viernes, 4 de diciembre de 2009

Regresas para recordarme

Y vuelves, apareces, justo cuando te he borrado de todas mis memorias, de todos mis recuerdos; justo cuando pienso que no puedes volver más, que no regresarás de tus lugares, de tu tierra adentro, de tus papeles y oficios, de tus polvos occisos. Vuelves, y lo haces cuando me he sentido bien, cuando he tenido noticias tuyas a través de la tercera que compartimos, a través del periódico que me contó que hiciste tu presentación, a través del cartel de la Facultad que me explicó tu próxima investigación.

Y regresas, para escribirme magníficas cartas, para decirme cosas sorprendentes, para desearme feliz mañana a las 11:59, a punto de que entre el mediodía.

No sé si lo sepas, pero esta época me cuesta mucho trabajo. Y pinta para que no ocurran cambios. El invierno viene muy frío, y quizá tenga que bajar al infierno un poco. Me pregunté, luego de leerte y de escucharte por el móvil, si todavía sentía algo. No lo sé, no sé si me mueves, no sé si mi corazón late por tus palabras. Pero estoy segura de que me hiciste el día, de que estoy contenta, y de que no he parado de sonreír.

Regresas para recordarme que valgo la pena. Gracias.

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