viernes, 24 de abril de 2009

Mother Monkey Collective

Mafka llegó a la casa cuando leía los pendientes y me disponía a ponerme a escribir. Era la primera vez en mucho tiempo que saldríamos a bailar, así que la ocasión ameritaba ponernos muy guapas, soltarnos el pelo y reír a carcajadas.

¿Quieres que te ponga super punk?
Escogimos unos atuendos lindos, de jeans pegados y chamarras cortas. Yo escogí las sandalias más altas con las que pude caminar y la camiseta color verde que dice Techno love que Maf escogió por mi.

Me alboroté el pelo. Ella lo usó alisado echado para atrás y para terminar necesitaba algo de gomina o spray para fijar los pelillos de la coronilla. Le ofrecí mi fabuloso super punk varias veces, a lo que me contestó con cara de espanto "no, gracias", seguí ofreciéndoselo y explicándole que, a pesar de ser un liquidito color azul eléctrico, es inofensivo y muy eficiente. Total que accedió al final de todo y le eché un rocío azulado que le dejó la cabellera justo como quería.

Llegamos a Cuatro caminos pasadas las nueve de la noche. El metro estaba particularmente feo y más aún cuando tuvimos que caminar un montón para entrar al andén. Llegamos a la estación zócalo muy alegres, muertas de risa, envueltas entre personas que bailaban danzas prehispánicas, policías, indigentes, turistas y también teníamos hambre.

No lo pensamos dos veces y caminamos al Super 7 que está a un costado de la Catedral Metropolitana. Compramos unos burritos y, a la hora de escoger qué tomar, el Super7 se convirtió en el bar Super7. Compramos dos indios de lata y caminamos rumbo a la calle Guatemala.

Mother Monkey Collective.
Mafka es una chica guapa, alegre, con una conversación magnífica y con un sentido del humor maravilloso. Veníamos muertas de risa por las cervezas en lata y al pasar el camión de granaderos, las destapamos. Brindamos en la calle, seguimos caminando y nos detuvimos en la esquina de Guatemala a espaldas de la Catedral. Eligimos un puesto de periódicos -lo único abierto- y nos pusimos a platicar.

Hablamos con Janis, quien nos esperaba en el Centro Cultural de España, bebimos y reímos. Me dijo que debíamos recordar ese momento tan fenomenal, ¿qué mas le podíamos pedir a la vida en ese instante? Nada, pensamos las dos.
"Estamos en la calle, a un lado de un puesto de periódicos que dice "Mother Monkey Collective", lo recordaremos siempre" -me dijo. Estabamos notablemente contentas. Terminamos las cervezas y nos metimos al centro cultural.

Lo pasamos muy bien, bailamos, circulamos por el lugar, platicamos mucho, esperamos a unos chicos que nunca aparecieron. Otros hicieron su aparición, entre ellos el chico financiero a quien no esperaba ver y de quien no recordaba el nombre. Algunas veces me da igual, sé que probablemente quede fea la cosa, pero hay encuentros que no deben tener parte.

La noche me regaló una vista increíble del Templo Mayor iluminado, de una excepcional arquitectura del siglo XVI, y de la compañía de mis amigas. Bailamos mucho, celebramos muchas cosas, brindamos por otras, por mi, por Mafka, por Janis, por los proyectos, por las tres... Hay noches que deberían durar por lo menos hasta la mañana siguiente.

A la hora del regreso, como siempre, no sabíamos cómo volveríamos a casa. La sorpresa fue que el chico financiero nos trajo sanas y salvas. Pasamos a cenar, y ¡salud! por los trabajos que no son de ensueño pero que permiten pagar las cervezas y los tacos de madrugada, ultimamente me han tocado chicos que no pagan mi cuenta, así que nos pusimos guapas para nosotras mismas y llegamos a casa a dormir.

Pasadas las cuatro de la mañana pusimos las alarmas y nos rendimos ante Morfeo.

La Ciudad ha seguido siendo noble conmigo. Me da grandes sorpresas, me hace sentir completa. Me da libertad.


Hoy recordé que la última vez que fui al Vive Latino tomé agua de la llave de los baños del Foro Sol. Confieso que me gusta visitar el bar Oxxo o el bar Super7 a menudo. Me gusta también tomar una cerveza relámpago antes de entrar a los lugares. Me gustan las banquetas de mi Ciudad. Me gusta la Ciudad de México. Confieso que fingí olvidar el nombre del chico financiero, que no me cae muy bien del todo y que no me interesa si quiere saber los pormenores de mi vida. Me gusta salir. Me gusta estar con mis amigas y platicar de revistas de moda con Mafka. La verdad es que también me quiero enamorar, me hace falta que me abracen y me hace falta sentir un cuerpecito a mi lado. Me gustan los tacos de guisado. Confieso que es mejor así.

Confieso que tengo muchas cosas que confesar.

2 comentarios:

Lilith dijo...

wowww que noche tan divertida!!!
Besos y Feliz Fin de semana

copo dijo...

Que bonita noche, que bonita ciudad, que bonitas amigas...estuvo increible, juro que senti hasta el aire nocturno y vi las luces del centro. Me encanta leerte contenta, me encantan los tacos de guisado.
El abrazo hace falta, como no, pero ya llegara, ya llegara---