lunes, 30 de noviembre de 2009

Mienten facilmente

Personas que no saben lo que es una cámara, otros que llegan a pedir informes. Psicólogos que posan y que ofrecen sus servicios a la asistente general, médicos que han decidido cambiar su profesión por cambios de ropa y tomas de tres cuartos. Un ortodoncista me chuleó los dientes, luego lo bizarro fue que aún cuando todo había terminado, él no se quería ir; me platicó de sus pacientes y su profesión, preguntó la mía y celebró que haya tomado decisiones versátiles pero que a fin de cuentas lo que yo quiera hacer sea escribir.

No sé si haya querido platicar o se haya sentido solo, no sé si sólo quiso platicar conmigo, tampoco sé por qué la chica de Monterrey me contó que es madre soltera y que vino a la capital a seguirle con la modelada; ni por qué la gente me cuenta las cosas que no se atreven a contárselas a nadie más.

En un día común, recibo aproximadamente a cien o 150 personas. En un día movido, he llegado a recibir 300. Todos distintos, todos diciendo mentiras, todos ocultando años, ocultando estados civiles, inventándose nombres, experiencias o virtudes. Todos falsos, o la gran mayoría. Todos humanos, todos vulnerables.

Zapatos altos, botas cortas, chanclas, peluquines, abrigos de colores, tubos para la cabeza, almohadones que no quedan, viejitos en pantuflas, mariachis que quieren serlo, y personas que viven de esto. Extranjeros, locos, perdidos que no saben qué hacen aquí. Olvidados, queridos, mujeres que no saben que son bellas por el siemple hecho de ser mujeres, que inventan competencia unas con otras, que demuestran inseguridades que no vienen al caso. Niños que no saben que por esto se gana dinero, madres que los explotan sin tentarse el corazón, padres que pierden la paciencia porque no se lo toman en serio, abuelitas que no saben usar el contestador.

Todos tienen una particularidad: mienten facilmente.

Pero al final del día, la mejor recompensa me la llevo cuando tomo Monterrey hasta atravesar Av. Chapultepec, luego sigo en Florencia, y rodeo la glorieta del Ángel de la Independencia; sigo por Tiber y ya casi me siento en casa porque sólo me restan veinte minutos de trayecto. En la mañana, rodeo la glorieta de la fuente de la Diana Cazadora, pero la mayor sorpresa es la columna de la Independencia de regreso por las noches, que me regala imágenes que no espero mirar. Alguna novia retratándose en traje de bodas, manifestantes haciéndose escuchar, colores rosas que luchan contra el cáncer, espectáculos con los que el jefe de gobierno nos hace rabiar.

Mi ciudad me llena de recuerdos.

4 comentarios:

SonrisaMiel (: dijo...

¿Has visto Dr. House? Afirma que todos mienten y en Lie to me, dicen que en promedio decimos 10 mentiras por minuto, así que sí... Mienten facilmente.

Todos mentimos u ocultamos la verdad, a final de cuentas la única manera en que digas una verdad absoluta es que le cuentes a alguien que no conozcas para nada o alguien que conozcas completamente, que contrastes, ¿no? Pero creo que es cierto, si alguien te conoce por completo no temerás decirle algo, al igual que alguien que no te conoce, no puede juzgarte, no hay nada que temer. Un saludo Mariposa, buen inicio de semana (:

SonrisaMiel (: dijo...

Por cierto, no es mi cumpleaños, nuestro amigo No Poeta te ha engañado!

Saludos, besos y abrazos Mariposa.

Anónimo dijo...

Sin duda compartimos eso. Ya empiezo a odiarlas, pero cómo voy a odiarlas si las digo todo el tiempo por el bien de. y me las dicen, igual, todo el tiempo; por la misma razón. Viva el 28 de Diciembre.


Postdata: '...abuelitas que no saben usar el contestador', ¿y el mp3?

Lilith dijo...

Me encanta cuando hablas asi de tu ciudad... supongo que la gente te cuenta cosas por que no las conoces, es más facil compartir ciertas cosas no extraños, ellos te escuchan y no te juzgan.
Gracias por las felicitaciones.