El domingo fue como casi todos los anteriores.
Desilusionada porque no pude ver a mi última conquista y triste debido a que mi mejor amiga tuvo que empacar una casa, me disponía a quedarme dormida cuando la canción "El amor después del amor" sonó. De pronto en la boca del estómago sentí el impulso de levantarme de la cama y sacarle la lengua al domingo; dije muy fuerte "no me harás pasar el mal rato" y me puse linda, me alboroté el pelo y me salí a la Ciudad.
Después de caminar un rato, decidí que por más feos que sean los domingos y por más sola que yo me sienta, no me dejaré vencer y no me permitiré sentirme derrotada otra vez.
Siempre hay algo que hacer. Siempre hay un lugar que visitar.
Seguiré sacándole la lengua la domingo porque él me la saca a mi, pero no dejaré que me intimide una vez más.
Siento que pronto también habrán otras bocas que besar y otros idiomas para platicar.
Insisto también en que los besos no deben estar vetados. Deberíamos besarnos cada que ganas nos dieran o que nos sintiéramos atraidos por alguien. Besar, tocar y demostrar cariño es darnos cuenta de que estamos vivos.
Insisto también en que los besos no deben estar vetados. Deberíamos besarnos cada que ganas nos dieran o que nos sintiéramos atraidos por alguien. Besar, tocar y demostrar cariño es darnos cuenta de que estamos vivos.
Abajo el domingo. Arriba los besos en los labios.
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