sábado, 18 de abril de 2009

La Ciudad en mis oídos.

Comenzar de cero no es cosa fácil. Algunas veces las cosas salen mejor de lo que espero y otras, me cuesta un poco de trabajo.
Algo que es muy cierto es que no me dan miedo los cambios. En el fondo sé -como siempre me lo dijo Mauricio- que soy una chica optimista y que enfrento las situaciones con agallas.

Haber cambiado de giro me ha puesto bien. Le veo muchas más ventajas que desventajas, y aunque a veces me quejo de las cosas, en general estoy contenta de todos los cambios y las buenaventuras que han llegado a mi vidita.

Y hoy, una de las cosas por la que estoy muy satisfecha de todo esto, es que puedo seguir haciendo mis visitas por la Ciudad a pesar de que no camino mucho por ella; y que, sobre todo, no he dejado de escribir ni de dedicarme a mi profesión.

Estos días viajé desde el aeropuerto capitalino, fui a Campo Marte, compartí con Obama y hasta me reí del vestido de la primera dama. Estuve por el poniente de la Ciudad, vi las obras viales, me alegré de que los niños pasearan por Chapultepec sus últimos días de vacaciones y el transporte público me puso notablemente bien. Conocí la voz de muchos funcionarios, les creí a algunos políticos e intenté enamorarme otra vez del gobernador. Imaginé rostros y colores de traje, vi zapatos con medias, trajes de noche, shorts en bicicleta... Viajé con mi imaginación como desde chiquita me ha gustado hacerlo.

La Ciudad a veces da miedo y a veces tristeza. No es fácil enterarse de la escoria y verla frente a frente. Sin embargo, conmigo es amable. La Ciudad se porta bien. Otras veces me da la paranoia y comienzo a examinar los rostros y las voces, luego se me quita y me acuerdo que vivo un gran big brother. Por allí me encontraré con el chico del WTC y con la chica del bolso brillante.

Todo esto ha sido una novedad, una agradable novedad de estar informada y de tener alguito de poder. Lo llevo bien.
Sigo queriendo un masaje en las piernas, que si me doy tiempo yo misma me puedo dar, pero el abrazo que añoro todavía no me lo dan.

Así es. No todo se puede tener y absolutamente no se puede vivir del amor, aunque vale la pena intentarlo.

2 comentarios:

Lilith dijo...

Hola Mariposa.

Que bueno que re-descubras tu ciudad desde una perspectiva algo diferente. No se como sea el abrazo que quieres pero por lo pronto te mando uno muy grande virtual.
Disculpa que este un poco ausente pero tengo algo de trabajo que se quiere acumular.
Besos!!! TQM

copo dijo...

Hola hola...gracias por llevarme de paseo y de regalarme frases que siempre suenan mejor desde tu blog. Vale la pena intentarlo. Ese sera mi karma esta semana