jueves, 11 de septiembre de 2008

A otra cosa mariposa

No todo lo que es oro brilla o no todo lo que brilla es oro. Digámosle como queramos. No se puede tener todo en la vida y... no se puede vivir del amor. Las sorpresas de todo tipo se hacen presentes.
Como ya lo platiqué, muchas personas han llegado a mi vida, pero desafortunadamente hoy tengo que escribir que una, que me duele mucho, se ha ido para siempre. Las lecciones que la vida me ha mandado -así como los buenos ratos- me han hecho reflexionar mucho. Ahora pienso que tal vez debería quedarme como estoy y dejar de buscar cosas que no vienen al caso. Mi carnala dice que en mí ha habido un progreso y una evolución severa, ahora me arriesgo más y le dedico más tiempo a otras cosas. El gurú dice "Tienes dudas sobre darle prioridad a tu carrera o a tu pareja, y te cuesta demasiado esfuerzo tomar decisiones difíciles. Estáis llena de optimismo pero sois inconstante". ¿Qué se hace, pues, en estos casos?
(Descansa en paz, querida amiga).

Quizá deba dejar las cosas como están. Mi familia, como sea, siempre ha estado conmigo. Tengo amigos, diversión no me falta. Las ausencias son las que a veces me matan.

Por otro lado, los encuentros con viejos conocidos me han dado tanta alegría como los encuentros con gente reciente. El gato no deja de acompañarme y todo se vuelve a acomodar. Una vez más, mi carnala me ha dicho que es bueno que tenga amistades con esos viejos conocidos; este hombre solía bautizarme -pero nunca me cambió el nombre- y también solía quererme mucho. Aunque nuestros caminos se hayan bifurcado, de alguna manera se vuelven a juntar. Tengo ganas de verlo. Quiero que me vea como creo que no me ha visto: bien. (Quizá ya no quiero tener un amante, ¿me oíste?) Ya no quiero que me vea como si tuviera que venir a arreglarme. Una vez más se comprueba que he tenido mucho progreso. Cinco (benditos) años no pasaron en balde.

Sólo placer vs amor divino
(o de cómo aprender a tener sólo sexo cuando se está acostumbrado a hacer el amor).
"No lo eches a perder enamorándote". El mensaje que recibió fue contundente. Puede ser que P no supiera lo que R estaba haciendo. O, por el contrario, lo entendía perfectamente, mucho mejor de lo que lo R pudiera imaginar.
Había mucha diversión, sin embargo, a pesar de que ambos (R y U) hablaban castellano parecían no entenderse. Aun cuando habían superado la distancia geográfica, muchos kilómetros -intelectuales y culturales- los separaban. Y aunque es bien sabido que todas las cosas suceden por una razón, esta vez no puedo entender por qué se encontraron.
R es una chica a quien la vida la ha tratado mejor de lo que ella misma pudiera imaginarse. Nosotros, que lo vemos desde afuera, nos damos cuenta de que ha tenido muchos motivos para ser feliz; tan es así, que ella siempre estuvo acostumbrada a hacer el amor, hasta que U apareció. Lo que pienso de repente es que quizá R no ha tenido la voluntad para decidir ser feliz.

U es un hombre que viene del antiguo continente. La historia que trae a cuestas nos puede parecer inverosímil junto al drama cotidiano que vivimos en la Ciudad. Debería ser su deber entender que no es cualquier cosa estar acostumbrados al ritmo de la ciudad más surreal del mundo: donde una mayonesa te da los buenos días en el almacén, y un payaso limpia los pisos del taller automotriz. No se puede. (Tampoco se puede vivir del amor; digo yo, dice Andrés).

U cree que el físico todo lo puede. R asegura que es lo interior lo que rige al mundo. Y en contra de todos los pronósticos, R y U se han acoplado y lo pasan bien.
R ya no tiene esas ganas incontrolables de hacer el amor, que también implica ceder y atender. Ella ha aprendido a disfrutar y a decir que sí o que no sin que le cause conflicto. U sabe ella es lo más parecido a su hogar, quizá por eso se esfueza en no dejarla ir y en hacerle el amor.
Ahora llueve. Él le dice que quiere estar con ella. Ella tiene que dormir.
En otros años, yo le diría "a otra cosa mariposa", pero es ella la que lo tiene que decidir. Yo pienso que no se puede tener todo en la vida, más bien tenemos que acoplarnos a las cosas que lleguen.

Que los planes se vuelvan proyectos, y que éstos se lleven a cabo. La vida puede ser lo que sucede mientras la historia se escribe. La historia sucede sin que muchas veces la vida continúe. Si yo me ciño a mi proyecto quizá todo salga bien. Si R sabe lo que hace, que más da, todo le saldrá bien.

Ahora resulta que U tiene otras mujeres. ¿Por qué entonces no la deja ir?
Según el escritor, este manuscrito no debe ser publicado hasta que esté completamente tenso, porque sólo así podría ser perfectamente legible. Si yo me acatara a ese consejo, no terminaría nunca porque no lo dejaría de releer y no lo dejaría de corregir. Más me vale entonces darle punto final. (Más me vale también, darle conclusión a mi radionacional).

¿Me escribes una carta de amor?
Digamos que Suárez quiere que le escriba una carta de amor. ¿Cómo explicar entonces, que dos personas pueden ser complemento aunque ellas mismas no crean en ello? Irónicamente el amor se ha hecho presente. Francamente, ese amor será el complemento que ellos no están buscando.

El futuro, del efímero presente al que me refiero, pudiera ser un desastre. En este momento estoy pensando que los complementos no son siempre los mismos: vida y muerte, ying y yang, blanco y negro, día y noche... (sexo y amor, mejor imposible).
Es más, ¿qué tal si Suárez lo único que quiere es compañía y yo me lo estoy tomando a la tremenda? Más me vale, en ese caso, escribir la mentada carta de amor. Total, no sería la primera vez que me pusiera a escribir por compasión.
(Ahora, de pronto, no sé si deba conservar el amante. ¿Me escuchaste?)

Buenas noches Gato azul, Mandarina, chico Villegas, Suárez, Luna sistemas y Ojos verdes. Disfruta la noche, siente la lluvia y vive. Ya no estamos acá para hacer otra cosa.
¿Amor? Dime pues que lo sientes. Tal vez ahora sí pueda pagarte la utópica comida que en otro pasado no pude.

lunes, 8 de septiembre de 2008

JURAMENTO DE AUTOESTIMA

Venga, reconócelo Mariposa Tecknicolor, sin contar con tu hombre ideal, eres lo mejor que hay en la tierra. Es verdad que a veces te deprimes y no quieres hacer nada porque todo te da flojera, pero también hay que reconocer que el resto de las veces eres muy optimista, perfeccionista y dedicada. Nadie sabe hacer investigación histórica como tu. Si ya lo dice tu madre: eres la mejor historiadora del mundo. Por eso, a partir de hoy vas a dejar de torturarte por no tener pareja y comenzarás a quererte por ser responsable, persistente e inteligente. Y si alguien llega y te dice que eres una persona equivocada, dile que puede coger y largarse a la fregada.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Hoy le sonreí al día de ayer

(pero le seguiré sacando la lengua al domingo)

El día fue lindo. Ayer fue mejor.

La resaca que me recordó que el viernes fue uno de los días más divertidos de los últimos meses, por fin desapareció casi a las 19 horas del sábado. Gracias pues que existen las aspirinas.
En mi cabeza, sólo rondaba la idea de ponerme a escribir como enajenada para poder tener la entrega lista el día 17. De cualquier forma, no había mucho que pensar. Tenía resaca y esas personas son medio raras. Pareciera que viven una pésima película mexicana. Más me valía quedarme sentadita en el sillón hasta que la reunión terminara.
Mi móvil sonó y corrí a responder creyendo que me llamaba otra persona. El chico de los ojos verdes me buscó porque tenía varios problemas: me extrañaba, se iba de viaje y quería despedirse de mi y no sabía usar el lava ropa. Estallé en carcajadas. Le dije que por eso me encanta, por simple y por directo. Él me pidió que no fuera mala con él y que le ayudara a lavar su ropa. Quedamos pues para las 20 horas. El segundo encuentro se llevó de calle al primero.
Comenzó a llover como si la Ciudad no quisiera que nos encontráramos. Afortunadamente tomé un taxi cuyo chofer me hizo una plática muy amena. Los que se pusieron difíciles fueron los policías del lugar. Cuando por fin pude llegar a la torre Milán, el destino me regaló una buena jugada: los ojos verdes me esperaban al abrirse las puertas del elevador. Me dijo entonces que había un problema más: se sentía mal y necesitaba que alguien le pusiera un poco de atención. Así que, además de acudir a poner una carga en la lavadora, le hice de doctora a domicilio y le curé el brazo derecho. Él se puso feliz y se esmeró sobremanera cuando me dio las gracias. La noche transcurrió como siempre: con fútbol y galletitas ritz, esta vez también hubo avena con leche y pomada para dolor muscular. También hubo conversación, cariño y lo más importante: hubo sinceridad.

El destino se ha puesto de mi lado y la vida me ha dado muchos regalos. Conocer a una persona de esta manera es algo que ya me merecía desde hace tiempo, bastaba con que tuviera paciencia; pero como se dice, sólo el historiador sabe el futuro del pasado. Y en este caso yo no fungí como historiadora, sino como personaje. Yo no sabía qué era lo que iba a suceder.
Si hace dos meses yo hubiera sabido que iba a vivir esta historia, no me hubiera preocupado tanto y le hubiera sido indiferente a la ansiedad. La vida ha sido buena conmigo.
Existen muchos factores que hacen que esta historia se escriba. Ser un extranjero en una Ciudad desconocida no debe ser cosa fácil. Nuestros encuentros han ido de acuerdo a la circunstancia personal de cada uno de nosotros. Me he portado bien y él ha estado dispuesto a entregarse.
Lo pasé muy bien, me reí muchísimo y, aunque fuera por unas horas, me sentí feliz.
Puede que el chico regrese a la Ciudad o puede ser que se quede en la playa. Tal vez no nos volvamos a ver. Tal vez vivamos juntos para siempre. El futuro de este presente y de nuestro pasado, todavía no lo sé.
Él asegura que no se irá del país. Dice que acá está feliz, tiene trabajo y está encantado de haberme conocido. El futuro en mi país, del pasado en el suyo, ya lo conozco. Ahora quisiera poder investigar el futuro que tenemos en común.

Histérica histórica vs los domingos.
El futuro del día de Mariposa Tecknicolor con el chico de los ojos verdes ya lo vivimos. Lo pasó caminando por la Ciudad y organizando las ideas que trajo en su cabeza.
Mariposa Tecknicolor tiene una cómplice. Esta compañera también está en contra de los domingos y ahora le ayuda a llevar una campaña contra ellos. Esta chica también sabe trabajar con las manos: Mariposa le enseñara que con ellas también se escribe y juntas trabajarán para un fin común.
Ahora saben que los domingos pueden engañarse. Están dispuestas a vivirlos como si fueran cualquier día de la semana para confundirlos. Ellas le harán la vida pesada al domingo y se burlarán de él.
Al fin y al cabo, son sólo veinticuatro horas que se pasan en un respiro. Mariposa Tecknicolor está contenta porque ya tiene una compañera.

Abajo los domingos, arriba las amistades duraderas.
Abajo los domingos, arriba los besos en los labios.
Abajo los domingos, arriba los encuentros citadinos.

(Abajo tu, arriba yo. Si quieres podemos compartirlo).

viernes, 5 de septiembre de 2008

Palabras rosas

Los ultimátums llegan cuando menos uno los espera. Hay veces en las que el tiempo se me pasa como si estuviera dormida; así, todo lo veo como si lo soñara.

Afortunadamente, las motivaciones han llegado a mi vida en el momento preciso. He hecho nuevas amistades, he conocido personas, lo he pasado bien. No puedo quejarme. Desafortunadamente el tiempo siempre me apremia.

La historia a la que me he dedicado durante los últimos dos años y medio tiene que concluirse en menos de quince días, todavía no sé verdaderamente cómo debe terminar. Me sé el final pero no quiero que se acabe.

¿Cómo concluir cuando en este justo momento me fluyen las palabras rosas?
La lectura amena, como las charlas, me han llegado periódicamente. Me he sentido bien (o no me he sentido tan mal) y continúo escribiendo palabras rosas; en el fondo creo que es lo que sé hacer mejor.
Las palabras rosas son aquellas que sobresalen en mi texto. Las que pongo en color diferente para que sean leídas de modo alterno, en paralelo. Siempre me han gustado las líneas paralelas y continuamente me valgo de ellas para construir mis ideas.
Bajo otros parámetros, las palabras rosas serían el contexto o los lugares sociales de enunciación de las mismas ideas o de los hechos. Las palabras rosas pueden ser también, desde otro punto de vista, el complemento sentimental de la idea.

Últimamente, estas palabras rosas se han convertido en la columna vertebral de mi construcción del conocimiento. He dejado de tenerle miedo a la página en blanco. Las palabras rosas equilibran los colores en mi escrito.

Mi historia no está hecha propiamente de palabras rosas. Mi historia es diferente. Las palabras rosas son para mi y mi escrito es para mi lector. A través de las palabras rosas, me he dado cuenta de que puedo construir el conocimiento que me permite enamorar a las personas. Me fascina poder llevar a cabo mi tarea con el amor de bandera. Bendito amor. Queridas palabras rosas.

Las Fantasías en carrusel fueron cambiadas por Los orígenes del nacionalismo mexicano y eso me puso triste. Pita Amor está guardada junto a J.K. Rowling. Cristina Rivera Garza me sigue esperando en casa de Rosalía. Ellas también me están esperando. Ellas también están esperando que la construcción de este conocimiento termine.
Debo ser muy lista. Debo canalizar mi entusiasmo por las palabras rosas para un fin distinto. Siempre pienso en mi lector y también pienso en las personas que estoy segura de que me leerán. Pero absolutamente no soy como aquel que les platiqué, el que tenía pegadas las fotos de Cortázar, García Márquez, Borjes y Paz frente a su escritorio: lejos de inspirarlo, le intimidaban y a mi me molestaba en absoluto que me observaran mientras me quitaba la ropa. No puedo dormir mientras otra persona observa. Que ganas tenía este hombre de hacerse la vida pesada (suficiente tengo yo con los domingos).

Yo pienso en Fito Páez, en mi madre, en Itzamar, en Vicky, en Mauricio, en David... Pienso en quienes estoy segura me leerán y me darán comentarios y me pedirán explicaciones. Pienso en los que me aman y en los que -algunas veces- no me entienden. Pienso en los que no me dejarán de querer. También en los que siempre me acompañan. A veces las palabras rosas están escritas pensando en ellos.
Las palabras rosas no tienen que ser siempre leídas.

Las palabras rosas se quedan acá.
Las fechas pasan y pasan por mi cabeza como rollo de película. Día 17, día 22, día 26. Bendito Septiembre. Tres escritos, tres interpretaciones, tres.

Tres fechas y un millón de domingos.

martes, 2 de septiembre de 2008

Buena suerte y hasta luego

Ella dijo que tuvo problemas y le dije que esté preparada para mucho menos
ella quiso saberlo todo de mi, pero no hubo palabras...
Dijo que era mala, que no arriesgue ese momento junto a ella
que era lo mejor olvidar todo, por un tiempo.

Ese manicomio estaba lleno de problemas de frontera
se hizo de día y los varones lentamente caminan.
Dicen que todo se sabe pero tal vez no quieras saberlo
Era lo mejor olvidar todo, por un tiempo.

Ella dijo "que te vaya bien", y le dije "buena suerte y hasta luego"
y nunca mas la volveré a ver, o tal vez sea en algún tiempo.
Yo pensaba que estaba todo bien, que seria sin problemas como un juego
y nunca más la volveré a ver, o tal vez sea en algún tiempo.

Dicen que todo se sabe, pero tal vez no quieras saberlo
que era lo mejor olvidar todo, como si no hubiera sido.
Y ella dijo "que te vaya bien", y le dije "buena suerte y hasta luego"
y nunca mas la volveré a ver, o tal vez sea en algún tiempo.

Yo pensaba que estaba todo bien, que seria sin problemas como un juego
y nunca más la volveré a ver, o tal vez sea en algún tiempo.

Andrés Calamaro






Que linda canción. Que cierta. Gracias Andrés.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Septiembre

Todos sabemos amar, pues hemos nacido con ese don. Algunas personas lo practican naturalmente bien, pero la mayoría tiene que reaprender, recordar cómo se ama y todos, sin excepción, tenemos que quemarnos en la hoguera de nuestras emociones pasadas, revivir alegrías y dolores, malos momentos y recuperación, hasta conseguir ver el hilo conductor que hay detrás de cada nuevo encuentro; sí, hay un hilo. Y entonces, los cuerpos aprenden a hablar el lenguaje del alma.

Once minutos

PAULO COELHO


No lo hubiera podido leer en mejor momento.
Histérica histórica no pierde la fe.

No pierdo la fe

El domingo fue como casi todos los anteriores.
Desilusionada porque no pude ver a mi última conquista y triste debido a que mi mejor amiga tuvo que empacar una casa, me disponía a quedarme dormida cuando la canción "El amor después del amor" sonó. De pronto en la boca del estómago sentí el impulso de levantarme de la cama y sacarle la lengua al domingo; dije muy fuerte "no me harás pasar el mal rato" y me puse linda, me alboroté el pelo y me salí a la Ciudad.

Después de caminar un rato, decidí que por más feos que sean los domingos y por más sola que yo me sienta, no me dejaré vencer y no me permitiré sentirme derrotada otra vez.

Siempre hay algo que hacer. Siempre hay un lugar que visitar.

Seguiré sacándole la lengua la domingo porque él me la saca a mi, pero no dejaré que me intimide una vez más.
Siento que pronto también habrán otras bocas que besar y otros idiomas para platicar.

Insisto también en que los besos no deben estar vetados. Deberíamos besarnos cada que ganas nos dieran o que nos sintiéramos atraidos por alguien. Besar, tocar y demostrar cariño es darnos cuenta de que estamos vivos.
Abajo el domingo. Arriba los besos en los labios.