Mi sueño, desde la humildad de mi Patria morena, es ver un país sin miseria, sin niños en la calle, una Patria sin opulencia, pero digna y feliz. Una Patria amiga, repartida entre todos y todas.
Ahora, con el corazón les repito: jamás defraudaré a mis compatriotas, y consagraré todo mi esfuerzo, con la ayuda de Dios y bajo las sombras libertarias de Bolívar y de Alfaro, a luchar por mi país, por esta Patria justa, altiva y soberana, que todos soñamos y que todos merecemos.
DIOS BENDIGA AL PUEBLO ECUATORIANO
Quito, 15 de enero de 2007.
Fragmento.
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