Ayer la nena entró a la secundaria. Hoy le ayudé a forrar los cuadernos y los libros, le hice unas etiquetas con sus datos y unos dibujitos de sirenas, mariposas y corazones. Le compré las cositas que le hacían falta, escogió una de mis lapiceras que imita piel de cocodrilo, y usará como libreta de tareas la agenda 2009 que yo no alcancé a usar.
Estuvimos juntas toda la tarde, nos reímos a carcajadas y quiso saber muchas cosas de cuando yo era niña, de mi colegio y de mis amigas. Hablamos de los chicos, de sus maestros, de qué es lo que más le ha gustado de la escuela y de cosas así. "Los cuadernos deben ir forrados de color morado" -me dijo. Entonces todo era el doble, cortar, pegar, etiquetar, forrar. Me dolió un poco la espalda. "El de biología va cosido, se tiene que quitar el espiral, forrar las pastas y luego coser con aguja y estambre", me explicaba mientras yo me peleaba con el papel lustre. Okey, okey, le gané la batalla al espiral metálico, cosí y cosí, hice una trensita que le servirá de separador, y el cuaderno quedó lindísimo.
"No me gustan los niños, no tengo paciencia para los niños, pero contigo es un buen ensayo; esta es la prueba de que por amor, uno aprende a hacer nuevas cosas", y cuando terminé la frase me dijo que yo era una mala porque no tengo paciencia, pero que le daba mucho gusto tener una tía como yo. Y yo siento una fuerte responsabilidad, un gran cariño, y el corazón desbordante de amor y alegría cuando la veo feliz de pasar el tiempo conmigo.
Oficialmente soy madrina del segundo nieto, pero esta nena siempre me ha robado el corazón, es quien más me sigue y es quien más se parece a mi, en el pelo, en los gestos, en cómo se cuelga el bolsito en el hombro. Físicamente es la copia al carbón de mi hermano, pero de sentimientos tiene mucho mío, lo que me alegra y me preocupa. La nena tiene la capacidad de traer las emociones a flor de piel, de reír a carcajadas, de enojarse como energúmeno, y de sentirse triste.
Aún cuando no es mi ahijada, es lo más cercano que tengo a una hija y por eso trato de enseñarle las cosas que pasados los años le servirán de primera mano. Me da miedo que crezca, quisiera que siguiera siendo niña para siempre, me da miedo que un día la hagan llorar o que una mala amistad le rompa el corazón. Supongo que en algún momento eso tendrá que suceder, y espero estar de la mano con ella para que se sostenga cuando sienta caer.
El amor hace milagros, yo soy la prueba de ello.
Feliz noche. Felices clases. Acabo de recordar que mañana tengo clase de Sociología y derecho a las nueve de la mañana, en la carrera de Derecho; estoy segura de que me hará bien.
¡Arriba, arriba, arriba el amor! Que siempre sea tu bandera.
2 comentarios:
Yo tengo bebés en casa (ajenos, están de "vacaciones") y son molestos cuando lloran y hacen popo. Pero verles produce alegría, y más cuando ríen, sus carcajaditas tiernas.
No me imagino una miniyou, con risitos y con una sonrisa de oreja a oreja y un bolso bajo el brazo. Se vería linda.
Uno no lo entiende hasta que le pasa... pueden ser mandones, exigentes, tiranos, llorones, pero una sonrisita de esa sobrina adorada lo arregla todo e ilumina hasta el dia más gris. Si vieras el cambio que logra mi sobrina en mi con solo sonreir, extenderme sus bracitos y decir "ucho" (traduccion=te quiero mucho).....
"Ucho" amiguis
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