viernes, 31 de octubre de 2008

Si pudiera mataría por cinco minutos más

La historia comenzó. Lo que más me interesa es poder tener una buena amistad y saber complementerme con alguien completamente diferente a mi. De entrada me gusta que podamos platicar como si nos conociéramos de toda la vida. Reímos como niños y nos caemos bien. Es buen apoyo. Quiero que se convierta en un buen amigo y quizá en un futuro, que se convierta en un complemento. Como hombre que es, no niega la cruz de su parroquia: bien sabe que los pies femeninos son una de las cosas más lindas que hay en el mundo. Los míos le volvieron loco. Ni siquiera los vio desnudos, sólo los reconoció a través de mis sandalias de tacón.

Después de muchos meses, comí el salmón a la parrilla que tanto se me antojaba, tomé tinto con soda, y luego café negro. El restaurante lucía de maravilla, más ahora que cuando solía visitarlo años atrás. Todo me resultó novedoso: la compañía, el aroma, el estilo, mi persona, los besos en la boca... lo pasé increíble. Me sentí muy bien.

La ciudad se apiadó de nosotros. Después de la utópica comida llevada a la realidad, un bar estilo irlandés nos esperaba. Tomé otra copa de tinto (una nada más), mucha soda y fumé un par de cigarros. Mi pelo se veía bien, la gente nos volteaba a ver. Creo que les da envidia cuando ven a un par de personas que lo pueden pasar entre risa y buena plática. No me interesa. Que bueno que se note el desenfado. Que bueno que traía tacones, me hacen ver las piernas estilizadas. Que bueno que soy así. Me pongo bien.

Que bueno que mi corazón ya sabe cuando estar cerrado y cuando abrirse. Mientras tengo abierto el minibar.
Al paso del tiempo he desarrollado una especie de párpados en mis oídos y en mi alma... la clave estuvo en saber quién hablaría bonito y quien no. Quién lo usaría para bien y quien para mal. Mi corazón ya no pierde el tiempo.

Te extraño y luego pienso que será imposible que nos podamos ver... quisiera que tuvieramos el tiempo suficiente para platicar por horas como lo hago con otras personas. Si pudiera mataría por cinco minutos más.

Quiero que sea domingo dentro de una semana. Quiero que sean las seis de la tarde del día miércoles, saber que nos podemos ver y volver a complementarnos en nuestra Ciudad. Tengo ganas de que me digas "voy para allá". No me importa más nada. Nada.


Si pudiera mataría por cinco minutos más.

2 comentarios:

copo dijo...

Eso suena a una gran cita...pero quien es el? caray! morire con la duda...abrazos
ps. No mates por los minutos, solo robatelos, igual es delito, pero es menor

Liqs dijo...

la clave esta en mantener cerrada la tapa del dentrifico cuando no se usa.

espero que tu felicidad sea y sea bien bien.

leer cosas como estas me hacen sentir la vida mas que nunca, eso es, eso que platicas, que padre, que envidia.

leer esta entrada me hizo escribir sin mayusculas.