lunes, 10 de agosto de 2009

Dar noticias no es sólo eso

Muchos outfits, muchas revistas, muchas noticias, muchos audios que escuchar. Mis dedos que escriben con vida propia, voces que reconozco, viajes que realizo, tropiezos mentales que se convierten en palabras, cuando mi boca las articula frente al ordenador.

Dar noticias no es sólo eso, dar noticias también es enamorarme de los días poco a poco, de la Ciudad que a veces no me quiere, de los amores de los demás que a veces me desesperan. Dar noticias también es hacer amistad, encariñarme con la gente, seguir con mis proyectos hasta la una de la tarde, dormir si me va bien antes de las dos de la mañana.

La Academia es noble, lo he dicho muchas veces, pero a veces es exigente. Y ahora, como mujer caprichosa y demandante, pide a gritos mi regreso. Y la metamorfosis continúa, y mi traje de camaleón viaja en mi bolso, junto con las noticias de Fernando del Paso y junto con que Antonio Imbert debe seguir con vida, en algún rincón de la isla dominicana.

Dar noticias no es sólo eso, también es recibir las llamadas de los Ojos redondos siempre a las 17 horas; luego, si el cansancio no nos domina, las vuelvo a recibir a las 23 en mi habitación, en la tranquilidad, sentada en el banquito de frente a mi espejo de cuerpo entero. Él, desde el norte de la Ciudad -aún más al norte que yo-, habla quedito como si me susurrara detrás del cuello, me entiende, me escucha y se sorprende de las cosas que le digo. Me quedo callada intentando disimular la enorme sonrisa que provoca en mi rostro, finalmente tengo que confesar (como cada noche) y con pocas palabras, me vuelve a comprender.

Dar noticias es también sentirme acompañada de la radio todo el día. Desde las 5:45 que despierto, hasta las 22 que inicia la programación musical. Muchos locutores desfilan por mis oídos, se entregan a mis palabras, se transforman mediante mi voz en texto, en buenos, en malos, en poder. Dar noticias es estar informada, es tener unas ocho horas de poder al día.

A la mañana siguiente, la radio otra vez está prendida, me escucha, y probablemente me permita esta informada otra vez.
Y quizá me permita escribir de ella, aunque no sea de la última nota, pero sí de 70 años atrás, de programaciones que no se escuchan más.

Y esa historia que empecé hace tres años, que está nutrida de la Historia de todo lo que pasó al mismo tiempo, y de la Historia que vivo día con día, ahora ya tiene final. Por eso ahora tengo que hacer a un lado las noticias del día, por eso debo cifrar mi empeño en los próximos meses que el destino hace mucho que escribió para mi.

No es sencillo. Haber escrito por encargo estos últimos meses me dio cierta estabilidad, me hizo dormir a la hora que debo dormir, despertar cuando tengo que despertar, aprender cosas que no me imaginé que podría aprender. No llegué al punto de regularizar mi apetito, pero sí me quitó los kilos de encima que me estorbaban.

Hoy repasé los teasers que más feliz me hacen, dí el pronóstico del tiempo por última vez, compartí opiniones, me reí a carcajadas con Domínguez Muro y con Zabludovsky, y me despedí de las personas que de una u otra forma me sostuvieron. Y ahora, que no era mi intención pedir favores, le digo de frente a la amiga que dejé en González de Cosío, que por favor no desaproveche los golpes de suerte, las sorpresas del destino.

Estoy emocionada. Las segundas partes siempre me han gustado más que las primeras, me gusta el regreso, pero me chocan las despedidas. Y lo mejor está por venir, el tilín del corazón me lo dice. El tiempo apremia una vez más, todo indica que por fin podré dormir sin remordimientos.

Y por último espero, que la chica de González y los Ojos redondos, se vengan un poquito para acá, conmigo, a ver si así no es tan duro metamorfosear.

1 comentario:

SonrisaMiel (: dijo...

Tienes razón, dar noticias no es sólo eso. Yo vengo a avisar sobre el cambio de URL que sufrió mi blog, y no sólo eso. También una nueva entrada que incluye la explicación del cambio.

Saludos mariposa, suerte con tu metamorfosis.

(: