lunes, 23 de noviembre de 2009

De como el amor duele (de como el amor a veces mata)

El viernes fui al cine a ver la película Luna Nueva. No soy fan de la saga ni de las historias de vampiros, pero la anterior, Crepúsculo, me gustó mucho así que esperé ansiosa la siguiente entrega. Me gustó, qué puedo decir si me gustan las historias de amor aunque no sean siempre lo que esperamos. Pero esta, en particular, me dejó un poco fría porque retrata justamente lo que pasa en los corazones cuando el amor se acaba.

Al día siguiente, platicaba que me pareció un tanto exagerado que Bella intentara volverse suicida por el simple motivo de ver a Edward algunas veces más, ya que cada que pone en peligro su vida, Edward se le aparece con la advertencia de que se detenga para que no corra peligro. Su razón de morir fue más allá de terminar con un sufrimiento, más bien quería sufrir para poder verlo. Me pareció demasiado, y que dejaba como boba a Tita la de Como agua para chocolate. Contrario a todos los pronósticos, el amor ya no me parece sufrimiento aún cuando a veces lloro por mi corazón roto.

Después recordé como era tener dieciocho y diecinueve años, como era enamorarse así, como era llorar cuando un chico se alejaba. Y de todas esas buenas y malas experiencias, aprendí a ponerle una coracita a mi corazón y párpados a mis oídos, y entendí entonces lo que es sentir indiferencia.

Ahora, esa famosa indiferencia no se quiere ir, y en lugar de despertarme sintiéndome como si estuviera enamorada -que es lo que deseo la mayoría de las veces-, me he despertado sintiéndome con el corazón roto. Qué de la chingada está mi situación.

Yo pensé que cuando terminara la investigación, el sufrimiento y la angustia también terminarían, pero sorprendentemente se han alargado. Ahora, esta aletargada espera en lo que terminan los trámites burocráticos y en lo que los lectores dan su opinión, me están volviendo verdaderamente loca, ciertamente indiferente. Me está trayendo unos días de ociocidad mental que me está poniendo de cabeza.

Y es entonces cuando pienso que debería enamorarme, aún cuando no valiera la pena.

¿Por qué al paso de los años, cuando uno aprende más cosas, se pierde el sentido del amor? ¿Por qué no puedo enamorarme otra vez hasta que me duela? Pues porque "la burra no era arisca, los palos así la hicieron", y en mi mente todavía queda una pizca de supervivencia.

Como ya lo he escrito aquí, soy resultado de las experiencias buenas y malas que he vivido, de lo que he aprendido, de lo que ahora compruebo que sí funciona, que me hace sentir bien y que me hace sentir mal. El amor, así como así, me ha hecho mal, me dolió mucho, me sentí muy desdichada. Pero aún así, le he seguido apostando, si no, ¿qué sería de mi?

Yo pensé que estar más cerca de mi sostén emocional me haría bien, pero por el contrario, pensar en lo que todo esto conlleva, hace que me hormigueen las manos. Y es una maldita ironía, porque aún con eso, estar con él me hace sentir muy bien, me pone contenta, me hace sentir que existe alguien que me hace casito.

¿En qué radica que uno decida estar con alguien? ¿En el bienestar que brinda la otra persona? O, por el contrario, ¿en lo que puede recibir de nosotros?

Antes pensaba que era importante que recibieran mi amor, que tomaran en cuenta lo que podía dar. Ahora pienso que lo que llega es ganancia, que los 60 minutos o los 60 días que dure, si te hicieron feliz, valieron la pena.

¿Y qué más da si no es para siempre? De cualquier forma el amor me va a doler, y quizá me vaya a matar.

Qué más da si no dura para siempre.

3 comentarios:

Lilith dijo...

Amar es rendir las defensas y entregar el fuerte... tal vez te mate, pero si encuentras al correcto, amar es para siempre.
Animo Mariposa.
xoxoxo

mothermonkey collective dijo...

Me acabas de crear un Blackout electrocerebral, y eso pasa muy pocas veces, que buenas reflexiones, pensamientos, esritos, registros cotidianos de tu vida. Gracias...

mothermonkey collective dijo...

Me acabas de crear un Blackout electrocerebral, y eso pasa muy pocas veces, que buenas reflexiones, pensamientos, esritos, registros cotidianos de tu vida. Gracias...