domingo, 21 de noviembre de 2010

Lo que cuesta sacarse un 9.0

No sabes lo desmoralizada que me siento desde la última semana. Es como si a un panadero le dijeran que su masa de bolillos está mal hecha, que así no es, porque no nutre ni alimenta. Yo, sinceramente, he comenzado a considerar dedicarme a otra cosa que no sea a escribir historia. Escribir las tarjetas de felicitación para Hallmark, por ejemplo, o poner una boutique de zapatos, con estantes para vender también lentes de sol, bolsos y pañoletas.

No sé. Tanto qué hacer y tan poco tiempo. Tanto qué hacer y sin saber cómo realizarlo.

No soy una persona a la que le gusten los problemas, no suelo tener problemas, suelo resolverlos cada que se presentan. Y ahora mírame, tengo muchos problemas, y algunos que no sé de dónde vinieron. De todos éstos, ninguno es historiográfico. Ése es el verdadero problema.

Nunca me imaginé que la gente fuera tan intransigente. En parte ahora entiendo que los estudios de posgrado tengan tanta mala fama, tantas plazas "vendidas", bien "recomendadas", cucharas grandes que de pronto sirven y sirven sólo para una persona. Nunca imaginé que la gente fuera tan falta de tacto, tan falta de valores, egoísta, soberbia... ha habido veces en que me recuerdan a la actitud de María, y creo que eso es lo que me da tanta tristeza.

¿La verdad? Me siento profundamente decepcionada, triste y desilusionada. Por más que trabajo y por más que me esfuerzo, no es suficiente. Las cosas no son suficientes cuando las hago a mi manera. Estoy muy cansada. Si siempre me he portado como una dama, no me merezco que me traten así.

Ahora viene lo más difícil. Si no tengo plan B, ¿qué es lo que voy a hacer?

sábado, 13 de noviembre de 2010

De pronto me dieron unas ganas inmensas de que sea navidad.
Prometo que este año no seré tan grinch como los anteriores, just a little grumpy!!

martes, 9 de noviembre de 2010

Viniste a mi vida a hacerme feliz

Eran las diecisiete con quince cuando tomé Periférico Norte a la altura de San Antonio. Sorprendentemente estaba muy fluido, me metí a carriles centrales en la primera oportunidad, y seguí manejando mientras escuchaba a Alizée a través del audífono izquierdo.

No sé qué es lo que tienen estos días, estos fríos, este calor que no se me quita de adentro. Todo me parece tan nostálgico, a veces todo me conmeve tanto... La música fue la gota que derramó el vaso, y haber visto el inicio de la puesta de sol sobre Periférico, terminó por darle el toque final.

Lloré sin darme cuenta, hasta que las lágrimas me empañaron los lentes de sol. Pensé que de todas formas, como sea, era un día muy bonito como para llegar a guardarme a la casa cuando todavía quedaba tiempo para disfrutarse. El congestionamiento de la lateral de Periférico a la altura de Echegaray me pudo volver loca. Luego, al estar llegando a la Facultad supe que debía entrar a llenarme otra vez de lo que me llenó la Universidad.

Le llamé a mi amigo Presidente de la Nueva República de Babel. Le dije que estaba buscándole un lugar a Hans en el estacionamiento, y que iba para su Colegio, a platicar. Se puso muy contento, me dio muchísimo gusto escucharlo y saber que lo iba a ver.

Entonces recordé que en estos momentos, justo hace un año, jamás me hubiera imaginado que mi vida fuera a cambiar como lo hizo. Yo era una chica triste, lo acepto. Sí, siempre he sido optimista ante el amor y ante la familia que he elegido, pero me sentía muy sola; date cuenta pues, que ahora podemos platicar, que de verdad estaba muy sola.

Pero el 9 de noviembre conocí a personas maravillosas. El último regalo que recibí de esas manos largas, fue un empleo que otra vez me mandó a las nubes, que me hizo dejarme llevar, que hizo que dejara de pensar en todo lo que me afligía, y que en el fondo me hizo olvidarme de tanta soledad.

El cenit de mis malas decisiones y de mi ansiedad por buscar una compañía que por lo menos me hiciera reír dos veces por semana, tuvo lugar a finales del 2009. Eso, como puedes ver, ya lo olvidé y ni siquiera me di cuenta. No recuerdo fechas exactas, ni historias encontradas en las calles de esta ciudad. Sólo me acuerdo de mi, de las pésimas fiestas decembrinas, y de que para mí el año nuevo sí trajo una vida nueva.

Personas maravillosas llegaron a mi vida el 9 de noviembre. Llegaron a mi vida amigos maravillosos, una nueva familia que se ha gestado desde esos días. Noches locas en la ciudad, días de cine, de escritos interminables que se logran sobre una mesa de cryztal. Sabios consejos, cafeteras rebosantes que no siempre saben bien, mamuts a las cinco de la tarde para el monchi vespertino, una copa de whisky con soda los jueves por la tarde, estrés inmesurable completamente controlable, noches de grúa porque Hans ya no quería andar.

Historias de noches estrelladas que se cuentan desde el piso de parquet. Frío, mucho frío. Calor que proviene de los calefones de gas. Un sillón azul, que pronto estará en nuestra casa.

Obtuve mi grado profesional. Concursé para una plaza de posgrado, la obtuve justo cuando pensé que no podría más.

Luego, dejé de recordar, y vi de lejos a mi amigo el Presidente. Caminé hacia él y nos dimos un abrazo fuerte y lleno de risas. Comenzamos a caminar. Fuimos por café, a platicar para ponernos al corriente.

La ansiedad de venir manejando con todo este cansancio encima, de pronto comenzó a disiparse. El Presidente me llenó de regalos, muchos que me hicieron sonreír. Y entonces me di cuenta, tanto que deseé, tanto que busqué, tanto que soñé con que nada más haría falta, y todo sucede, todo vuelve a empezar. Me siento muy bien. Es real.

Y tu, ojitos verdes, viniste a mi vida a hacerme feliz.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Mantener viva la especie en extinción llamada lectores equivale a conservar el sentido de la escritura: lograrlo dependerá de un ingenio mayor que el necesario simplemente para escribir. La pregunta "¿para qué escribir?", que significa "¿para quién escribir?", se ha transformado en la grosera pregunta "¿cómo escribir para ser leído?".
Esta miseria es la que está en el fondo del desánimo que nos lleva a preguntar ¿para qué escribir? Es una pregunta vulgar, ruin, utilitaria, pero antes que nada es una imposición de nuestro tiempo, y el escritor, como cualquier otra persona, nunca elige su tiempo.
Uno, a lo más, decide qué hacer con lo que le ha tocado.
Óscar de la Borbolla.

Último ensayo.

Último ensayo de esta materia, de todo el semestre.
Último mes del semestre. Resta sólo la investigación de trabajos finales.

Haber vuelto a la investigación de tiempo completo ocasionará que me quede calva.

Ayer comencé a tomar vitaminas para la concentración, el estrés y el cansancio extremo. En el fondo, lo que me gustaría tomar es una pastilla para dormir porque ya me cansé de que aún con tanto cansancio, me cueste mucho trabajo conciliar el sueño.

A pesar de contar como seis, todos sabemos que sólo han sido tres.
Y esto, señores, parece que por fin se acaba.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Cada noche a la misma casa.

Hoy manejé sobre Pilares desde Insurgentes hasta Gabriel Mancera. Hacía mucho que no tomaba esa ruta para llegar, o para irme, o para ir a donde sea. Creo que fue más o menos hace un año, cuando iba a por mi a González de Cossío a la hora de mi salida, que era a las 20. Era divertido. Su cochesote estacionado en la banqueta de enfrente, las papitas fritas escondidas detrás de su chamarra gris, sólo para hacerme reír. Quiero muchos chocolates, le decía en días como hoy... en días en los que hacía mucho frío.

Hoy fue la primera vez que me metí a una boutique a buscar un vestido de novia, y no tuve éxito. Las mujeres, chicas o grandes, medianas o pequeñas, jóvenes o mayores, que nieguen sentir emoción ante los planes de una boda, que tiren la primera piedra.

Mi hermana Cristina regresó. Tal parece que la vida nos está llenado de regalos a todos. Tal parece que se sabía que no debía vivir yo esto sola, que necesitaba a alguien con quien compartirlo para sentir que todo es de verdad.

Estoy muy contenta. Hace mucho frío.

No importa qué divertido era ver un auto esperándome en la banqueta de enfrente, ahora el carro que se estaciona es el mío, como será siempre, como me hace feliz, como ahora que conduzco cada noche a la misma casa.

lunes, 1 de noviembre de 2010

JURAMENTO DE AUTOESTIMA

Venga, reconócelo Mariposa Tecknicolor, eres lo mejor que hay en la tierra. Es verdad que a veces te deprimes y no quieres hacer nada porque todo te da flojera, pero el resto de las veces eres muy optimista, perfeccionista y dedicada. Nadie sabe hacer investigación histórica como tu. Si ya lo dice tu madre: eres la mejor historiadora del mundo. Por eso, a partir de hoy vas a quererte por ser responsable, persistente e inteligente.