Lo mejor de elegir vestidos de novia, es que uno puede sorprenderse hasta de lo que nunca se imaginó: juro que eso que vi en el maniquí, era un vestido de tin-tán.
Lo mejor de elegir vestidos de novia, es que no lo estoy haciendo sola como pensé que sería, sino que los ojos verdes están junto a mi. Hay muchas cosas con las que quiero sorprenderlo, pero no con un vestido que me haga ver como piñata, o como barril, y que la sorpresa no sea agradable. En fin, son muchas cosas, y algunas pueden parecer vanales.
No es fácil. De todos los vestidos que una se puede probar, nunca uno será suficiente, ni será el indicado, ni es el que imaginamos. Falta que termine poniéndome uno como el de mi madre, enorme, largo, con un ensamble encima que despierte muchas tentaciones. O terminaría por comprar aquel antiguo, de quién sabe qué marca, o quién sabe qué estilo, de muchos años atrás.
Planear una boda y elegir un vestido blanco, no ha sido como lo imaginé. No tiene ningún parecido a mi realidad, ni a los planes que tenía en mente.
Me he llenado de sorpresas, y también me he llenado de amor. Ni siquiera el hecho de hacerlo oficial ha sido como me lo esperaba; la reacción de la gente, las lágrimas de algunos, las risas de otros, el nerviosismo de todos. Todo está de cabeza, uno nunca está listo para comprometerse, ni para comenzar una nueva vida, o siquiera estamos listos para terminar todos los pendientes.
No estoy segura de que en otras circunstancias esto hubiera sido distinto.
Estas mierdas de "qué hubiera pasado si" ahora resulta que están de moda. Resulta que es válido inferir qué hubiera pasado con algún hecho histórico, si las circunstancias hubieran sido distintas.
Lo mejor de elegir un vestido de novia, son las opciones que existen de tener varios vestidos para un sólo día, el que será mi día.
En torno a un vestido de novia, está lo maravilloso de haber visto la cara de las chicas cuando me lo vieron puesto. Un ejemplar que no me esperaba. La cara de la vendedora, la emoción de la chica que sostenía el espejo para que me lo viera por detrás.
Cuando lo recibí, envuelto en una bolsa de plástico, me hice como si nada, no, ya sabes... uno que es una piedra, que no importa que sólo en ese local se crea todavía en el amor. Salí, di la vuelta, caminé hacia Hans. En torno a un vestido de novia, están también las lágrimas que no pude contener más.
Yo te prometo que no sabía como era, pero para mi así fue.
Lo mejor de elegir vestidos de novia, es que no lo estoy haciendo sola como pensé que sería, sino que los ojos verdes están junto a mi. Hay muchas cosas con las que quiero sorprenderlo, pero no con un vestido que me haga ver como piñata, o como barril, y que la sorpresa no sea agradable. En fin, son muchas cosas, y algunas pueden parecer vanales.
No es fácil. De todos los vestidos que una se puede probar, nunca uno será suficiente, ni será el indicado, ni es el que imaginamos. Falta que termine poniéndome uno como el de mi madre, enorme, largo, con un ensamble encima que despierte muchas tentaciones. O terminaría por comprar aquel antiguo, de quién sabe qué marca, o quién sabe qué estilo, de muchos años atrás.
Planear una boda y elegir un vestido blanco, no ha sido como lo imaginé. No tiene ningún parecido a mi realidad, ni a los planes que tenía en mente.
Me he llenado de sorpresas, y también me he llenado de amor. Ni siquiera el hecho de hacerlo oficial ha sido como me lo esperaba; la reacción de la gente, las lágrimas de algunos, las risas de otros, el nerviosismo de todos. Todo está de cabeza, uno nunca está listo para comprometerse, ni para comenzar una nueva vida, o siquiera estamos listos para terminar todos los pendientes.
No estoy segura de que en otras circunstancias esto hubiera sido distinto.
Estas mierdas de "qué hubiera pasado si" ahora resulta que están de moda. Resulta que es válido inferir qué hubiera pasado con algún hecho histórico, si las circunstancias hubieran sido distintas.
Lo mejor de elegir un vestido de novia, son las opciones que existen de tener varios vestidos para un sólo día, el que será mi día.
En torno a un vestido de novia, está lo maravilloso de haber visto la cara de las chicas cuando me lo vieron puesto. Un ejemplar que no me esperaba. La cara de la vendedora, la emoción de la chica que sostenía el espejo para que me lo viera por detrás.
Cuando lo recibí, envuelto en una bolsa de plástico, me hice como si nada, no, ya sabes... uno que es una piedra, que no importa que sólo en ese local se crea todavía en el amor. Salí, di la vuelta, caminé hacia Hans. En torno a un vestido de novia, están también las lágrimas que no pude contener más.
Yo te prometo que no sabía como era, pero para mi así fue.