lunes, 15 de septiembre de 2008

La moneda cae siempre como tiene que caer

Si desde el principio me di cuenta que el hombre era un loco... qué va, debí seguir mis instintos. El ranking de solteros tóxicos va en aumento. Me muero de risa de que estas cosas todavía sucedan. De cierto modo creo que es bueno, porque cuando esto se acabe, querrá decir que también la magia desaparecerá. Acá lo que cuenta es la sinceridad: esos solteros tóxicos todavía tienen una función, la de hacernos reír y gritarle al mundo que estamos vivas.

Malo sería, si esos fueran los hombres para toda la vida. Entonces sí comenzaría a preocuparme y gritaría otra vez "bienvenida ansiedad".

Lo bueno de estos encuentros citadinos, es que todavía se puede dar marcha atrás.
La ciudad es noble, ella también envejece. Y muchas veces, se siente como me siento yo: rodeada de multitudes, llena de mar de gente, y completamente sola.

Nada que se cruce, cambiará mi rumbo.
...si bajaba, sube y cambia tu mundo. Ver para creer. Los años todavía no se me vienen encima pero hoy siento que el tiempo ya me alcanzó.

1 comentario:

Una víctima casi perfecta dijo...

que buena entrada...me gusta mucho el concepto de soltero toxico, deberia ser una categoria de analisis, la incorporare a mi vocabulario. La ciudad tambien envejece, es cierto, disfrutala, no sabes la falta que hace su ruido, su histeria, su ansiedad, su belleza.
besos desde el viento frio...