No quiero otra vez terminar rompiéndome las muelas. Ella dice que lo que está pasando no es fácil. Debo acostumbrarme. Así como me acostumbré a tenerte, ahora tengo que acostumbrarme a estar sin ti. No he podido dormir. La noche se ha convertido en un martirio. Espero que hayas dejado de pensar en mí. Estoy igual que tu, cuando no podías conciliar el sueño y que, cuando lograbas dormirte, te llegaba tan ligero que despertabas con cualquier cosa. No me quiero convertir en una “tu” que sobrevive. A las tres me desperté. Hasta el gato está incómodo. No podía volver a dormir. Prendí la luz. La apagué, prendí la radio, escuché las voces. Por fin me volví a dormir y desperté a las seis treinta, luego a las siete treinta, luego escuché la voz de mi padre, el móvil no dejaba de sonar. Por fin me desencadené a las nueve y cuarenta. El día volvió y yo volví a ser una sobreviviente.
Los ciclos terminan. A veces las cosas cuestan más de la cuenta. Creo que no estuvo tan mal. También fui muy feliz y me reí a carcajadas por mucho tiempo. Me sentí bonita y me sentí querida. A veces estallabas. Maldita hierba. Maldita volubilidad. Maldito amor. Qué pasaría si pusiera todo sobre la balanza… no lo hago porque no quiero darme cuenta que quizá salí perdiendo. Ya no tengo tu ropa, por fin me pude deshacer de ella. Todavía me quedan los perfumes, las cremas y las fotos. ¿Qué se hace con las fotos? ¿Se parten a la mitad, se queman o simplemente se conservan? Todavía no sé qué hacer con el papel. Todo se reorganiza. Todo toma su lugar otra vez.
Me había olvidado de Harry Potter. ¿Qué se hace con tus palabras? ¿Qué debo hacer con las dedicatorias en mis libros favoritos? Me enamoré de Harry Potter y a ti no te quise volver a ver. Qué ironía. Ambas historias no eran realidad, bendita ficción. Quiero vivir en fantasía. ¡Quiero vivir una peli de terror! Quizá así no me sienta tan mal.
Ya no debo escribir historias, tengo que escribir sobre la Radionacional. Bendita Radionacional. Bendita Historia. Bendito nacionalismo y qué linda conformación de nación. La nación. La pertenencia. ¿A quien le pertenezco yo? ¿Algún día alguien me pertenecerá a mí? No me quiero quedar sólo con los libros, quiero compartirlo todo. Quiero que alguien venga a ayudarme a quedarme dormida toda la noche y poder decidir si quiero despertar.
Los ciclos terminan. A veces las cosas cuestan más de la cuenta. Creo que no estuvo tan mal. También fui muy feliz y me reí a carcajadas por mucho tiempo. Me sentí bonita y me sentí querida. A veces estallabas. Maldita hierba. Maldita volubilidad. Maldito amor. Qué pasaría si pusiera todo sobre la balanza… no lo hago porque no quiero darme cuenta que quizá salí perdiendo. Ya no tengo tu ropa, por fin me pude deshacer de ella. Todavía me quedan los perfumes, las cremas y las fotos. ¿Qué se hace con las fotos? ¿Se parten a la mitad, se queman o simplemente se conservan? Todavía no sé qué hacer con el papel. Todo se reorganiza. Todo toma su lugar otra vez.
Me había olvidado de Harry Potter. ¿Qué se hace con tus palabras? ¿Qué debo hacer con las dedicatorias en mis libros favoritos? Me enamoré de Harry Potter y a ti no te quise volver a ver. Qué ironía. Ambas historias no eran realidad, bendita ficción. Quiero vivir en fantasía. ¡Quiero vivir una peli de terror! Quizá así no me sienta tan mal.
Ya no debo escribir historias, tengo que escribir sobre la Radionacional. Bendita Radionacional. Bendita Historia. Bendito nacionalismo y qué linda conformación de nación. La nación. La pertenencia. ¿A quien le pertenezco yo? ¿Algún día alguien me pertenecerá a mí? No me quiero quedar sólo con los libros, quiero compartirlo todo. Quiero que alguien venga a ayudarme a quedarme dormida toda la noche y poder decidir si quiero despertar.
Que bueno que no me llevaste contigo pero, ¿porqué no te llevaste la ansiedad?
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