sábado, 19 de junio de 2010

Descanse en paz Carlos Monsiváis.

Hoy termina una era de la intelectualidad de México. Hoy falleció Carlos Monsiváis.

El chico me lo avisó por teléfono hace unos minutos, y de inmediato encendí la radio y abrí El Universal, mi diario predilecto. Efectivamente, todas las noticias apuntan a que el escritor murió alrededor del mediodía, víctima de una fibrosis pulmonar que le aquejaba desde hacía muco tiempo.

Lo segundo que hice fue llamarle a mi padre. Lloré, ahora sí no lo pude evitar. Mi papá lo lamenta muchísimo, él lo leía con frecuencia, y me dijo que la fibrosis pulmonar es muy fea porque poco a poco el individuo va perdiendo sus facultades.

De lejos, varias veces, vi a Monsiváis en la Facultad de Filosofía y Letras de mi Universidad. Dos veces fui a escucharlo en algunos foros, en una de esas ocasiones me campechanée la asistencia, porque estaba también el coloquio del proyecto en el que yo participaba. En fin. Muchas otras cosas me acercaron a Monsiváis como persona, e infinitas como escritor y como intelectual.

Mi padre tiene razón, que uno de los mejores intelectuales de la segunda mitad del siglo pasado acaba de fallecer, y se lleva con él un rico y prolífico conocimiento intelectual. Creo que no ha habido mexicano más culto que él, más autodidacta, más coleccionista, amante de la cultura mexicana y del folclor como tal.

Estoy triste, caray. Si la muerte de Carlos Montemayor me agarró por sorpresa, este fallecimiento verdaderamente que me deja muda y con un nudo en la garganta.

Descansa en paz y gracias, Carlitos, por llevar muy lejos la cultura mexicana y el nombre de nuestro país, y por siempre traer de bandera el escudo de nuestra universidad, la mejor de Iberoamérica, la Universidad Nacional.

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