viernes, 1 de agosto de 2008

Clío, vuelve por favor

Otra vez el terror de la página en blanco. Quien se atreva a decir que, en general, las cosas de la vida no le dan miedo, que se enfrente a la página en blanco y luego hablamos.
Quisiera poder escribir como lo hacía años atrás. Ahora, tal parece que escribo por encargo. Eso no me gusta. No sé si todo aquel que se dedica a lo mismo que yo lo perciba, pero a veces es injusto que nuestras ideas se modifiquen por decisiones de terceros.
Una vez, con mis amigos, hablé mucho sobre las musas inspiradoras. A nosotros, por default nos corresponde Clío y, por ende, he comenzado a pensar que Clío no me quiere o que ya se aburrió de mi. Yo quiero que Clío regrese y que me permita hacer las paces con ella. Si de plano está más gustosa de acompañar a otras personas, sólo le pido que me mande a alguien en su lugar.
Antes, antes de todo esto, de los cursos, las tareas y la investigación, antes, cuando las cosas se tomaban más a la ligera, la idea de escribir resultaba sencilla. Llevar a cabo una redacción normal y amena era cosa de todos los días. Ahora ya no es así. Quizá necesite una vez más del amor. El amor como quiera que sea. Amor de verdad, amor pasajero, o simplemente amor fraternal. Nunca más desamor, de ese ya estoy cansada.
La inspiración puede estar en cualquier parte. Sólo necesito una ayudadita. Clío vuelve por favor.

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