La luna es un gran gato risón. Me gusta. Me acordé de cuando decías que era magnífico ver la luna en mi espalda, de cuando me querías, de tu departamento y de los capuchinos que vendían en el local de al lado. Me acordé de tu coche gris y del remiendo que le hice a tu sudadera sentada sobre tu cama.
Ayer caminé sobre Pilares hasta la estación Parque Hundido, comenzó a llover. A veces me fastidian estas palabras que no tengo a quien pronunciarle, me fastidia mi mano abrazando mi bolso y mi botellón de agua; me fastidian mis pies enfundados en unos zapatos de vértigo que nadie más puede contemplar. Me fastidia no poder hacer otra cosa con esas palabras, con mis manos y con mis pies.
Me desespera la Ciudad, con todos sus problemas, con que está vacía, con que no la saben cuidar. Cené sola una vez más. Estos días mis amigos son amigos de móvil nada más.
El domingo ahora me permite hacer cosas que no sabía que podía hacer. Siempre hay que hacer guardia, que poner atención, que escribir como nunca antes. Esta colonia hace mucho que figura en mi vida. Hoy caminé de Matías Romero a San Borja sobre Patricio Sanz como muchos otros días, como hace muchos años. Hoy la vi diferente. Hoy quise ir a muchos lugares.
¿Y qué queda? Tomar el metro, coger un taxi, hacer el súper, cenar yogurt, mirar la sonrisa de la luna. Mirar al gran gato risón que me sonríe desde arriba.
Ya no necesito ver el mar. Siempre quiero seguir escribiendo.
Hoy necesito abrazar. Quiero regalar abrazos, sentirme acompañada y saber -aunque sea por un instante- que todo va a estar bien.
Necesito acordarme de cómo eran esos abrazos que me daban cuando nos veíamos recargados en el cofre de su coche gris. Necesito acordarme más de él, saber que fui muy feliz. Necesito que me abracen. Necesito respirar.
2 comentarios:
Qué belleza. Admitro tus letras profundamente, lo sabes. No estoy segura que nadie vea los zapatos de vértigo. Siempre hay por alli ojos furtivos, en general femeninos que estan atentos a los pies coquetos.
No te desesperes, respira...por alli debe haber unos brazos esperando por ti, ya veras.
Lo importante es que la luna siga sonriendo
Chale Copo!! No sé qué haría sin ti y sin tu compañía.
Gracias por escribirme y por recibir lo que trato de transmitir.
Te quiero un montón.
Me urge que vengas yaaaaaaaaaaa
y si. que siga sonriendo...
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