miércoles, 28 de julio de 2010

Ciudad espejo

Cada que llueve, la Ciudad se transforma casi como me transformo yo todas las mañanas luego de tomar la primera ducha del día. A veces voy de carrera, algunas otras termino por despertarme, por ponerme lo primero que encuentro, por organizar mis cosas y untarme lo que salga de las botellitas altas y largas que tengo en el tocador.

Con la lluvia la Ciudad despierta, se transforma, avisa que algo mejor viene para acá, algo que todos no esperamos pero que nos esforzamos porque suceda. La Ciudad cambia, se viste de colores, se llena de grises y de azules magníficos que nos obligan a entrecerrar los ojos.

A la Ciudad le aparecen imperfecciones, se desespera. Intenta organizar lo que ya no tiene remedio, lo que se esfuerza a acomodar aún cuando no tiene sentido, cuando sabe que hay cosas que no van a cambiar, porque la gente no cambia, las personas nunca cambian.

A esta Ciudad le cuelgan cosas, se unta de lo primero que sale de los bolsillos de los demás, de los autos de los que sí pueden, de los bolsos de las personas que automáticamente saben lo que tienen que hacer pero nunca atinan a hacerlo a tiempo. Intentan reparar los hoyos, los baches, cada pedazo de pavimento que se desmorona, cada letrero que se cae, cada coladera que ya no sirve más. No siempre tiene remedio.

Las cremas de mis frasquitos no son mágicas, ni los pefumes carísimos que me regaló mi padre pueden hacer que este olor característico se me salga de la piel, que este suero que sale por mis poros deje de salir. No logran hacer que deje de oler a cuando estoy con él, a cuando está conmigo, a su ropa sobre mi cuerpo cuando sólo lo que traigo puesto de mi propiedad, es mi corazón.

El aerosol de la botella plateada no logra domesticar a mis cabellos rebeldes. La pasta del tubo de aluminio no puede hacer que mis canas desaparezcan. La espuma blanca de la botella gorda, no doblega a los rizos que siempre se quieren emancipar. El chapopote con grava, sobre el asfalto de mi Ciudad, no siempre la puede callar.

Estas máquinas que le pasan por encima de sus ejes viales, de las avenidas sin curso, de los circuitos que no avanzan más, y que al transitar aprovechan para succionarle las venas, el torrente acuoso que dicen que no se podrá llenar más, no siempre logran su objetivo. No pueden hacer que la Ciudad respire distinto, que aprenda a hacer cosas que no está diseñada para hacer.

El gel del tarro de plástico, este chaparro que tiene una tapa blanca, y que huele a romero combinado con éter, plátano macho y alguna otra hierba que se supone hará que mis pantalones talla siete me vuelvan a entrar, no es "milagroso" como se lee en la etiqueta. Mi piel es como es, mi cuerpo se siente libre, suave, eterno y sustancioso como debe ser. Ningún producto hará que deje de ser redonda, y quizá ni cien líneas de Metrobús harán que la gente se organice para transitar, para llegar a donde vayan, no lograrán que la gente llegue a la Ciudad a establecerse, no controlarán su crecimiento desmedido, como el gel "maravilloso" no hará que mis medidas me conviertan en talla cero, o en talla dos.

Quiero bailar, y ella baila conmigo. Los estilos son únicos, y el de ella también lo es. No se le puede pedir a la rubia que se vuelva morena, a la morena que de pronto no sea rellenita, o al infiel que nos vuelva a querer.

Finalmente en ella vive quien le aguanta el ritmo, quien cuya histeria puede doblegar a la de ella. Y asimismo se queda acá quien sabe cómo es como vivo, cuando el insomnio llega y no se quiere ir, cuando la ansiedad hace su acto de presencia. No se le puede pedir que sea una ciudad modelo o de primer mundo, cuando no está diseñada para eso, cuando no se tiene la suficiente infraestructura para convertirse en algo que no estamos acostumbrados a ser.

No voy a caber en un vestido talla cero, ni en un negligé talla dos. No voy a dedicarme de pronto a superficialidades, ni voy a hablar como si hubiera nacido ayer. Quise hacer de mi misma lo que soy, y no de pronto seré algo que no estás acostumbrado a ver.

martes, 27 de julio de 2010

Quizá extrañe mi larga cabellera.

Ahora entiendo cómo es que uno se puede enamorar de su mejor amigo. Ahora entiendo por qué hay amigos de toda la vida, que al llegar al punto en el que deciden compartir su vida, se deciden por hacerlo con el compañero o la compañera que ha estado a su lado por los últimos diez, quince o veinte años.

Ahora entiendo lo complicado que puede ser tener un cambio de vida radical, dejar de ser soltera para estar comprometida, dejar a tus amigos para conocer nuevas personas o a la familia política. Ahora entiendo por qué me siento así, porque siento como si no tuviera casa o no tuviera una mesa donde sentarme a comer; ahora me queda más clara esta sensación, de sentir como si el par de zapatos favorito no me quedara, como si mi café por las mañanas supiera diferente.

Creo que no había tenido antes conciencia de todo esto. Creo que es la primera vez que intento analizar la situación de convidar con otra persona.

Sigo -y seguiré- siendo la chica optimista ante el amor, ante los cambios y ante las cosas nuevas, supongo que eso no se me quitará. Aún cuando "la burra no era arisca, los palos así lo hicieron" es una realidad, todavía me aventuro a deshacerme de mi enorme melena para sentirme mejor, para mirarme desde otra perspectiva, como de pronto se comienza a mirar el camino de frente.

Quizá extrañe mi larga cabellera, quizá me sienta más feliz en unos días con el corto cabello que ahora adorna mi cabeza; y supongo que así también uno se aventura a enamorarse, a mirar la vida tomada desde la mano de alguien, a vivir acompañada a pesar de que la soledad se quede tan sola como ella misma.

El tiempo no se detiene, no regresa más. Los amigos aquí se quedan, somos los que estamos y con esto basta. Muchos cambios de estilo vendrán, muchas nuevas mañanas en diferentes camas, en distintas habitaciones, con sábanas nuevas o con las mismas de hace unos diez años, no importa. Se queda lo que se tiene que quedar, y en mi camino anda conmigo, quien poco a poco conoce mis pasos, mi ritmo, mi quehacer.

No importa si no es mi mejor amigo, quizá el tiempo mismo me lo sabrá decir. Tampoco importa si los caminos de pronto divergen y ya no podemos seguir el ritmo de otras personas, pero se sabe que allí estarán, que cerca o lejos seguirán al paso que llevaban, que teníamos, y que poco a poco otras personas se unen a la misma carrera.

Ahora entiendo cómo es que uno se puede enamorar de su mejor amigo, y entiendo por qué no pude enamorarme del mío.

Primeras veces.

Pocas veces hemos hablado de lo que él siente cuando está conmigo, lo que no significa que yo no lo sepa. Tiene sus maneras de hablar, de hacerse escuchar, de hacerme sentir lo que siente, aún cuando no habla mucho de eso. Yo en cambio, que poco me falta para hablar con mi pie -lo cual me hace muy feliz-, hablo todo el tiempo, río cuando no puedo sostener más la alegría en mi pecho, y escribo hasta en las servilletas de papel. Me he ido llenando, poco a poco, de hermosas primeras veces.

No sé a ciencia cierta cómo son las primeras veces que él ha tenido, y menos aún, cómo son las que ha tenido conmigo. No lo sé, porque no me lo ha dicho, pero he intentado saberlo.

Puedo darme cuenta de los ojos que me hace cuando le pido que me preste sus zapatos, cuando sin que se dé cuenta, ya me enrosqué a un lado de su cuerpo porque tengo frío; fue maravilloso mirarlo de reojo mientras me levantaba en la mañana y me ponía sus jeans para ir a desayunar; vestirme con su ropa, por ejemplo, lo hice casi inconcientemente y a él le sorprendió y le hizo bien llegar a ese punto de complicidad.

Esas noches, caray, benditas noches de tanto calor, las mismas que me hacen tiritar cuando muero de frío, pero que poco a poco hemos ido compartiendo. No sé cuántos días, tampoco llevo la cuenta de las noches, pero cada una ha sido una maravillosa primera vez.

Mirarme cómo sonrío cuando me miro en el espejo al salir de la ducha, cómo se me enredan las cuerdas vocales cuando me despido de él; otras veces, cómo mis ojos se han llenado de lágrimas cuando sé que no lo voy a ver pronto, cuando un viaje se aproxima, o cuando sabemos que nuestras profesiones tampoco se ponen de nuestra parte.

Me siento como niña en Día de Reyes. Me siento como cuando miro el mar luego de mucho tiempo. Uno puede no acostumbrarse a muchas cosas, o al revés, decidir acostumbrarse a todo de un jalón. Yo decidí jugarle a la filósofa, para poder seguirme sorprendiendo todas las noches, todos los días, cada que sale el sol, cada que toma mi mano mientras meto las velocidades del coche, cada que recorremos la misma ruta que ya sabemos a donde nos va a llevar, que sin importar que siempre sea la misma una y otra vez, quizá el destino cambie como cambiamos nosotros conforme pasa el tiempo.

También he aprendido que las primeras veces llegarán siempre que yo quiero que lleguen. Que el chico, aún cuando no me dice con exactas palabras lo que siente, también decidió llenarse de primeras veces porque junto con eso, decidimos también ser los últimos para muchas cosas.

Así, me parece que es como una infinita primera vez, que nunca termina, que está ahí, perenne, esperando que llegue a vivirla, a llenarme de ella, como me espera la primavera cada mes de marzo, como espero a la primera lluvia de la temporada para ponerme mis botas de hule y mi gabardina azul. Siempre es una primera vez, esperándome, como el amor que decidió no olvidarse de mi, me esperó a que llegara para llenarme de él.

Luego el otoño supongo que vendrá, con sus hojitas amarillas y color café a rodar por el pavimento; con mis botas de agua vueltas al clóset hasta el año que entra, con ese abrigo enorme en donde ahora sé por qué era tan grande, ese año por primera vez lo compartiré con él.


lunes, 26 de julio de 2010

El Yunque ataca de nuevo.

Por: Lydia Cacho.
Publicado en: El Universal.

Muertas, presas o sumisas, parece ser el eslogan político del gobernador de Guanajuato Juan Manuel Oliva, adalid de la ultraderecha que pretende crear en Guanajuato el modelo de políticas públicas que una facción del PAN quiere para todo México.

Guanajuato es el estado con el más alto índice de suicidios del país. Cientos de jóvenes se han quitado la vida luego de enfrentarse a relaciones violentas sin salida, a un ambiente sociopolítico represor, persecutorio, que les arrebata alternativas de vida y libertad. El asesinato de homosexuales y la hostilidad en su contra han sido documentados. Coludido con el congreso estatal, el gobierno de Oliva se niega a aprobar la ley de acceso a las mujeres a una vida libre de violencia, que por decreto federal todos los estados aprobaron. Ser mujer o joven en Guanajuato es un peligro y el estado hace todo para acotar libertades y limitar la educación, con un tinte religioso ortodoxo.

Contraviniendo la norma oficial de la Secretaría de Salud, el gobierno prohibió la venta de anticonceptivos de emergencia en el 2009, promueve la abstinencia, desacredita el uso del condón y de anticonceptivos. El reportaje de Cristina Pérez en EL UNIVERSAL (“Guanajuato: sin derecho a disentir”) revela que en 2007 se registraron 81 mil 103 embarazos adolescentes en Guanajuato, y para 2009 el número ascendió a 97 mil 700. Asegura que 190 mujeres fueron denunciadas por abortar y nueve se encuentran en prisión purgando penas por homicidio, como producto del aborto. Primero les quitan la educación y protección y luego las castigan por no tenerla ni usarla.

Por cada 100 hombres víctimas de violencia masculina hay 545 mujeres. A pesar de las estadísticas el gobierno panista decretó la desaparición de los Centros de Atención a Víctimas bajo el precepto de que las mujeres deben aprender a convivir y evitar el divorcio. Así, el gobierno de Oliva envía el mensaje oficial de que la violencia intrafamiliar es permitida y que los maridos tienen derecho a maltratar a sus parejas impunemente como si se tratase de un asunto privado.

Hace años que la sociedad civil de Guanajuato ha denunciado la creciente represión en el estado que prohijó a Vicente Fox y que cuenta con vehementes representantes de la organización de ultraderecha El Yunque.

La directora del Instituto de la Mujer habló sobre falta de valores morales ejemplificando los males sociales con mujeres que se hacen tatuajes. El gobernador Oliva le respondió, no por defender la libertad de las gobernadas, sino porque sus hijas están tatuadas y aseguró que su prole sí tiene valores. Y si las hijas del góber pudoroso vivieran violencia doméstica, ¿aprobaría la ley? O si abortaran, ¿defendería el aborto?

Los gobiernos de Guanajuato y de Jalisco proyectan, y transforman en norma, una forma de pánico moral religioso trasnochado producto de la ignorancia. Es un falso conservadurismo propio de cacicazgos con una rigidez moral que imponen a la sociedad, pero que ellos no están dispuestos a asumir en lo personal y familiar. México ha reconocido como un problema de salud pública el grave el daño causado en mujeres, hombres e infantes por las dinámicas de la violencia dentro del hogar. Oliva y la facción que controla Guanajuato aplican una política regresiva plagada de ilegalidades contra la población, eso es lo verdaderamente inmoral.

domingo, 11 de julio de 2010

Cuando se deja atrás el trópico candente

Dudé si había sido un sueño... hasta que me desperté y vi el ramo de rosas sobre mi buró a un lado mío.

Hace mucho tiempo que no me regalaban flores, pero eso no importa. Hace tiempo que no me regalaban flores de felicitación, y creo que las circunstancias hacen que este ramo increíble de rosas de colores, sea muy especial.

Oficialmente he andado como zombie los últimos diez días, he caminado como si estuviera en una duermevela que no termina, que ni me hace quedarme dormida, pero que tampoco me puedo despertar del todo.

Un poco planeado, un poco por el azar, me dediqué a hacer las cosas que no pude hacer los últimos meses. Para eso también fue necesario estar un tanto desconectada de lo que pasaba en el Distrito Federal y de lo que pasaba en los periódicos, de las noticias, de la radio que siempre me acompaña. Me olvidé de todo unos días, unos muchos, unos pocos, como sea me dediqué el tiempo que me hacía falta, y que me permitió ver las cosas desde una óptica diferente.

Los triunfos no llegan solos, y uno tampoco llega solo a la cima. Aún cuando hubiera querido estar cerca de muchas personas, no fue posible y no era tampoco el momento para hablar, para hacer llamadas por teléfono o para mantener el contacto postal. Simplemente hay días en que uno sólo debe estar en silencio.

Luego, de regreso, cuando me di cuenta que se me olvidaron muchos detalles, que no hay fotos ni imágenes que den cuenta de lo que sucedió, me sentí bien y me gustó no tener registro de las cosas que pasaron.

Es oficial, otra etapa viene en camino, otra puerta que se abrió, otro mundo que hay que explorar y que me permitirá seguir con las conquistas que me hacen falta, con las exploraciones que inundarán mi panorama, y con el conocimiento que enriquecerá mi alma.

No llegué sola, la puerta no se abrió sólo porque giré la perilla, ya lo he dicho, y me hace sentir completamente feliz el hecho de que las cosas se pueden compartir.

Me parece que todavía no tengo muy claras las ideas. Me siento todavía como si estuviera viviendo dormida. Sé que esto es real, que la maravilla no sólo ocurre detrás de la ventana, con las cortinas cerradas, y cuando en el cielo sólo se miran las estrellas.

No me acuerdo muy bien cuál es el nombre de la tesis que propuse, cuándo es el día que todo empezará, cómo fue que me enamoré de él, y quién me enseñó a nadar. La memoria también necesita vacaciones, y como si fuera el auto que guardo en el garage, necesita del tiempo suficiente para calentarse y poder arrancar.

Estoy feliz, es oficial.

Juramento de Autoestima.

Venga, reconócelo Mariposa Tecknicolor, sin contar con tu hombre ideal, eres lo mejor que hay en la tierra. Es verdad que a veces te deprimes y no quieres hacer nada porque de pronto nada vale la pena, pero también hay que reconocer que el resto de las veces eres muy optimista, perfeccionista y dedicada. Nadie sabe investigar Historia como tu. Si ya lo dicen tus amigos, eres ejemplo de constancia y de buenos sentimientos. Y también lo dicen tus lectores: la Historia que escribes vale toda la pena. Por eso, a partir de hoy vas a dejar de torturarte por no tener la familia de tus sueños, y comenzarás a quererte por ser responsable, persistente, inteligente y por ser amorosa. Y si alguien llega y te dice que eres una persona equivocada, dile que puede coger y largarse a la fregada.

martes, 29 de junio de 2010

No es normal.

¿Sabes como es esta sensación de querer dormir por horas o días enteros? Hace mucho que no me acordaba de ella, y creí que no volvería a acordarme nunca.

Tengo ganas de morirme, sí, ya sabes, de entrar en este estado de conciencia inconciente en el que no sabes que pasa alrededor tuyo; en el que ya no sabes si es día o noche, en el que no sabes si fue ayer u hoy cuando te dieron todas estas desilusiones y te escribieron todas estas estupideces.

Todo pasa, todo siempre se acaba, y esto también pasará.

Que alguien me diga por favor, que dentro de toda mi locura, esto no es normal.