...sino que te obligué a querer.
Muchas veces no estamos conscientes de la presión que somos capaces de ejercer en una persona. Ahora, con la cabeza fría pienso que tal vez nunca me quisiste, lo cual significa un problema muy grande porque yo me jacto de ser una chica que han querido mucho y que ha sido muy querible. Imagínate entonces la bronca en la que me meto si considero la posibilidad de que por tu propia volundad no hubieras estado conmigo...
Todo puede suceder. Y quizá ya sucedió.
De cualquier forma mi sentimiento no cambiará, yo he sido una chica muy querida y muy feliz. A veces me trueno los dedos por no tener con quien calentarme los pies pero luego pienso que todo también pasará. Yo también pasaré y tu ya pasaste hace mucho.
Ahora tengo ganas de verte, y dos veces las cosas me han salido al pie de la letra. Eres tan predecible -y yo tan mala- que supe que me dirías que si. La tercera vez, me descubriste. Tu respuesta fue: "pero entonces, ¿qué quieres hacer, salir?" Pero por supuesto que no. Perdón pero no podría tomarte de la mano otra vez, ni presentarte si es que nos encontramos a alguien. El pasado pesa demasiado entre nosotros dos.
Por algo pasan las cosas y quizá la Ciudad no nos vuelva a ver caminar por sus calles una vez más. Tu departamento quizá si.
No me importa si te obligué a querer. Me consta que nadie te hizo sentir lo que sentiste conmigo. Después no quedó nada.
Yo fui muy feliz. (Y no importa si ahora ya no lo soy).
Y qué más da si no me quisiste; pudiera estar segura de que logré obligarte a querer.
2 comentarios:
Que mas da? a veces hay que ensenarlos a querer, obligarlos...no todos son buenas bestias...ja ja ja
Me identifiqué con esta entrada y me quedé muda: cuesta trabajo aceptar que el pasado ya es más pesado que todo lo demás.
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