domingo, 10 de enero de 2010

Me gustan las historias de amantes

Luego de las lecturas del año pasado, y de todo lo ocurrido, ahora confieso que me gustan las historias de amantes. Estas prohibidas, furtivas, estas que son secretos a voces. Estas en las que las tensiones en las habitaciones en las que los amantes se encuentran, hacen que los demás intenten adivinar qué ocurre en el ambiente, suponiendo que alguien se atrae o que algo se esconde, alguna pasión se esconde en dos corazones, o se esconde en la piel.

Me gustan las historias de amantes, pero no he vivido alguna. De hecho, ni siquiera me es posible imaginar cómo sería, necesitaría saber cómo es el prospecto para intentar escribir -o vivir- una pequeña historia. Porque bueno, aún cuando al hacer historiografía lo que más se hace es inferir, en el caso de una historia propia, cuesta trabajo inferir qué es lo que sucedería.

No sé si el susodicho sería mucho mayor que yo, y tuviera una gran profesión, de esas en las que se salvan vidas, o es imprescindible su presencia para tomar una decisión. No sé si me vería con él una vez por semana, o cuando tuviéramos la necesidad de platicar el uno con el otro. No sé si serían los miércoles, por ejemplo, día de cine o de latte por las mañanas. No sé si pasaría por mí en un deportivo color plata, o en un deportivo descapotable color rojo, lo que causaría mucha curiosidad, porque sería un hombre mayor; lo que entonces significaría que andaría en un segundo o tercer aire, y yo sería la persona con quien desearía pasarlo.

No sé si tendría química con él, con eso de que me llevo bien con los chicos que me llevan un poco más de seis años. No sé si reiríamos mucho, si platicaríamos hasta el amanecer, o hasta que el tiempo se nos terminara, justo para que cada quien volviera a su rutina. No sé si me invitaría a comer o a cenar. No sé siquiera, si me resultaría atractivo, o me diera emoción estar con él.

Pudiera ser que otro prospecto tuviera ojos verdes, fuera extranjero, y viniera a mi Ciudad sólo por alguna temporada. Entonces los encuentros no serían tan furtivos, no tendría que existir el silencio o un ocultamiento. Supongo que tendría un departamento lindo, de esos acogedores y pequeños, de esos de temporada. Quizá viviría algunos días en un hotel de Paseo de la Reforma, o de la colonia Condesa. O quizá también, compartiría las habitaciones con algún colega, lo que haría de la situación algo no tan serio, porque podríamos salir en grupo, y tampoco sería necesario ocultarlo de mi lado, con mis amistades o mi familia.

Sería un amante de temporada, de acento extranjero, de castellano que no parece que hable español. Sería un chico que me transportaría a sus ciudades, a sus pasados, que no importaría lo que yo tuviera acá, o lo que él hubiera dejado allá. No existiría mayor involucramiento, sólo lo necesario. ¿Y si ni siquiera supiera sus apellidos? Me muero de risa, eso sería fantástico y podría dar pie a una gran historia.

Pudiera ser, que mi amante fuera un colega, un historiador igual que yo, mayor unos cuantos años, para que tuviera experiencia, historiográfica y con las mujeres. Que me hiciera reír a carcajadas sin que se lo pidiera. Que casi casi leyera mi mente, porque como tenemos las mismas ideas en la cabeza, nuestros puntos de vista no serían tan dispares. Que él supiera que los amantes son eso, amores ocasionales, y que no tuviera problema con que yo no tuviera tiempo para verlo. Y que a mi no me molestara que tuviera mil pendientes encima, que no tuviera tiempo para verme porque urge entregar un texto, una corrección, un artículo para alguna revista.

Que supiera que sin café por las mañanas no se puede trabajar. Y que también supiera que es posible trabajar acompañado, escribir en silencio, dándome espacio a mi y a mi ordenador, dándose espacio a él mismo en la misma habitación. Que supiera -como yo- que es posible terminar de escribir un texto acostado en una cama, con los pies metidos en las cobijas y las laptops y los móviles sobre mesitas de desayuno o mesitas ratonas. Que supiera que también se ocultan ideas, que no siempre se sabe lo que se debe escribir, porque aún cuando nuestras ideas nos harían cómplices, no se querría tener alguna discrepancia.

Quizá este colega sepa que un historiador está medio loco. Que los frentes fríos nos hacen bi-polares. Que se sabe, pero no se dice, que una investigación es capaz de cambiar una tendencia o una vanguardia. Quizá este amante sabría -como lo sé yo-, que es emocionante encontrar el pequeño hilo historiográfico de una madeja, lo que entonces haría nuestros encuentros casi sesiones de seminarios para compartir investigaciones.

Compartir profesión, además de intimidad, nos daría una partida doble, sería como cambiar de partenaire con la misma persona. Y entonces vendría otra situación: que lo supieran o no los demás colegas. Porque la reputación de un historiador se debe cuidar desde muchos flancos. Quizá entonces, la mantendríamos en secreto, para que fuera sólo nuestra complicidad. Y entonces aparecería un minus: al hacernos amigos, las cosas cambiarían.

Porque generalmente un colega, que comparte ideas con otro, termina haciendo una amistad. Y yo no estoy segura, porque no tengo la experiencia, de que sea ideal hacerse amigo de un amante.

Aunque por el otro lado, si el amante resultara ser un antiguo amigo, o mejor aún (ya me estoy emocionando escribiendo esto ¡yupi!) resultara ser un antiguo amor, la perspectiva daría un cambio de 180 grados. Porque es de dominio público, que cuando he terminado mis noviazgos, resulta después que termino siendo amiga del ex en cuestión. Así que, ¿qué sucedería, si el amante resultara ser un antiguo amor? Sería un plus no tener que hacer un nuevo espacio en la memoria, al revés, nada más se tendrían que repasar algunos expedientes u algunos recuerdos.

Pero en el fondo espero, que si llegara a ser un antiguo amigo o un antiguo amor, las cosas fueran diferentes. Porque todos sabemos que si se termina una relación con alguien, la situación que te llevó a terminarla, ahí quedará para siempre. Las cosas que lo hacían insoportable, seguirán haciéndolo insoportable.

Por lo que, si el amante fuera viejo conocido, tendría que haber mucha comunicación y se tendrían que dejar las cosas en claro, para que no sucediera lo que cuando hubo una relación. Pero se ahorrarían muchas cuestiones, se evitarían problemas que antes no pudieron evitarse, se evitaría hablar de lo que le molesta, cifraría el empeño uno a lo que es tener un amante, simple y mera convivencia, mitigar soledades, ser felices por un momento sin pensar en nada más. Los problemas se quedarían fuera, al cerrar la puerta.

Le veo muchas ventajas, aún cuando el mayor contra es saber hacerlo y no involucrarse demasiado. Pienso que es otro tipo de amor y de cariño. Los amantes también se quieren, y se procuran, y se preocupan el uno por el otro, o uno más por otro.

Los amantes casi siempre piensan por el otro, porque de no ser así, no podrían serlo y los dos saldrían perdiendo.

Pienso que un amante, nos haría mitigar el frío de otra manera. El frío físico, el frío del corazón, el frío de la esperanza y del alma.

Los amantes se llevan bien, porque como no tienen mucho tiempo para pasarlo, el tiempo que tienen para estar juntos es como vivir de vacaciones, como estar de festejo, o como si fuera día festivo. Los amantes celebran cada que se encuentran, y pienso que eso debe ser divertido, pienso que eso es lo que los hace felices. Porque, estoy segura, hay amantes felices.

El amor y el drama no se llevarían bien. Si imperara el drama, se llevaría de calle a la relación amorosa. Pero amor y drama casi nunca se pueden separar. Por eso esto de tener buena comunicación, y de decir exactamente lo que se espera de la relación, o lo que se espera de la otra persona.

Pasa, ahora lo entiendo, que nos han educado pensando que las historias de amantes no deben tener parte. Por eso es difícil que le veamos buen futuro a un amor ocasional, a un amigo que hace feliz un par de veces a la semana.

Pienso que la realidad no sería muy diferente a las historias que me estoy inventando.

Pienso que tener un amante en la realidad, rebasaría la ficción de la vida que vivimos en esta Ciudad. Nos harían sonreír, o nos darían un poquito más de felicidad.

7 comentarios:

SonrisaMiel (: dijo...

Mariposa, Mariposa, Mariposa.

"Así que, ¿qué sucedería, si el amante resultara ser un antiguo amor? Sería un plus no tener que hacer un nuevo espacio en la memoria, al revés, nada más se tendrían que repasar algunos expedientes u algunos recuerdos."

Desborda la razón en tu texto! Realmente se desborda! Porque esos encuentros con quien ya conoces son mejores porque ya se sabe a lo que se va, además de que ya saben lo que le gusta a otro y lo que no. El problema es que resurja el amor, y si es en ambos casos no le veo mayor conflicto, si es sólo en uno, aguas!

En fin, no estaría mal intentarlo... Sobretodo para
quitar el frío del corazón, del alma, del cuerpo, del todo!

Te mando abrazos y besos cálidos! Para quitar un poco este frío que casi no se aguanta (:

copo dijo...

Querida Mariposa,
A mi también me gustan las historias de amantes. Y me gustan tus historias con o sin ellos (aunque siempre nos están rondando) Gracias por estar, gracias por animarme a escribir de nuevo. Gracias por quererme. Yo también te quiero. Será un año interesante, ya verás...
Besos, todos

Edu dijo...

Las historias de amante, son mas comunes, que las peliculas de Hollywood, pero mas profundas, que esa superficialidad de cine. Los amantes de las novelas, suelen anclar concepto en el siglo XIX y un romanticismo caballeresco. Las de verdad, prenden el corazón, lo inundan de sentimientos, sin que por ello, sea la vivencia ningun hecho no comun. En ello radica su merito, que suceden.
Un beso de colega historiador

Lilith dijo...

Mejor busca quien te ame. Te dejo un gran abrazo y un beso.

lunita kamasho dijo...

y k pasaria mariposa si todo lo k escribiste fuera vdd?... k pasaria si d vdd tuvieras un amante d ocasion?... cual seria el sentimiento k tendrias hacia el?.. t enamorarias?... aun cuando sabes k el no estara siempre contigo0o?... d vdd m pusiste a refelxionar d vdd m a dentre en tu escritura!.... creo k tmb m gusta las historias d amantes, creoo k m gusta mas vivirlas, y creo un amigo k se vuelve amante no es la mejor eleccion....

Lilith dijo...

Gracias por tus comentarios Mariposa. Un beso de la que alguna vez fue y sigue siendo una amante (ahora soy la amante de mi marido) =0P

Anónimo dijo...

el amor da calor? como no me lo dijiste antes, no estaria sufriendo de frio en este instante jar jar me encanta la manera que escribes.

ZABA