sábado, 9 de enero de 2010

(creo que) Necesito un amante

Ya había dicho yo que el frío no tiene remedio, y Calamaro lo explicó muy bien en una canción, que si el invierno hace frío baja al infierno un poco. Me siento en las mismas. Y en este instante me iría derechito al infierno con tal de no sentir este frío que hace que me duelan los huesos, o me iría derechito por estos malos pensamientos.

Me prometí a mi misma no hacer llamadas de pánico, ni volver a usar este calefactor que el soltero tóxico me regaló hace algunos inviernos; pero el frío, este maldito frío, me hace olvidarme hasta de las promesas especiales.

Anoche, sin darme más explicaciones, busqué el calefactor, lo saqué de su caja y lo encendí a un lado de mi cama. Eché encima dos cobijas más, y me acosté haciéndome rosca. Lo mejor de todo es que pude conciliar el sueño muy rápido, y cuando sentí que eso sucedía, apagué el calefactor para quedarme con el calorcito que logró mi cuerpo.

Hoy quedé para salir con mi mamá y con María. No estuvo nada mal, salvo por la lluvia que no cesó en todo el día.

Es sábado en la noche, me animé a llamarle a Mateo, me dijo que no podía salir porque tiene gripa y no tiene dinero. Saqué la cobija que también el soltero tóxico me regaló, esta que es color amarillo casi dorado, y me la eché encima. San Román tampoco quiso salir, que estaba demasiado cansado y tenía mucho frío. Yo, con todo y frío, hubiera salido, con Mateo, con María, con Abundis, con San Román, con quien me hubiera dicho que sí.

Estoy a un palmo de creer lo que mi lectora me dijo, que necesito un amante para los ratos en los que no estoy escribiendo. Es cierto. Pero, como me dijo el Rey Sol hace un tiempo, igualmente los amantes no resuelven ni todos los problemas ni todas las soledades. Supongo que por lo menos, mi amante me haría reír.

Tengo tanto frío, que seriamente estoy pensando en dormirme vestida. Tengo las piernas pegadas al calefactor, y las botas ya me están quemando de todo lo que se han calentado. Si tuviera un amante, estaría pensando seriamente en dormir desvestida.

Mira nomás lo que el frío me hace pensar. (Creo que sí necesito un amante).

2 comentarios:

MAM dijo...

Mi querida Mariposa, temo que coincido con más de una cosa dicha aquí.
Cierto que un amante no resuelve todo, pero claro que resuelve el tema del pinche frío que acosa la ciudad en estos días. Cierto también que es una buena idea dormir vestida si estás sola, y desvestida si no lo estuvieras.
Justo hace un par de días, caminando de noche en el frío de la Roma, pensé que quizá yo era la única a la que le subía la temperatura cuando baja el termómetro... qué bueno saber que no soy la excepción, jajaja...
Un abrazo gélido!
M.

lunita kamasho dijo...

exclentes palabras mariposa y muy ciertas!... esto del frio a mi tmb m mata y mas por k mis pies se congelan como no tienes una idea... cierto lo del amante pero tmb es cierto k un buen amiwo pudiera ayudart aunk como dices ninguno podia, k mas da!... no creo k t falte kien mas kiera estar contigo o sii?... saluditos desde tampico k tmb hace demasiado frio0o!...