lunes, 13 de abril de 2009

De CU a Barranca del Muerto

A pesar de haber tenido sueño y de haber dormido las reglamentarias 5 ó 7 horas, no pasé buen sueño. Tuve algo de pesadillas, muchísimo calor, luego frío... luego sentí una punzada en la frente. Me di vueltas, me desvestí, intenté que la noche transcurriera aún cuando una sensación de orgasmo incompleto me invadió.

Creo que fue porque hablé con ella.

La persona que mejor me conoce en esta vida, mi alma gemela, me confesó a través de la bocina que tampoco puede vivir sin mi. Lloré como nunca. Ya me hacía falta.
También me confesó, que la otra noche lloró dormida soñando conmigo. "No podías llorar" -Me dijo. Y entonces mis lágrimas salieron como cuando destapamos la sidra en año nuevo.

La extraño mucho. Al mismo tiempo dijimos que nuestro consuelo es que volveremos a estar juntas como antes, como siempre.

"Extraño mucho la Ciudad" -Me dijo. "Extraño el Palacio de Bellas Artes y tomar café en los Azulejos. Extraño mis cafecitos de Polanco e ir a mis Starbucks pendejos que tanto me gustaban. Pero más, lo que no puedo superar, es el trayecto sobre periférico de CU a Barranca del Muerto; no puedo evitar llorar cada que lo recuerdo, y no puedo dejar de extrañar manejar en la Ciudad".

Lloré peor y nos abrazamos en el teléfono. Le dije que todo sigue igual, que mejor disfrutara su nueva vida allá. Su vida de sueños cumplidos y deseos concedidos; de amor leal...

La Ciudad es noble -le expliqué-, y te recibirá con los brazos abiertos. Todo estará bien, y todo lo demás también. Además le dije que se sienta muy orgullosa de todo lo que me enseñó; así cada que mi mano coge la pluma para hacer mi firma, seguro que estoy viendo su mano, haciendo la suya.

Quizá no estaba preparada para una charla así. Quizá la evité todos estos meses queriendo pensar que sólo yo tenía problemas.
No es así. También le cuesta trabajo seguir adelante.

También le cuesta trabajo así, sin mi.

2 comentarios:

El monstruo dijo...

A veces pensamos que lo que nosostros sufrimos extrañando a alguien no lo experimenta nadie más pero sucede que también marcamos las vidas de los otros, no sé si es un consuelo pero a mí me da cierta paz saber que las personas que extraño también sufren mi ausencia, quizás es mucho egoismo de mi parte pero como humano imperfecto que soy me lo permito.

Besos y abrazos grandes para ti.

copo dijo...

Querida Mariposa:
Esos lazos eternos e invisibles son los que las hacen especiales. Ella sabia que no podias llorar y lo hizo por ti y logro que lloraras que ya te hacia falta.
Esa ciudad y sus espacios, esos carinos y sus ensenanzas...esas conversaciones para las que no estamos preparados pero que nos hacen falta.
Suena rarisimo, pero disfruten que se extranen y que se quieren. No se sufran, cuesta un rato, pero no es imposible.
Te quiero (y, quiza en otra dimension, es cierto, pero tambien hay cosas que me cuestan trabajo, asi, sin ti...bendito msn)