Eran como las ocho de la mañana del domingo, un mensaje de texto me despertó "ya somos novios" decía. Ya son novios, y tienen de salir lo que yo tengo de conocer a los Ojos redondos. Lo leí, respondí entre sueños y me volví a dormir profundamente. Sola, con un gato en los pies y sin ver más ojos, ni redondos ni de otros.
Soñé que estaba embarazada y que daba a luz a un bebecito muy bonito, con poquito pelo, María estaba conmigo, envolviéndolo en cobijitas y haciéndome compañía. Yo lo abrazaba mucho, le daba besos, lo cargaba para darle de comer, lo arrullaba, lo cuidaba. De momento, lo ponía sobre la cama y el bebecito comenzaba a mover sus manitas, se zafaba de la sabanita y salía en cuatro patas un bonito y peludo gatito color gris obscuro. ¡Qué monada! Yo me sentía muy contenta, me preguntaba qué había pasado con el bebé, pero no me daba angustia. Cogía al gatito con las dos manos, le daba besos y pensaba "supongo que es más fácil poner una caja de arena, que cambiar pañales". Me desperté. Me dio risa el sueño, porque no había sido nada monstruoso, ni había habido una fea transformación, simplemente mi bebé se hacía gato, y me daba mucho gusto tener un gatito chiquito.
Soñé que estaba embarazada y que daba a luz a un bebecito muy bonito, con poquito pelo, María estaba conmigo, envolviéndolo en cobijitas y haciéndome compañía. Yo lo abrazaba mucho, le daba besos, lo cargaba para darle de comer, lo arrullaba, lo cuidaba. De momento, lo ponía sobre la cama y el bebecito comenzaba a mover sus manitas, se zafaba de la sabanita y salía en cuatro patas un bonito y peludo gatito color gris obscuro. ¡Qué monada! Yo me sentía muy contenta, me preguntaba qué había pasado con el bebé, pero no me daba angustia. Cogía al gatito con las dos manos, le daba besos y pensaba "supongo que es más fácil poner una caja de arena, que cambiar pañales". Me desperté. Me dio risa el sueño, porque no había sido nada monstruoso, ni había habido una fea transformación, simplemente mi bebé se hacía gato, y me daba mucho gusto tener un gatito chiquito.
De la noticia de un nuevo amor, a mi sueño profundo con dar a luz, bebés y mis adorados gatos. De relacionar el amor de alguien con la vocación mía, con bebés y libros escritos, proyectos terminados y papeles recibidos. Del amor que comienza para una gran amiga, al amor que tengo yo con mi Ciudad, con mis hermanas y con mis amigos. Del amor de una pareja que nace, al enamoramiento que tengo de confianza en mi misma.
Enhorabuena querida, el amor se debe celebrar. Una razón para no sacarle la lengua al domingo.
Y como siempre me dijo el presidente de la Nueva República de Babel, "¿cómo va el bebé?" Las que me han visto desde que el "bebé" era apenas un cigoto, saben que la gestación ha sido muy dura. Ya es momento de dar a luz, de hace tres años y ocho meses, a tres meses y ya sólo faltan dos.
1 comentario:
Un bebé. Sería buena madre, creo que si es más fácil cambiar la arena para gatos que un pañal. Ahora no sería sólo la bolsa bajo el brazo, sería también una pañalera y una carreola empujada con una linda mariposa dormida dentro. Sería una buena postal. Aun falta y se puede esperar.
Te mando besos, abrazos y buenos deseos, ya sólo faltan dos.
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