jueves, 25 de septiembre de 2008

Llegó el otoño

...y con él, viejos recuerdos.

Tuve que sacar mi agenda del año 2004 para estar segura de qué día es tu cumpleaños y total que sí le atiné porque es hoy, ya decía yo que el día 25 me decía mucho más.

La ciudad está completamente empapada. Tengo frío. Necesito un abrazo.

Hace rato estaba pensando que tú no eres de los que pasan estos días solo, eso me intimida y no me siento con la confianza de llamarte por teléfono. Mejor así.

Este mismo día pero cuatro años atrás, escribí que quería que un hombre luchara por mi. Gracias a dios que fui una histérica histórica que escribió y guardó memoria de casi todas las cosas que sucedían a su alrededor, ahora puedo saber -pero aún no puedo recordar- que tu me respondiste que habías luchado por mi un año completo; estabas acongojado porque no lo habías logrado. Habías luchado por una chica que no pudiste lograr.
Que triste. (Ahora puedo tener una idea de cuánto me quisiste).

Creo que tengo frío desde hace cuatro años. Yo era muy chica y no podía comprender todo lo que pasaba por nuestras cabezas. Me da pena y siento miedo. Necesito un abrazo.

Hoy es el día del Rey Sol y ha estado nublado. La chamarra y las botas de agua me han acompañado todo el día desde que desperté. He tomado todo el café que debí tomar durante cuatro días. Quiero un pan de chocolate y cuando fui a comprarlo ya no había. Te debería cantar las mañanitas. Debería salir a la Ciudad con mi pelo alborotado y mi impermeable amarillo, tal vez así pudiera repeler la nostalgia de nuestro recuerdo.

Hoy estoy segura de que no quiero que luchen por mi. Antes no sabía lo que quería. Hoy es mejor así. Ya no tengo el corazón roto pero sigo teniendo frío.

(¿Me querrás todavía?)