Luego del ajetreado día de ayer, del poco sueño que tuve, y del relajante baño que me di por ahí de las 22 horas, me quedé profundamente dormida.
Nada me despertó, ni la llamada de mi padre para el café de las mañanas, ni las mordidas que el gato me dio en la muñeca para abrirle la puerta. Nada lo hizo, más que la musiquita de la radio que avisa que el noticiero ya se acabó, y obviamente significa que son las diez de la mañana.
Las diez, ¡mierda! En media hora tenía que estar en la colonia Narvarte. Por supuesto que no lo logré, pero sí a las once y diez. Me vestí hecha una loca, ni siquiera me acomodé el pelo, cogí el coche sin calentarlo otra vez -el Rey Sol me va a matar si se entera-, y manejé lo más atenta que pude, a pesar de que todavía me pesaban los párpados. Lo bueno que no hubo gente. Lo bueno que Thiers y luego Medellín iban vacías, y los semáforos se pusieron de mi parte, todos en verde. Lo bueno que pude despertar por fin, y dejar de bostezar, cuando di vuelta en Xola.
No es posible que nada me haya despertado. O vuelvo a dormir como antes, o me urge un despertador. Ya de menos que alguien me venga a azotar la puerta o a recordarme que tengo que ir a trabajar.
Ojalá hubiera podido dormir así de profundo hace un mes, cuando el puto insomnio vino a dormir conmigo mientras me quedaba despierta. A ver si no vuelve a hacer su aparición el mes que entra. Así es esto. La rueda de la fortuna de mi desorden de sueño.
Necesito un despertador. Y si es de carne y hueso -y se queda conmigo-, mejor.
Nada me despertó, ni la llamada de mi padre para el café de las mañanas, ni las mordidas que el gato me dio en la muñeca para abrirle la puerta. Nada lo hizo, más que la musiquita de la radio que avisa que el noticiero ya se acabó, y obviamente significa que son las diez de la mañana.
Las diez, ¡mierda! En media hora tenía que estar en la colonia Narvarte. Por supuesto que no lo logré, pero sí a las once y diez. Me vestí hecha una loca, ni siquiera me acomodé el pelo, cogí el coche sin calentarlo otra vez -el Rey Sol me va a matar si se entera-, y manejé lo más atenta que pude, a pesar de que todavía me pesaban los párpados. Lo bueno que no hubo gente. Lo bueno que Thiers y luego Medellín iban vacías, y los semáforos se pusieron de mi parte, todos en verde. Lo bueno que pude despertar por fin, y dejar de bostezar, cuando di vuelta en Xola.
No es posible que nada me haya despertado. O vuelvo a dormir como antes, o me urge un despertador. Ya de menos que alguien me venga a azotar la puerta o a recordarme que tengo que ir a trabajar.
Ojalá hubiera podido dormir así de profundo hace un mes, cuando el puto insomnio vino a dormir conmigo mientras me quedaba despierta. A ver si no vuelve a hacer su aparición el mes que entra. Así es esto. La rueda de la fortuna de mi desorden de sueño.
Necesito un despertador. Y si es de carne y hueso -y se queda conmigo-, mejor.
3 comentarios:
Querida!
No invoques al insomnio ni con el pensamiento...acá te lo tengo bieeen agarrado (son las 3.41 am hora de Toronto)
No te preocupes por no haber podido levantarte, seguro que te hacía falta la siesta profunda, profunda...aaaahhh y hartos chonguitos para que el despertador de carne y hueso aparezca en algún momento de tus emocionantes posts!
Muchos cariños!
Copo
Mariposa! Ahhh jaja pero si esas veces que se te hace tarde son de las más placenteras, claro que terminas con el corazón todo agitado y los nervios de punta, pero esos minutos en la cama de más, son hermosos.
Espero que tengas más sueños profundos como ese y un despertador de carne y hueso a tu lado para que no se te haga tarde de nuevo. Saludos!
Mando besos y abrazos (:
Jajajaja!!
La semana pasada, 2 días antes de Asamblea Nacional, me pasó justamente lo mismo... Cuando abrí los ojos faltaban 15 minutos para mi primera reunión del día!
Lo que aprendí??
Que a cualquiera le puede dar diarrea (o al menos pretender que te dio) en el momento menos oportuno!!!!
Quizá el fin de semana vaya a satelandia (home of the braves)... comienzo a creer que quizá debamos encontrarnos en alguna esquina de la ciudad...
Un abrazo!!
M.
Publicar un comentario