Algunas noches me creo (porque siempre prefiero hacer como que no lo sé), que en la vida sólo se tienen tres grandes amores, y hay que tener cuidado de que no lleguen al mismo tiempo. Los grandes cuando se van, lo hacen de tres en tres. Las malas noticias llegan de tres en tres. Cuando el coche se te descompone, generalmente lo hace tres veces seguidas. Se cuenta del uno al tres para empezar a hacer alguna cosa, o para darle fin. Tres copas hacen una, y volvemos a empezar.
Me han dicho por ahí -aunque no me consta-, que son tres años máximo de noviazgo antes de dar el gran paso. Tres pares de zapatos son suficientes, aún cuando no sabemos por cuántos el clóset no cierra. Tres abrigos dan multiples opciones de outfits, cuatro son una exageración, dos no son suficientes. Y dice el refrán que "el muerto y el arrimado, a los tres días apestan".
Las noticias buenas no sólo me llegaron esta mañana, sino que vinieron tres al mismo tiempo. Ninguna de las tres hubiera sido posible sin mis amigos Madame Copo de Nieve, Rey Sol y Jazmín. Lucky me. Más que porque las buenas nuevas llegaron, soy afortunada porque los tengo a ellos tres. Tres de mis amigos, que se han preocupado por ponerme feliz.
Lo mejor de todo fue que llegaron prácticamente al mismo tiempo. Primero Copo, al mismo tiempo Jazmín y cinco minutos más tarde el Rey Sol. Para cuando hablé con el tercero, tenía la boca seca y me hormigueó un poco la muñeca izquierda. La ansiedad algunas veces no es mala, me impulsa a hacer cosas que no me imaginaba, a terminar cosas que tengo que terminar, y a empezar otras que no pensé que sería capaz. Estoy lista para muchas cosas, mis amigos me lo han dicho a la cara, al oído, en el abrazo o con un cariño.
Estoy lista para volver a invertir, y María insiste también en que no debo tener miedo.
Estoy lista para empezar en un nuevo empleo, finalmente he logrado liberar mi intelecto de los prejuicios que me han querido encasillar.
Estoy lista para intentar el amor, y Mafka se pondrá feliz cuando lo sepa. El día del café que tomamos en Reforma222 insistió en que todo venía diferente, que debía disfrutar y empaparme de lo que el destino me tuviera listo, estaba un poco afligida de verme tan desilusionada y con poca fe. Mañana también a ella le daré las buenas nuevas.
Y el resto de los días hasta que las tres cosas se consumen, agitaré tres veces las alas y le soplaré a esa vela que me mira desde el tocador, porque de los tres meses que venían de espera, ya sólo faltan dos.
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2 comentarios:
Como casi siempre, concuerdo contigo. No voy lejos, esta semana... El lunes recibí una no muy grata sorpresa y el martes y el miércoles tuve una rachita, que bueno! Hoy todo bien, espero mañana igual. Sería bueno que las rachas de cosas buenas vieran de más en más, no sólo de tres en tres.
Que bien que estas contenta, me agrada leer eso. (:
Cuidate mucho Mariposa. Te mando besos y abrazos.
Lindo, sensible, inteligente.
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