Hubo muchas cosas que no esperé que sucedieran, así que me emocioné por sentirme sorprendida. No imaginé que la agonía del organillero durara más de un par de días, que Rudi arremetiera en contra de Hans (lo que es comprensible porque son, como dice Álvaro, cuestiones de honor), que Sophie confesara sus sentimientos hacia el viajero -y no me refiero a que "confesara su infidelidad" porque a mi manera de ver, le hubiera sido infiel a Hans- y cancelara la boda.
Me causó algo de ansiedad no saber qué decía la carta que Lisa tiró al Nulte, ¿habría hecho que Sophie lo acompañara en el viaje? O al revés, ¿habría hecho que Sophie se quedara en Wandernburgo? Y el mejor final fue ese: que Sophie toma la decisión de partir, ahora la ciudad le quedaría pequeña, luchando por apretarle el pecho, sacarle el aire y presionarle más allá de la dignidad.
No me gustan las despedidas. Y debes saber que cuando es necesario que viva una despedida, me hago como si no pasara nada, así las cosas no se sienten como generalmente ocurre en el corazón.
Así, mi querido Andrés, no quisiera despedirme de ti, pero los motivos que tenía para escribirte se han terminado. Leer El viajero del siglo fue como un oasis en el desierto de mi esterilidad emocional, y fue como un transporte a lugares que no pude haber imaginado antes.
Me quedo con muchas cosas. Me quedo con todo el amor -por supuesto-, con las historias que se cuentan a través de las estaciones del año, con el tiempo que no transcurre, con el tiempo que se cuenta a mares, con el tiempo que nos sobrepasa, y con las cosas que se van terminando conforme avanza. Me quedo con el erotismo que me hizo despertar.
Me quedo con haberte conocido, que ha sido todo un placer.
Hasta pronto.
Un cariño,
Mariposa Tecknicolor.

1 comentario:
Que hermosa eres!!!
Ah si... saludos a Andres =0P
Publicar un comentario