierta. Sin darme cuenta me quedé dormida y me dieron las tres de la tarde. Otra vez me dieron las tres. Ahora ya es otro día y sigo soñando despierta.
Las sensaciones son increíbles. Las siento subir por los dedos de las manos. Mis manos. Benditas manos. Escriben, enamoran, aman. Transmiten y también llaman por teléfono. A veces se sienten mal. Duelen y hormiguean. Se quejan ellas también.
No he podido llorar, pero ahora sí me empiezo a acordar de él y pienso qué estará haciendo. Qué será de él. Eso me da miedo. No tengo por qué hacerlo. No debo, más bien.
Tampoco tengo por qué estar ilusionada por un tipo al que sólo conozco a través de una fotografía, un vídeo de youtube y una llamada telefónica. Es verdad que es encantador, y más encantador resulta cuando yo le parezco encantadora. Es en estos casos cuando la tecnología viene a ser un minus o un plus en las relaciones humanas. No todo es teléfono y ordenador. La maldita (o bendita) tecnología lo viene a hacer todo circunstancial o frío. Yo que tanto me quejé de que tenías el corazón en la hielera y mírame ahora, esperando un e-mail o un mensaje de celular. Ah y también me estoy convirtiendo en una experta en los malditos buzones de voz. Esas maquinitas en las que hablo y verdaderamente no sé qué decir porque no sé siquiera si me va a escuchar él o cualquier otra persona. Al final, pierdo el miedo y me tiembla la voz, hablo como si él estuviera ahí pero no quisiera responder. No estoy segura de que no pueda responder, así que todo se tuerce. No hay conversación sin interlocutor. (Espero que ahora alguien me lea, porque si no estaría frita).
Antier me preguntaste a quien buscaba. No quise contestarte que te busqué a ti. Te dije que buscaba a cualquiera, a cualquiera para estar. Pero fue mentira. La verdad es que a ti te busqué por mucho tiempo pero cansada de no encontrarte, desistí. Hoy busco al chico de la cámara. Un chico que parece que es muy importante. Yo no sé si es importante pero sí me consta que es interesante. No se me hará verlo frente a frente ni una vez. El viernes creí verlo en la televisión. Su nombre ha aparecido en varios periódicos. En el vídeo se muestra muy desenvuelto y seguro. Con todo eso, las cosas que me dijo fueron muy sinceras y muy personales. Es otro hombre que no aparecerá por aquí.
Según el noticiario, lo que pasó fue muy importante y el difuntito no era cualquier hijo de vecino. Según mis inferencias, él debió asistir a los homenajes, por eso creí verlo en la televisión. (Por cierto que se veía bien). Y ahora resulta que a ese tipo de personas sólo se les ve a través de los medios de comunicación. Que desconsuelo.
¿Qué pasa cuando se quiere que las cosas tengan un motivo y entonces no funcionan? ¿Qué pasa cuando quiero un vestido pero también quiero tener un motivo para comprarlo? ¡Quiero que me sobren los motivos!
Ahora pasa que no puedo dormir. Ahora pasa que tengo las entregas encima y que el red bull nunca es suficiente. Las horas no alcanzan y todavía me faltan tres. Pasa que me veo más flaca. Pasa que me despierto a las tres o que de plano no consigo dormir. También sucede que pienso en tres al mismo tiempo: en el que me dejó, en el que se va pero sigue presente y en el que quiero que esté conmigo. La construcción del conocimiento me está volviendo loca. Tres versiones, tres escritos, tres interpretaciones. Menos mal que no son seis.
Tal vez sea que la peli ya comenzó, y yo todavía no me doy cuenta.