martes, 21 de abril de 2009

Taxis de mis amores

De unos meses para acá los taxis se han convertido en mis grandes aliados. Hoy me pongo a escribir contenta porque, a pesar de que no todos los choferes son muy amables que digamos, lo que importa es que han sido respetuosos y eficientes.

Me confundí de eje vial hoy por la mañana. De hecho, cuando el primer taxi del día me vino a encontrar, tuvimos que ir a dar la vuelta hasta Altavista para regresar por Mixcoac. Lo bueno fue que llegué temprano a la cita y que me encontré. En general es que me confundo, pero afortunadamente no pierdo la orientación.

El siguiente taxi no tenía cambio. Sólo debía llevarme unas cuantas cuadras más adelante y, como ya casi se me hacía tarde, le hice la parada. Al abordarlo le pedí que me dijera si traía cambio del billete con el que le iba a pagar, no me contestó y aceleró. Cuando llegamos a cercano mi destino me dijo que la tarifa era la mínima y que no tenía cambio. Le expliqué que por eso debía saberlo antes de que arrancara pero, en fin... Me dijo que si a donde iba no me podían pagar el servicio, "¿cómo?" -le pregunté. Cuando vio mi rostro previo a desesperarme me dijo "está bien, es gratis". Sonreí, me despedí y me bajé.
Quizá el que ya se había desesperado era él pero qué más da, agradezco infintamente que haya sido un viajecito gratis.

Por la tarde, me encontraba en Echegaray rumbo a la Florida. Pasé por un frapuccino de té verde y comencé a "cazar" un taxi en la banqueta. Había un congestionamiento brutal por las obras del segundo piso del periférico norte y por las obras de un puente vehicular en Gustavo Baz. Todos los taxis que pasaban venían abordados.

Un chico en un coche color arena me vio de lejos, de no haber sido por el congestionamiento no hubiera habido tiempo de intercambiar miradas, pero todo salió re bien porque detrás de él en la fila interminable para tomar Lomas Verdes venía un taxi vacío. Agité la mano y sin pensarlo ni un instante, me llevé los dedos de la mano derecha a la boca y chiflé durísimo; el taxista me escuchó, luego me vió y me hizo la seña de que venía para acá.

Bajé la mano, lo esperé y todavía tuve tiempo para volver a ver al chico del coche quién movía la cabeza en señal desaprobatoria y luego, al ver que yo reventé en carcajadas, sonrió conmigo. El tránsito vehicular avanzó y el chico grito palabras que no comprendí, sonrió y me dijo adiós con la mano. Justo el taxi se detuvo frente a mi y lo abordé.

El taxista aplaudió mi chiflido y me dijo que era bueno que una chica no se quedara sólo esperando de pie. Me sonrojé. Le dije que no toda la gente piensa así, para algunos -incluyendo mi madre- no se debe chiflar como arriero cuando no es necesario. Total que me rescató y llegué, una vez más, a tiempo para mi cita.

Ese último viaje me puso de buenas. Quizá mi histeria está saliendo a flote cuando no debe, menos mal que no le chiflé a quien no debo.

Hay un taxi en el que me quiero volver a subir y no he vuelto a coincidir con él. La última vez que vi al chofer de ensueño me dijo su nombre y me preguntó cómo me había ido. Ese chico tiene buen corazón y cuando me subo a su coche me contagia de su buena estrella.

A ver si esta semana se me hace tomar el coche 38 una vez más.

4 comentarios:

Lilith dijo...

Ojala y si te lo vuelvas a encontrar Mariposa querida.
Besos!!!
Ya queremos puente!!!!! tendras minivacaciones en mayo??
Me pone de buenas leerte.
Mas Besos!!!!

mothermonkey collective dijo...

hola estaba checando mi blog y ese me llevo a uno mas y asi a otro y asi a otro mas, hace tiempo que lo leo, me gusta como escribes, me pone a pensar en lo cotidiano tan chido que hay y que aveces por las prisas no vemos, me he animado a escribirte apesar de mi mala escritura, me hecho uno de tus seguidores, sigue escribiendo y disfrutsndo de hacerlo porque lo haces muy bien, lo disfruto.

un beso
cuidate mucho

copo dijo...

Quiero que me ensenes a chiflar como arriero! Yo no puedo, sniffff.
me alegra que los taxistas se hayan portado bien, porque...jijos, de que se ponen medio insoportables...en fin, me gusta que la ciudad te consienta.
Abrazos

El peregrino dijo...

Hola guapa.
Sí, enlazarnos es poner un enlace de mi blog en el tuyo, mientras yo hago lo mismo desde el mío, así podemos seguirnos más fácilmente.
Tiempo ha que no publico...días de crisis.
Un beso desde Bogotá.