lunes, 21 de diciembre de 2009

Experiencia AA

El otro día, a petición de una vieja conocida, acudí de oyente a una sesión de Alcóholicos Anónimos. La experiencia no fue desagradable, debo admitir que llegué temerosa porque no sabía qué era lo que iba a ver y a escuchar. De todos los testimonios, el de un chico fue el que me conmovió. Tendrá unos 34 años y lleva un año y nueve meses sobrio. Platicó, entre muchas cosas, las razones que lo llevaron a dejar el alcohol; porque más que decisión, también se debe haber tocado fondo para no querer volver a vivir el alcoholismo.

Evité, sin éxito, acordarme de por qué le llamaba tóxico a quien fue mi última pareja. No es mentira cuando digo que le hubiera dado mis pulmones para que volviera a respirar. Y también estuve dispuesta a ayudarlo de cualquier forma que necesitara, pero eso no fue suficiente, no quiso aceptar mi ayuda.

Y con el paso del tiempo, tuve que aprender a entender que la ruptura no fue mi culpa, que no fue que no hubiera amor entre los dos, que no porque no hubiera funcionado con el chico significaba que no funcionará con nadie más. Aprendí que las adicciones son una enfermedad, que las personas enfermas deben poner de su parte, aceptando desde el principio, que existe un problema en sus vidas. Mi ex nunca lo aceptó.

En contra parte, yo sí podía hablar abiertamente de la depresión, de la rehabilitación emocional que vive el enfermo y la familia luego de una crisis depresiva; podía hablar del TOC, de las crisis de ansiedad, de dejar de dormir por semanas, de sentir que los dolores caminan por el cuerpo sin saber dónde van a parar. No fue cosa fácil. Hay algunas personas que piensan que, de entrada, haberme preocupado por mi salud ha sido el más importante de los logros, y uno de los más difíciles.

Y ahora, en retrospectiva, me doy cuenta que la adicción la viví con él, y que también tenía que rehabilitarme a través del sabio consejo del tiempo.

Y hoy, que dormí por mucho tres horas y medias, que me puse a escribir aquí antes de las tres de la mañana, que ya no sé qué hacer con este insomnio y con este frío que me camina por dentro, decidí volver donde siempre encuentro alivio. El venti light latte para mi, el grande para él, sin azúcar para ambos, una hora después me pasó al consultorio.

Y hablamos como si nos viéramos cada semana. Como si nada. Como si todo. Como que tengo que dar el gran paso, y como que ya me sé de memoria lo que me dirá, que me viene diciendo desde hace cinco años, desde hace muchos ciclos, muchas recuperaciones, muchos síndromes de abstinencia.

Y esto no fue como una reunión de AA, pero siempre es una rehabilitación. Es una constante recuperación que a veces olvido cómo es y cómo se siente. Que la mayor parte de las veces se acostumbra tanto a mi, que se me olvida luchar todos los días.

Y para no olvidar, mi padre me lo ha escrito:

Amadísima hija Mariposa Tecknicolor:
Ojalá estas palabras penetren tu corazón, las tomes en cuenta y sean una referencia en tu vida:
Nunca te quejes del ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer. Las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o fortaleza de tu corazón.
Pablo Neruda.
Con todo el inmenso amor de tu papá.


Y yo lo amo a él. Y así es volver a rehabilitar el corazón, con mucho orgullo y sin causar vergüenzas. Así es un día a la vez, el día a día. Ayer estaba por los suelos, hoy ahí la llevo, mañana no sé.

2 comentarios:

SonrisaMiel (: dijo...

La rehabilitación del corazón es una de las cosas más difíciles, y como en todo, primero hay que reconocer que se tiene un problema.
Te leo mejor, sigue así Mariposa.
"Las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o fortaleza de tu corazón." Es cierto, muy cierto. Y es que todos tienen una manera distinta de ver las cosas.

Un saludo Mariposa, besos y abrazos!
Cuídate mucho.

SonrisaMiel*

Lilith dijo...

Se por experiencia que la rehabilitación de un corazón roto es difícil, y es mucho más difícil cuando la otra persona no se dejó ayudar. Eres extraordinariamente fuerte y lo sabes, sólo necesitas sacar el apelativo por delante. Tu puedes sacar lo mejor de ti, con, sin y a pesar de lo que te rodea.
Solo pasaba para desearte una muy FELIZ NAVIDAD y un Año Nuevo lleno de buenas nuevas.
Con mucho Cariño.
xoxoxo