viernes, 27 de febrero de 2015

Seis de diciembre, 2014.

A veces siento que  muchas cosas llegaron muy pronto a mi vida, y que no fui hábil para manejarlas, me faltaba aprender cómo hacerlo... por eso no las pude aprovechar, por eso no sobresalí.
De pronto me doy cuenta de que me han presionado mucho para hacer cosas que ni siquiera estaba segura de querer hacer...

jueves, 5 de febrero de 2015

Hace doce años, en el Sanborns de Los Azulejos, conocí al Rey Sol.
Doce años de historia que sólo yo me he dedicado a escribir.

(Histérica histórica, en tu honor.)

domingo, 1 de febrero de 2015

Carta abierta al tiempo.



Buenos días,
Gracias por escribirme.

Me sorprende mucho lo que dices, y al mismo tiempo me sorprende tener el sentimiento de extrañarte.
También tengo lindos recuerdos de ti, pocos, me desespero porque no me puedo acordar más y eso no me gusta... Pero ahora te leo y me gusta saber que me encontraste y que como dices, estamos a una llamada de distancia. 
El año empezó y me han pasado muchas cosas, he estado ocupada pensando y resolviendo y reflexionando... De pronto me pongo triste. Pienso en esto que dices de que el tiempo pone todo en perspectiva, y me doy cuenta de que soy una mujer que va dejando a la gente atrás, y aunque entiendo que es normal, a veces quisiera que las circunstancias no cambiaran tanto o tan rápido. He sido muy feliz en distintos lugares y con distintas personas y de pronto me encuentro con que de eso ya no queda nada. No quedan mis amores, no quedan mis amistades, no quedan mis lugares, lo he dejado todo atrás.
Esas cualidades de las que hablas, parecen ser lo que más le molesta a la gente ver en mi: soy muy inteligente y nunca falsa, siempre auténtica. Nunca me propuse ser así, nunca quise esto, y sin embargo en esto me convertí.
He llorado mucho, a veces escribo, pero sobre todo trato de adaptarme al cambio de mi piel, acepto como mi piel se transforma, me amo así, transformándome, pero necesito tiempo para asimilar las cosas. 
Entonces el otro día me acordé de ti. Y anoche leí nuestras cartas y por eso te escribí. Te extraño. 
Quisiera saber como es eso de platicar horas y horas contigo, pero casi trece años después de conocerte... Que loco ¿no? Quizá pasen otros trece para volverte a ver. Pero sé que eres cercano, sé que escuchas, no sé sí me entiendes, pero sé que me lees y con eso basta.


Un abrazo y un beso fuerte,