domingo, 7 de marzo de 2010

Brillante, casi amarillo.

Luego, en la habitación, todo parecía ser tan brillante como siempre. Tu, yo, nuestros pies desnudos sobre el piso de madera. Tu respiración que marca los latidos de mi corazón. Mi corazón, que recoge a tu cabeza, y te lleva poco a poco a que te quedes dormido.

Todo es como siempre, como debería ser, brillante, casi amarillo. Tu piel se ve del color de mi piel, bajo el agua la mía siempre es más obscura. Tus dedos se entrelazan con los míos; cuando están mojados prefieren hacer sonrisas de otra manera.

El tiempo, esta maravilla que a veces me vuelve loca, por fin se detiene. Y se detuvo, puedo asegurar que así fue. Se detuvo, una vez más, sobre ti y sobre mi, sobre esta mancuerna perfecta que se crea bajo el cielo estrellado, bajo el cielo que se pierde cuando comienza el mar.

Intento dormir, y lo voy a lograr. La luz de pronto me va a despertar, y (por favor) espero que todo siga siendo tan brillante como siempre. Que si no viene de pronto el color amarillo a mi mente, a que tiemblen mis piernas, espero que sea color azul, de este magnífico azul que a veces me contagian tus labios y tu sonrisa.

2 comentarios:

MAM dijo...

Mariposa, no te imaginas el gusto que me dio leerte así, contenta, satisfecha y amarilla.

Enhorabuena por esa descarga de color y sonrisas... que te sigan llegando, y que te duren muchos días.

Buen inicio de semana!

MAM

Lilith dijo...

Vistamonos de colores brillantes para que dure el efecto, te parece?
Un besote, Feliz Inicio de Semana.