Conocí una vez a una chica, que curiosamente era muy parecida físicamente -pero nada más- a mi. Tiene 29 años, una hijita de once años, un hijito de cuatro y un bebé de año y medio. La chica se separó del primer esposo, él se fue a vivir a los states, ella se quedó a vivir la vida que tenían, sin mayor planificación o tristeza. Pasó el tiempo. Conoció, luego de un tiempo, al chico que es el padre de los dos niños siguientes. Se enamoraron tórridamente, pero aún así nunca hicieron por tener un lugar propio, siempre vivieron con la abuela y la madre de la chica; que fue una de las cosas que yo nunca me expliqué, porque no era del tipo "juntos pero no revueltos", al contrario, estában más revueltos que juntos, y siempre tenían problemas.
Una de las veces que coincidimos, ella estaba embarazada del tercer bebé y me llamó mucho la atención que siempre tuviera cara de fuchi. Me cae gordo que las embarazadas piensen que todo se lo merecen, o que nada está bien para ellas. Me molesta, me fastidia más de lo que podía creer. Y esta chica, con su cara de guacala, sus dos niños, y el guapo y fornido hombre que se cargaba, era feliz, sumamente feliz.
La siguiente vez que coincidí con ella, el bebito ya había nacido, ella ya no tenía cara de fuchi, de hecho se veía muy guapa y en proceso de recuperar su antigua figura, y con el chico estaba feliz, bebiendo Torres 10 a escondidas y preparando biberones al mismo tiempo. Ese día, cargué a su bebé un largo rato. El chamaquito habrá tenido unos seis o siete meses, era tranquilo y tenía los ojos muy pero muy verdes. Lo cargué y lo cargué, hasta que literalmente me cansé.
Ese día, me shockeó que la gente le aplaudiera a la chica por el simple hecho de traer un bebé en brazos. Y yo pensaba, a mi, que me ha costado un huevo ser lo que soy, estudiar lo que he estudiado, leer lo que he leído, no me han aplaudido. Y para que conste en actas, siguen sin cederme el asiento en el autobús.
Y sabes como soy, sabes que no estoy sedienta de esa aprobación, o de que me hagan caso, pero hay veces en que me sigue poniendo de malas que me traten diferente por el simple hecho de ser soltera y de no tener hijos. Por lo menos, ese día, mi madre fue feliz y me tomó fotos hasta cansarse, porque tuve un bebé en brazos por mucho rato.
En un momento, la chica y yo nos quedamos solas en la cocina. Yo le decía que su bebé estaba hermoso, y bromeaba diciéndole que me lo regalara, que ella ya tenía dos, así que yo bien podría hacerme cargo del tercero. Nos reímos mucho. Me decía que no, que era su bebé, que los hijos son "la neta", que estaba feliz, y que además, ya había cerrado la fábrica.
Me quedé de a seis, ignorando los impulsos que ella intentaba despertar en mi, animándome a que tuviera un bebé aún sin estar casada o tener una pareja. Me parecía mucho más grave, el hecho de decidir no tener más hijos siendo tan joven, y viviendo una vida no estable, más que en el terreno emocional. Porque todo se ve de maravilla por fuera, pero todos sabemos, que no se puede vivir del amor.
Me atreví y se lo dije, que me parecía súper valiente que hubiera decidido no tener más hijos, aún con su corta edad, y con que la vida siempre es un albur. Ella decía que no querían más hijos, y que aún sin estar casada con su chico, estaba segura de que iban a estar juntos para siempre. Para siempre.
Hasta que hace quince días, su chico murió. Así, sin más, de un infarto fulminante. Me quedé, una vez más, atónita frente a su historia.
Confieso que no me gustan los velorios, ni los entierros, ni nada que tenga que ver con eso, aún cuando soy optimista ante la partida de un ser querido. Con todo eso, fui al velorio, luego al entierro. Estuve con ella el tiempo que más pude, y mientras éste transcurría, lo que más se atoraba en mi garganta, haciendo el nudo de mi corazón más denso, era pensar que había enviudado con tres niños atrás.
Quizá deba de dejar de pensar en tanta realidad, dejar de pensar las cosas tanto antes de hacerlas, y pensar, que si se hacen a la "viva México", se sufre y duele menos. No lo sé. No puedo ser así, pero quizá deba intentar.
Aunque suene a pleonasmo, a fin de cuentas, el amor acaba. Siempre se acaba, todo termina, y todo vuelve a empezar. Ella sabía que iban a estar juntos para siempre, y así será, pero algo se terminó, el amor se terminó, de una parte se terminó.
Y una nueva vida empezará para ella, quizá difícil, quizá triste; comenzará desde el instante en que el chico se le fue. A apechugar, y a darle que es mole de olla.
Yo, por lo pronto, dejaré de pensar que las cosas duelen. Un gran avance es que ya se, que de por sí, todo siempre se acaba.
Una de las veces que coincidimos, ella estaba embarazada del tercer bebé y me llamó mucho la atención que siempre tuviera cara de fuchi. Me cae gordo que las embarazadas piensen que todo se lo merecen, o que nada está bien para ellas. Me molesta, me fastidia más de lo que podía creer. Y esta chica, con su cara de guacala, sus dos niños, y el guapo y fornido hombre que se cargaba, era feliz, sumamente feliz.
La siguiente vez que coincidí con ella, el bebito ya había nacido, ella ya no tenía cara de fuchi, de hecho se veía muy guapa y en proceso de recuperar su antigua figura, y con el chico estaba feliz, bebiendo Torres 10 a escondidas y preparando biberones al mismo tiempo. Ese día, cargué a su bebé un largo rato. El chamaquito habrá tenido unos seis o siete meses, era tranquilo y tenía los ojos muy pero muy verdes. Lo cargué y lo cargué, hasta que literalmente me cansé.
Ese día, me shockeó que la gente le aplaudiera a la chica por el simple hecho de traer un bebé en brazos. Y yo pensaba, a mi, que me ha costado un huevo ser lo que soy, estudiar lo que he estudiado, leer lo que he leído, no me han aplaudido. Y para que conste en actas, siguen sin cederme el asiento en el autobús.
Y sabes como soy, sabes que no estoy sedienta de esa aprobación, o de que me hagan caso, pero hay veces en que me sigue poniendo de malas que me traten diferente por el simple hecho de ser soltera y de no tener hijos. Por lo menos, ese día, mi madre fue feliz y me tomó fotos hasta cansarse, porque tuve un bebé en brazos por mucho rato.
En un momento, la chica y yo nos quedamos solas en la cocina. Yo le decía que su bebé estaba hermoso, y bromeaba diciéndole que me lo regalara, que ella ya tenía dos, así que yo bien podría hacerme cargo del tercero. Nos reímos mucho. Me decía que no, que era su bebé, que los hijos son "la neta", que estaba feliz, y que además, ya había cerrado la fábrica.
Me quedé de a seis, ignorando los impulsos que ella intentaba despertar en mi, animándome a que tuviera un bebé aún sin estar casada o tener una pareja. Me parecía mucho más grave, el hecho de decidir no tener más hijos siendo tan joven, y viviendo una vida no estable, más que en el terreno emocional. Porque todo se ve de maravilla por fuera, pero todos sabemos, que no se puede vivir del amor.
Me atreví y se lo dije, que me parecía súper valiente que hubiera decidido no tener más hijos, aún con su corta edad, y con que la vida siempre es un albur. Ella decía que no querían más hijos, y que aún sin estar casada con su chico, estaba segura de que iban a estar juntos para siempre. Para siempre.
Hasta que hace quince días, su chico murió. Así, sin más, de un infarto fulminante. Me quedé, una vez más, atónita frente a su historia.
Confieso que no me gustan los velorios, ni los entierros, ni nada que tenga que ver con eso, aún cuando soy optimista ante la partida de un ser querido. Con todo eso, fui al velorio, luego al entierro. Estuve con ella el tiempo que más pude, y mientras éste transcurría, lo que más se atoraba en mi garganta, haciendo el nudo de mi corazón más denso, era pensar que había enviudado con tres niños atrás.
Quizá deba de dejar de pensar en tanta realidad, dejar de pensar las cosas tanto antes de hacerlas, y pensar, que si se hacen a la "viva México", se sufre y duele menos. No lo sé. No puedo ser así, pero quizá deba intentar.
Aunque suene a pleonasmo, a fin de cuentas, el amor acaba. Siempre se acaba, todo termina, y todo vuelve a empezar. Ella sabía que iban a estar juntos para siempre, y así será, pero algo se terminó, el amor se terminó, de una parte se terminó.
Y una nueva vida empezará para ella, quizá difícil, quizá triste; comenzará desde el instante en que el chico se le fue. A apechugar, y a darle que es mole de olla.
Yo, por lo pronto, dejaré de pensar que las cosas duelen. Un gran avance es que ya se, que de por sí, todo siempre se acaba.
4 comentarios:
Es cierto que nadie tiene la vida comprada y todo puede terminar en un instante, aúnque haya situaciones y sentimientos que creo que si duran toda la vida aúnque vayan evolucionando según la vida misma... Pero, no dejes que eso te presione a entrar a una relación que no te convenza, que no te llene, que no te emocine y no te ponga la piel chinita.
El ogro de tu vida esta a la vuelta de la esquina =0P
Besos Preciosa.
k triste historia mariposa!.... al empezar a leerla crei k hablarias d los bbs y d como muxas personas son tan desagradables al presionarte a tener uno!.... pero lo k le paso a esta shika si k es d no creerlo d vdd!... k vueltas da la vida!... pero d lo malo lo mejor dios le mando esto x k es muy fuerte y es algo k la hara superarse y ser aun una mejor persona!.... excelnte dia mariposa!... vaia k m hiciste refelxionar oi!... oi dire a todos los k kiero k los kiero tal vez mañana ia no estoi! kdat
Es que el éxito y el dolor vienen en presentaciones tan diferentes. Yo sólo pienso, todos los que le aplaudieron, tenderán esas mismas manos todos los años que esos niños van a necesitar manos para seguir creciendo?
Un beso,
no ma, todo termino bien aca!!! yo andaba risa y risa con las cosas que dices, pero me parece que el final es la historia es realmente triste, yo puedo comentar sobre el post por que vivi algo aprecido claro sin el puchiturral de chamacos, yo no tengo hijos pero si se me murio un novio que quise mucho, la vida da 100 mil vueltas y nunca sabes donde vas a quedar es increible vivir y vivir al 100 por que nunca se sabe cuando se va a terminar, la felicidad siempre sigue, ella puede seguir sonriendo con sus bebes y lamentarse por su hombre pero se que algun dia podra sonreir por ambas cosas, por lo de que tu seas mama bueno nunca se sabe cuando seremos madres, pero te puedo decir desde aca donde me toco sentarme pa mirarte que seras una exelente mama ....la zaba
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