miércoles, 16 de diciembre de 2009

Todo también pasará

Esperé una hora la grúa que me llevaría de regreso a casa. Hans no quiso seguir más, tal parece que a veces no le gusta estar conmigo o algo me quiere comunicar. Cuando el mecánico lo revisa se porta bien, no se acelera, mantiene el motor como si fuera de carreras... pero si no se le da la gana, ni siquiera se le apetece que el asiento se recorra a mi altura.

No lo tomo personal, simplemente Hans me da lecciones que de otro modo yo no podría aprender. Tengo que valerme por mí misma al cien por ciento, tengo que seguir con esta metamorfosis y llegar hasta el final. Sólo entonces, ya nada me podrá detener.

Al salir de la oficina de camino a casa, el edificio de Intercam, que se encuentra sobre Tíber, entre Río Pánuco y Río Nazas, me gritó de frente que pronto será navidad. En su explanada, un árbol navideño adornado con esferas azules, y foquitos plateados que tintinean rápidamente, me hizo asimilar que en diez días es nochebuena. Chale. ¿En qué momento no me di cuenta? Luego, que Hans no haya querido seguir caminando, me catapultó del pasado hacia mi presente.

Y me vi. Sentada en mi coche, esperando una grúa cuyo tiempo era de dos horas -finalmente sólo fue una-, hablando por el móvil con el chico de la aseguradora como si fuera mi pariente, escuchando a Fito Páez con los audífonos, bebiendo mi cherry moka más frío que este invierno, fumándome el último cigarro de la cajetilla; y mirando de frente la realidad de que en mi lista de contactos del móvil, no figuraba ningún nombre para llamar.

Los números de las personas que podrían haberme acompañado ya se habían marcado, y sólo de uno tuve respuesta. San Román llegó, tarde pero llegó, justo cuando subían a Hans a la plataforma de la grúa. Me acompañó en el trayecto, y me ayudó a meterlo en el garage. Luego fuimos a cenar, platicamos mucho, y terminé por desahogarme. Estaba sorprendido de verme tan tranquila y con un nivel de histeria del uno ó 1.5. Se había imaginado que me encontraría llorando o muy enojada, pero todo fue al revés.

Me preocupé mucho, eso sí, pero lo demás lo pude controlar. Me parece que es un punto a mi favor estar consciente de la vida moderna que se vive. Hace un año, cuando me chocaron a Andrés, que me tocó llevarlo todo sola, comencé a asimilarlo. Y debo agradecer que esta noche nadie vino a recordarme que soy soltera, que no podía venir mi papá, un hermano o un novio a ayudarme con los trámites de la grúa. San Román vino, para sujetar mi bolso mientras yo descendía de la plataforma, luego para acompañarnos mientras tomamos café y cenamos club sándwich. Eso fue lo que esperaba. A eso se debía mi tranquilidad.

Ahora, a averiguar qué le pasó a Hans, cómo lo arreglaré, qué onda con el dinero que gasto mucho y gano poco, y como me irá mañana en el trayecto en Metro a la oficina.

Estoy cansada. Tengo sueño. No puedo quedarme dormida, simplemente no he podido, por eso me senté a escribir.

Con esto intentaré conciliar el sueño. Tengo fe, voy a creer, hoy voy a creer. Todo esto pasará y las cosas cambiarán. Yo seguiré metamorfoseando y seré feliz, por fin dejaré de preocuparme. Todo también pasará. Entonces ya nada me podrá detener.

3 comentarios:

SonrisaMiel (: dijo...

Mariposa! Es agradable leerte mas tranquila.
Es increíble lo rápido que se ha ido el año! Espero que el año que viene y estos días que siguen estén llenos de felicidad y ya no tantos líos. Ojalá que Hans se mejore y el tratamiento no sea tan caro, a veces los autos también deben enfermarse. Quizá le contagiaste un poco de tu tristeza y se le bajaron las defensas... Una dosis de sonrisas de tu parte te hara bien a ti y a los demás.

Un beso y abrazo, ambos muy grandes Mariposa!
Cuidate mucho (:

lunita kamasho dijo...

hola mariposa!..
tengo como 3 meses leyendote di sin kerer con tu paguina y m a encantado leerte!.. cosas k pasan de repente encuentros inesperados pero hasta hoy m decidi a escribirte, m a encantado saber k compartimos algunas cosas y m fasino tu entrada d somos complices sera x k al final io tmb tengo complices =) no sabes como m fasina leerte ojala puea contactart algun dia y platicar aunk sea x internet.

Un fuerte abrazoo y un muy cariñoso0o saludo d vddd eres una excelte escritora!..

Anónimo dijo...

Que frío que hace y yo con estos 12° grados mentales. Por ahí leí esto "¡Que pinche frío cuando no me quieres!"
Que de razón.


Besos Mariposa. Pronto se acaba el año, espero, con él, también el desamor.