domingo, 7 de diciembre de 2008

Nostalgia

Creía, hasta hace unas horas, que la nostalgia podía ser motor de algunas circunstancias. Esta noche me han dicho que, al contrario, la nostalgia puede ser un freno.

El pensamiento de mi compañero de asiento -quien se refirió de manera contraria a la mía respecto a la nostalgia- se trata de que si siempre tenemos la añoranza de algún lugar, nunca podremos pasar a otro.

Repito: cuando tenga la oportunidad, cambiaré de patria, de ciudad y estilo. Mientras, me quedaré donde estoy. La nostalgia sigue siendo para mi el motor de cambio y de evolución.
¿Qué es para ti?

viernes, 5 de diciembre de 2008

Ninguna mujer se salva

Un día lo voy a confesar todo y voy a decir por qué ninguna mujer se salva. Voy a decir tu nombre, uno por uno, te voy a describir para que toda la gente que me lea sepa quien eres y te pueda encontrar a donde vayan. También me voy a quedar dormida por fin, sin tener miedo de que nunca me veas despertar, traeré mis santos en mis muñecas y la firma en la mano izquierda, nada más me importará. El insomnio ser irá para siempre y Clío regresará.

Se supone que la que debe ser la voluble, la indecisa y la frágil soy yo. No sé por qué a veces cambias tanto y por qué eres tan irregular. ¿Por qué simplemente no me puedes decir que no me quieres? ¿Por qué, al otro extremo, no me puedes decir que quieres estar conmigo? Odio las medias tintas, estoy harta de tanto "bla bla bla" y poco "glu glu glu". Quiero reír hasta reventar y quiero que se me quite el frío. Quiero dejar de pensar si la quiere mucho y si ella es más exitosa que yo (quizá lo sea, pero dudo que sea fabulosa). Quiero que se me caiga el tatuaje falso.

El taxi y yo

Hoy por la tarde fui a encontrarme con los ojos verdes para comer empanadas.

Para regresar, tenía que tomar un taxi porque mi coche se quedó afuera del garage ya que salí de casa hecha una loca para llegar a tiempo. El taxi que habitualmente pasa por mi tuvo que esperarme en la banqueta mientras yo buscaba mi zapato izquierdo.

Salí del bar "Muy" cerca de las veintiuna treinta. Hacía frío a pesar de mi gabardina. Estaba justo parada en la esquina de Río Guadalquivir y Río Lerma. Todos los taxis pasaban ocupados. Los ojos verdes se regresaron a su departamento, creo que un tanto ofendidos porque no los quise acompañar, y ahora tienen de tarea ponerse de buenas. Yo preferí regresar a mi casa, esta vez sin jugar a "Dos en la Ciudad".

Un auto encendió las intermitentes y se orilló a un lado mío. Abordé el taxi y casi de inmediato entablé una fascinante conversación con el chofer. De entrada me cayó bien notar que era educado, bienhablado y como de mi edad. Luego, me cayó mejor que me ofreciera una ruta alterna a las que yo le sugerí (Reforma-Fuente de petróleos-Periférico norte-salida Echegaray-casa Mariposa; o bien, Tíber-Río San Joaquín-Periférico norte-salida Echegaray-casa Mariposa) para que la tarifa me saliera más barata. Así, nos fuimos por Tíber para tomar Marina Nacional y luego atravesar calles y calles de la Delegación Azcapotzalco que no tengo ni idea de por dónde están. No me quedaba más que confiar en él y en su experiencia como chofer.

Dirás que estoy loca, pero me persiné. Ni modo, así es esto. Cuando no se puede confiar en las personas no queda más que tener un poco de fe en el cielo (hace dos noches tuve la sensación de que iba a morir y me puse las pulseras de santitos y de la virgencita de Guadalupe por si acaso. No tengo intención de ir al infierno más que cuando el invierno hace frío). Luego quizá, me daría cuenta que esta señal de la cruz sería una exageración: el chico terminó invitándome un cigarro y hablándome de "tu".

Y me enteré de que fue a la universidad, y de que vive por la ruta que usó para llevarme a casa, y también de que trabaja de día en un restaurante que está en Polanco. Sus padres viven en Satélite. Siempre estudió en colegio particular, es jefe de piso de este restaurante que se especializa en comida orgánica. Me quedé de a seis y me sentí afortunada de haberlo conocido. Me contó de su familia, del transporte de la zona metropolitana, de sus novias de preparatoria y de muchas otras anécdotas. Casi al llegar a mi casa comenzamos a hablar de política, me dijo que no había conocido a una mujer con mi postura ideológica; luego me preguntó a qué me dedico. Se lo confesé, casi como se confiezan los pecados. Me dijo, una vez más, que no había conocido nunca antes a una historiadora y que estaba congratulado. Me puso bien. Y terminó por caerme de maravilla. Éste chico y yo hubiéramos sido buenos amigos si nos hubiéramos conocido en un diferente y alterno pasado del micro presente que compartimos en la histeria de la vida de la Ciudad.

Muchas interrogantes aparecieron en mi cabeza. De entrada, me hubiera gustado saber por qué le es necesario tener dos trabajos que hacen que esté activo casi todo el día. Me dijo que el negocio de los taxis es de su papá y que ahora él tiene su propio coche que trabaja. Fue a la universidad y por eso tiene un trabajo estable, sin embargo, maneja su taxi de las 15 a las 23 horas. Me pareció demasiado y me brincó la situación porque, hacía media hora que yo había tomado naranjadas con un chico extranjero; atractivo como la droga misma; que trabaja de modelo con un salario que se cuenta en dólares y... estúpido como no he conocido a nadie en los últimos, digamos, ocho años. ¿Por qué mi país tiene que ser un país de contrastes?

Platiqué mejor con mi taxista que con los ojos verdes. El trayecto a mi casa lo pasé mejor que en los tres bares de la Cuauhtémoc. No sé, no sé. Me quedé con ganas de saber más y de perder menos el tiempo. ¿Qué me impulsó a ir a ver a este chico para hablar de depilación láser y planchas para pelo? En el remoto caso de que me interesaran esos temas, ¿qué no ha visto que soy feliz con mi pelo ensortijado y afeitándome las piernas? ¿Por qué un perfecto desconocido entendió mejor mis ideologías que un chico con el que he salido un par de meses? La ciudad necesita una limpia. Y el ranking debería incluir a los solteros idiotas junto con los tóxicos.

Casi nunca hablo del destino, es un tema del que no me atrevo hacer muchas aseveraciones. Sin embargo, en casos como este, es cuando la vida me escupe en la cara a través de él. No me gusta perder el tiempo. Bueno pues, ¡zim zam zum! me di cuenta de cuánto esfuerzo he hecho en vano con tipos que no tienen nada que ver. Y mira que me agrada que una persona luche por sí misma y se esfuerce por salir adelante. Me gusta que la vida me mande respuestas por medio de la vida de mi Ciudad.

También me queda claro que la química viaja en colectivo, y que el catch puede estar donde menos lo imagino. Yo te aseguro que si el chofer no hubiera sido casado...

jueves, 4 de diciembre de 2008

Galletita de la Fortuna

Tu corazón siempre se va a conocer a través de tus palabras.

Así lo leí del papelito que venía dentro de mi galletita de la suerte. Me dio mucha emoción. No hubiera podido leer palabras más atinadas en ese momento. Por cierto, mis números de la suerte son: 4, 7, 20, 45, 52, 54.

Risas.

A través del cristal

Lo vió. De todos los encuentros de los que he sido testigo, éste fue muy peculiar. Ella iba acompañada de un hombre casi 40 años mayor; no sé si por eso atrajo las miradas del lugar, o si fue por que, de entrada, es una chica linda.
El Vip's estaba a reventar. Ella lo odia, siempre ha preferido los desayunos de Sanborn's. Como sea, esa mesa les tocó y quedaron, con otra mesa entre los dos, pero mirándose de frente. El Güero Melia no dejó de mirarla al mismo tiempo que hacía anotaciones en un papel, la miraba y volvía a escribirla.
A ella siempre le ha interesado no dejar de sonreír. Le fascinan los encuentros fortuitos. Y qué va, con esos ojazos negros casi siempre le toca torear más de un par de miradas ajenas. Este güero era diferente, simpático y medio barrigón. Interesante y atractivo. Ella, vamos, se pinta sola para provocar.

Los días pasaron y casi lo olvidó hasta que lo volvió a ver de frente entrando al edificio. "¿Qué pasó? ¡Pero si yo lo conozco! ¿Dónde lo vi?", se preguntó. Él le devolvió la sonrisa, fortuita como la primera vez. Y nada, que como ya te habrás imaginado, terminaron trabajando en el mismo lugar. Nunca se habían visto. Hay veces en que se vuelven a encontrar en el vestíbulo pero él no la vuelve a mirar. Tal parece que al saber que son vecinos de oficina él se ha sentido cohibido.
El edificio, frío y sombrío como Lecumberri, copia la figura de un cubo perfecto con la diferencia de tener un patio interior. A partir del primer piso, hacia arriba, las oficinas se ven entre sí a través de los ventanales que van a dar a dicho patio interior. El cubo, por así decirlo, está "hueco". La chica de los ojos negros y el güero Melia tienen las oficinas contra puestas, por lo que sólo se pueden ver a través del sucio cristal que mira al triste jardín de fierro.
Ella, como cualquier otra mujer, quisiera saber y tener más. Yo creo que no podrá y que no debería hacerse ninguna ilusión. Mañana será el brindis de fin de año y tiene la esperanza de coincidir con él, por lo menos, en el vestíbulo. Mejor sería que se siguieran viendo por el cristal, así ella no sabría si las sonrisas pertenecen a él o a un recuerdo de antes.

Algunas cosas son mejor de lejos que de cerca. A veces vale la pena decir que es una lástima que estés por acá.

La historia de por qué ella estaba en el Vip's acompañada de un hombre casi 40 años mayor no se me ha olvidado y, por cierto, muero por contártela. Dame un respiro.

lunes, 1 de diciembre de 2008

JURAMENTO DE AUTOESTIMA

Venga, reconócelo Mariposa Tecknicolor, sin contar con tu hombre ideal, eres lo mejor que hay en la tierra. Es verdad que a veces te deprimes y no quieres hacer nada porque todo te da flojera, pero también hay que reconocer que el resto de las veces eres muy optimista, perfeccionista y dedicada. Nadie sabe hacer investigación histórica como tu. Si ya lo dice tu madre: eres la mejor historiadora del mundo. Por eso, a partir de hoy vas a dejar de torturarte por no tener pareja y comenzarás a quererte por ser responsable, persistente e inteligente. Y si alguien llega y te dice que eres una persona equivocada, dile que puede coger y largarse a la fregada.

Ya son las cuatro (Carnaval de Brasil)

Tanto pensar me ha quitado el sueño.

Comienzo a creer que es verdad esa frase de que "el escritor a cualquier hora del día se puede poner a trabajar". Hacía mucho que el insomnio no me llamaba para estar con él, Morfeo no me quiere más y Clío está haciendo sus maletas porque muere de frío (me lo ha dicho, no es invento mío). Ya le dije que el calentador estará prendido toda la noche...

La musa es una sola musa
o es una serpiente de muchas cabezas,
los buscadores de promesas
la tientan con cerveza.
Si se va puede volver, el día menos pensado,
para darle su consuelo, al poeta mal hablado.

No son mujeres ausentes, no son cuchillos en los dientes,
no son martes de carnaval de Brasil,
no son canciones urgentes,
no son asuntos pendientes,
no son martes de carnaval de Brasil,
(Tristeza nao tein fim)

Habrá que desenvainar las espadas del texto,
y escribir una canción aunque no haya algún pretexto,
y dedicársela al primero que pase caminando,
al que se quedó pensando, al que no quiere pensar,
al olvido selectivo, a la memoria perdida,
a los pedazos de vida que no vamos a perder... jamás.

No son mujeres ausentes, no son cuchillos en los dientes,
no son martes de carnaval de Brasil,
no son canciones urgentes,
no son asuntos pendientes,
no son martes de carnaval de Brasil.

Las musas no son
canciones urgentes,
no son asuntos pendientes,
no son martes de carnaval de Brasil.

Para mí, para mí,
no son mujeres ausentes,
no son cuchillos en los dientes,
no son martes de carnaval de Brasil.
(Tristeza nao tein fim)

Quiero ser la primera que pase caminando para que me dediquen una canción escrita sin pretexto...
Cuando me dé sueño, pondré las Grabaciones encontradas. Tu deberías estar escuchando La lengua popular.

Te mando todos los besos que todavía no te he podido dar.
Tengo frío.