miércoles, 8 de abril de 2009

Mi primera vez en Metrobús.

Como todos los días, abordé el Metrobús en la estación Parque Hundido. Venía sonriendo porque acababa de hablar con Mafka y quedamos para un café.

Cuando me acomodaba entre la gente, el móvil volvió a sonar y el número que apareció antes, se mostró en la pantallita otra vez: "Maf qué bueno que me llamas, ¿ya estamos pa'l coffee?...". Una voz masculina me respondió: "No soy Maf...". Dale, que olvidé por completito que el Chico más ocupado de la Ciudad utiliza el mismo conmutador para llamarme cuando se acuerda que todavía vivo por acá... Por chocomilquincuagésimonovena ocasión me dijo que no era posible que nos viéramos, así tal cual. Como si no hubiera tenido lugar el plantón del domingo al mediodía.

Cuando terminé esa llamada, entonces sí le llamé a Maf y le platiqué lo que pasaba. Estaba yo agitando las manos tratando de explicarle por el teléfono que no era justo que esto estuviera pasando, cuando sentí la mirada de un chico (de lentes, vestido de traje y con un portafolios en la mano) sobre mi.

Lo vi. Me sonrió. Le respondí.

Seguí hablando con la chica con toda la naturalidad del mundo. Reímos, intentamos adivinar lo que pasa por la mente de los chicos y quedamos -otra vez- para vernos por la noche. Nos despedimos después de una agitada charla, ella desde su oficina y yo en el Metrobús rumbo a la estación Revolución. Luego de colgar, comencé a sonreír. Me parecía absurdo que aún cuando sé que el Chico más ocupado de la Ciudad me dejará plantada cuantas veces le sea sencillo, todavía me sorprende que lo vuelva a hacer. Qué mal. Pero quizá la Ciudad estaba a mi favor, y como dice Copo, me está protegiendo.

"La que sola se ríe..." -me susurró...
"de sus maldades se acuerda" -le respondí. Y así, el chico de lentes comenzó a hacerme la plática.
Por supuesto que escuchó toda la conversación que tuve y comenzó a hacerme preguntas de que si me refería a un pretendiente, de que a qué se dedicaba que le resultaba tan difícil verme, de que si teníamos mucho tiempo saliendo... No quise responderlas todas, de alguna manera se estaba pretextando para conseguir lo que unos minutos más tarde me pidió.

Nos enfrascamos en un intercambio de ideas sobre citas, profesiones, zonas de la Ciudad, horas pico y (cómo no) el centenario de la Revolución. Allí me sentí un tanto incómoda. Nunca me ha gustado que cuando uno dice que es historiador, la gente crea que podemos dar cualquier opinión que se nos pida o que somos enciclopedias. Me hizo otras preguntas sobre los libros de texto... ¿eso qué? Total que se lo confesé, y le dije que no me gustaba que me pidieran opiniones sin conocerme, "me gusta más que se hagan sus propios juicios" -le respondí. Y aún cuando sentí que me porté algo árida, pasando la estación Tabacalera el chico me pidió mi número de teléfono.

Lo pensé un segundo y comencé a dictar: 55-1186-7781. Mi verdadero móvil termina en 80.
Fui mala, lo sé. Pero más mal me hubiera sentido al negárselo o al pretextarle alguna babosada tal como él pretextó hablar de los libros de la SEP como si de verdad supiera de ello.

Esto va para el chico que la semana pasada me dijo que yo iba por allí "pateando corazones sin dar oportunidades". Híjole, pues no es así. Mi corazón salió de la hielera hace mucho tiempo. Y de hecho el Rey Sol alguna vez me aconsejó que pensara dos veces antes de decir que sí o de dar mi verdadero número. Pensaba que eso me ahorraría alguno que otro problema. Y tiempo después me di cuenta que también me ahorraría muchos remordimientos.
No me acuerdo cómo se llamaba. Creo que Elías o algo así que comienza con la E. Debo agradecer que por lo menos el trayecto fue ameno y que conversé mucho. Salimos de Revolución y él se fue hacia la San Rafael y yo hacia la línea 2 del Metro. No me sentí tan mal después de todo. Mejor así.

Las oportunidades también viajan en Metrobús además que en cole. Nunca antes me habían abordado así, igual algún encanto tienen las conversaciones de chicos que no se dan el tiempo de ver a la susodicha. No lo sé...

"En esta ocasión voy a pedirles perdón.
Si es rápido y es gratis, entonces why not?"

2 comentarios:

copo dijo...

Siempre he dicho que mas vale aqui corrió que aqui quedó. Creo que el dicho vale para el chico mas ocupado de la ciudad y para el chico del metrobus. A veces es mejor hacerle caso a las senales desde el principio, asi que no te preocupes, ok?
Me pregunto como te va en el trabajo. Suerte Mariposa

Anónimo dijo...

¿Y por qué "mi primera vez en metrobús"? Puedo deducir fácilmente por el inicio "Como todos los días, abordé el Metrobús..." que no es la primera ves. ¿Es algo que no deduje bien? ¿Juegas con la mente del lector? ¿El Chico más ocupado de la Ciudad te habrá llamado? ¿Se enojó ese Chico de nombre que empezaba con E al llamar y escuchar que tal número no existe? En fin, pásala bien...






Pero que descortés, grosero y preguntón soy. Lo único que interfiere con mi aprendizaje es mi educación...™