miércoles, 27 de marzo de 2013

Ulises de mi alma,

Recibo tu correo con tus amorosas noticias, en tierras guanajuatenses.

Estoy sentada en mi café favorito, bebo y leo. Hago pendientes. Te extraño.

No puedo más que echarme a llorar después de leer el poema que me has enviado. ¿Quién será entonces quien escriba estás lágrimas? Mi corazón me dice que serás tu, sin duda.

Me encontré por accidente un obituario para Chaly la semana pasada. Lloré y lloré. De repente me doy cuenta de que la extraño mucho todavía, y que en vez de mitigar su ausencia, se hace más profunda con el pasar de las canciones y de las anécdotas.

De pronto me veo sola.

De pronto me veo escribiéndote a ti, como si fueras a venir a sobarme el corazón.

Debemos vernos pronto. La semana próxima de ser posible. Es el último lapso de descanso que tengo, luego de mi próxima investigación.

Llámame a partir del viernes, y quedamos. Es un hecho.

Más amores que lágrimas en esta carta,
Mariposa.

"Tus palabras son como un oasis en mi desierto de angustias y preocupaciones".

P.d. Publicaré esta carta.