Como primero de cada mes, hoy llegaron a los revisteros del Sanborn's y de los supermercados las nuevas ediciones de revistas de moda. Y como es nuestra costumbre, mi hermana y yo compramos nuestras respectivas favoritas y nos sentamos a leerlas. Y bueno, ¡qué cosa! Vienen cosas lindísimas y muy innovadoras, los colores, las plataformas, los vestidos... ¡Ay ay ay! Como siempre he dicho: el invierno me gusta más que el verano porque me pongo más ropa encima, además de que el frío me inspira para hacer unas combinaciones muy originales de medias, tacones, mini vestidos y abrigos. Bienvenidas tendencias.
Sin embargo, me siento triste.
La moda, como muchas otras cosas que me apasionan, me gusta compartirla con gente que me conozca y que me quiera. En pocas palabras, en el cercano pasado en pareja que tuve, la moda siempre imperaba en las lecturas diarias y en nuestras visitas del centro comercial. Asi que, como ustedes se podrán imaginar, recibir las tendencias de invierno no me puso tan feliz como otras veces. Al contrario, me puso triste.
Creo también que es plan con maña. Si el otoño y el invierno se caracterizan por causar en el ser humano la famosa "depresión otoñal" porque el sol se despide más temprano, pues es una buena manera de sentirse feliz irse de compras. Es sencillo. Tengo frío, me siento triste: compro un abrigo. Risas, risas, risas. Tengo frío, me duelen los tobillos: compro unas botas. Ja ja ja.
La Glamour de España (mi favorita), la Vogue de España y la Vogue de México me recordaron que estoy sola. Pero no fueron malévolas conmigo. Mi favorita trajo un reportaje padrísimo sobre la fortaleza interna que tiene que tener una mujer cuando sufre una ruptura. Sin saberlo, de las 4 cosas que recomiendan hacer para superar la separación, hice 3. Creo que estoy in. Risas.
Pero más allá de que aparezcan en una revista, actué de manera diferente y divertida por tener un motivo para salir adelante. Las revistas además de recordarme que estoy sola, me gritaron a la cara que tengo amigos, que tengo un gato hermosísimo y que he tenido experiencias fabulosas los últimos dos meses. Y sobre todo, que tengo trabajo.
No todo es tragedia.
La tendencia de Louis Vuitton en zapatos son las mega plataformas; se dice que son verdaderos monumentos para los pies. Por supuesto que no aspiro a unos zapatos de esos, entre otras cosas, porque las banquetas de mi Ciudad me harían parecer saltimbanqui. A lo que aspiro, y mi historia lo sabe bien, es a unos zapatos rojos. Eso fue lo que hizo que se me salieran las lágrimas hoy por la tarde.
Yo sé que todavía tengo muchas cosas guardadas en el corazón, que poco a poco debo aprender a decantar, pero ya no puedo llorar, me he acabado las lágrimas de poquitas en poquitas. Quisiera a veces ponerme a llorar por horas como lo hacía antes, pero ya no puedo.
Hoy, cuando vi las tendencias de invierno y las parejas de cuento de hadas dándose besos de telenovela, sólo a través de esas imágenes pude desahogarme un poco y sólo decir: quiero unos zapatos rojos.
Me sentí desdichada por no tener unos tacones o unos peep toe rojitos, color cereza o un poco más obscuros. Quiero unos tacones rojos o plataformas o zuecos o botas o sandalias. Necesito ver color en mis pies. Necesito pintarme las uñas de color contrastante, vino, negro, mora, o de plano... color piel. Quizá así pasen desapercibidas. Quizá deba también pintar color piel a mi corazón, para que nadie lo vea.
O mejor aún: pintaré mis uñas de un color que haga parecer que tengo besos salpicados en los pies. Sí. Eso haré.
En mi obsesión por recordar si tengo o no zapatos rojos, me puse a repasar los pares que tengo guardados en el clóset. Encontré color piel, color verde botella, color naranja, mostaza, negros, café, blancos, unas balerinas plateadas, unas sandalias fiucsa, mis botas favoritas... pero no encontré nada color rojo.
Esto no es tragedia, ya aprendí de ello. Es como dije: estoy sola pero soy fuerte. Así, no tengo zapatos rojos pero tengo más de un par que me hacen sentir la mujer más guapa del mundo y que han hecho que más de un hombre se quede con la boca abierta.
¡¡¡¿Cómo pude olvidar que soy una Mariposa Tecknicolor?!!!
2 comentarios:
Apoyo la idea de que te pintes las uñas de un color que parezcan besos en los pies (te robe la ñ mariposa...) y los zapatos rojos...siii compralos, cuando lo hagas yo me pintaré los labios rojo fuertisimo, y asi nos enfrentamos al invierno, que te parece? (se que tu difrutas del otoño, pero yo ya tengo frio, ayer saqué bufanda, gorrito y abrigo)
Muchos besos para ti y uno para la uña mas pequeña que tengas, color anaranjado como las hojas del arbol que esta frente a mi ventana, y asi coopero con la decoracion para combatir la tristeza otoñal...
hola mariposa,
te imagino con ese look, wow sabes tenemos gustos parecidos, me pondre mis tacones rojos mis medias azules y mi abrigo rojo.... besossssss y que estes super feliz, sonrie el invierno es lo mejor....
te dejo abrazos rojos y una rola de ely guerra.
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