Intenté verlo en el café. No lo logré. Creo que ese tipo sólo se para por allí los martes y los jueves. Es una lástima porque hoy me veo muy linda, traigo puesto uno de mis vestidos vintage favoritos, mis botas estilo cordobés y tengo el pelo alborotado. Ya me puedo maquillar como siempre y uso lentes obscuros también. Hoy tenía ganas de verlo.
Es un tipo peculiar. Como de unos treinta años, intelectual, lee filosofía en inglés y en español. Ayer se le salió un borrador de pizarrón de la mochila, lo que me hace pensar que quizá sea profesor. Me da mucha curiosidad y me dan ganas de hablarle, pero luego me arrepiento...
Por lo pronto yo me quedé sólo un ratito para tomarme mi cotidiano cafe latte de las mañanas. Luego fui a que revisaran a Andrés, estuve triste porque le enchuequé una defensa y casi se me parte el corazón. Lo arreglaron en menos de diez minutos. Pero ahora me preocupa seguir gastando como si fuera millonaria... entre la verificación y el tanque de gasolina me va a dar una crisis nerviosa o se me va a dormir el brazo izquierdo de la ansiedad. Chale. Como ya lo había escrito: nuevas responsabilidades, nuevos gastos.
Quería hacer de mí una escritora, ¿no? Pues ahora a asumir las consecuencias.
Ayer me hicieron un elogio muy bonito, y esta vez tendrán que disculparme, pero lo reservaré sólo para mi memoria. Me compararon con un personaje súper emblemático de una escritora histérica de nuestro tiempo. Benditas metrópolis: comienzo a pensar que hacen el mismo tipo de personas en diferentes partes del mundo.
Todavía no tengo zapatos rojos. Ya ni modo. Tengo que ahorrar.
Por fin es viernes. Tengo que escribir. Quiero estar con alguien, necesito que me abracen. Tengo ganas de quedarme dormida entre unos brazos... recen porque así sea.
2 comentarios:
Estoy rezando mariposa...cuenta con ello.
Sabes? yo tambien quiero lo mismo para mi, bastara con rezar?
Hola! Me encanta lo que escribes y te leo seguido.
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