(de cualquier manera, el domingo fue benévolo conmigo).
Y si. Debo aceptar que estoy sorprendida porque no me ha vuelto la ansiedad. Tampoco siento un hueco en el pecho y el frío sólo me visita en las madrugadas. Y eso que ayer estuve a punto de llamarte por teléfono, pero me contuve. Tenía dos opciones: llamarte a ti o llamarle a tu madre. Ninguna de las dos es viable. Afortunadamente mi memoria no me traicionó, y pude recordar que trabajas de noche (o trabajabas, hasta donde yo supe).
Y si. Debo aceptar que estoy sorprendida porque no me ha vuelto la ansiedad. Tampoco siento un hueco en el pecho y el frío sólo me visita en las madrugadas. Y eso que ayer estuve a punto de llamarte por teléfono, pero me contuve. Tenía dos opciones: llamarte a ti o llamarle a tu madre. Ninguna de las dos es viable. Afortunadamente mi memoria no me traicionó, y pude recordar que trabajas de noche (o trabajabas, hasta donde yo supe).
He vivido muy rápido, ahora sé que para todos las cosas han sido así, hay quienes lo han sentido como un huracán y aún así, todos seguimos adelante.
Puede ser que ya no tenga tanto tiempo libre como antes. Ahora hasta pienso dos veces lo que tengo que pensar. Y también he aprendido que no debo pensar tanto lo que tengo que escribir. Y mi sorpresa viene porque las presencias han sido también fugaces, pero esta vez, no me he sentido del todo sola.
Sigo creyendo que los domingos son nocivos (hasta ahora). Sin embargo, también debo aceptar que hoy fue un domingo singular. El concierto de sinfónica estuvo excelente. Me hizo llorar varias veces, pero de emoción. El hueco del pecho se me llenó de alegría, por unas horas dejó de existir.
Eso también me gusta. Ya me curé de música clásica, de conciertos de sinfónica y de Ciudad Universitaria. Probablemente sería bueno que estuvieras leyendo esto, así tal vez me podrías decir si ya te curaste tu también. Pero qué va, en el fondo creo que tu nunca estuviste enfermo. A mi, muchas veces, me enferma el amor. Es muy cierto, después del amor nunca nada es igual.
He pasado más tiempo con mi familia y con mis amigos. Espero que se note que me he esforzado por que el domingo sea un día diferente. El ritual comienza desde el sábado por la tarde, cuando mentalizo que el día siguiente tiene que ser diferente. La noche, por sí sola, es mi amiga. Bendita noche, ¡me olvidé de todo ayer!
Todo empieza siempre una vez más.
1 comentario:
Es cierto, todo empieza siempre una vez mas. Me emociona mucho leerte y que me leas...es como poder espiar a tu corazon, desde alguna arteria escondida, sin que nadie se de cuenta. Animo! sabes? creo que es buena idea llenar los huecos en el pecho con musica. Por fin tengo internet en casa y los Beatles estan haciendo su labor curativa gracias al internet de banda ancha y el you tube.
Besos patrios...
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