miércoles, 4 de marzo de 2009

Nunca más el néctar de la flor

Una noche más que paso a su lado porque volví a soñar con él. Estoy segura que debió haber sido por la utópica ducha que tomamos juntos... a través del mensajero. (Y aquí es cuando debería volver a la cama a soñar con otra cosa, porque qué bárbara al darme cuenta que lo más cerca que estoy de una ducha en pareja es el ordenador).
Sin embargo, no fue él quien despertó mi memoria. Luego de haberme duchado con él, me arreglé para vestirme. Me puse un chorro de crema Hind's en todo el cuerpo, mi crema Active C en el rostro, el desodorante Nivea y una nube de loción Endless love de Victoria's Secret me impregnó toda la piel y me llevó de regreso tres años en el tiempo.

Y así como cuando ví la foto del minúsculo pastel en mi mano hace algunos meses, así otra vez de golpe me vino el flash back completito y sin errores: me acordé de su coche gris, de su calle entre los ejes viales, de su pelo lacio, de mi pelo larguísimo casi a la cintura, de mis sandalias con tiras y plataforma color café, del Instituto de Investigaciones Sociales, de su viaje a Panamá, del Aeropuerto, del pésimo café, del reencuentro all night long, de la reconciliación, del perfume Armand Basi, de la navidad con mi hermana Maricarmen, de mis panties rosas con cristales en el trasero... Me acordé de él y de cuánto lo quise.

En otra circunstancia hubiera cogido el teléfono y hubiera marcado el 11076964 hecha una loca para escuchar su voz, pero haciendo caso a eso de no cometer dos veces el mismo error me contuve (no en vano su nombre es soltero tóxico). Al contrario, me volví a sentar frente al ordenador a terminar la buena charla sobre barritos en la espalda con mi lejano compañero, luego bajé a hacerme un café decaf y me puse a ver las noticias.
Antes de dormir leí un poco y me volví a acordar del chico del ordenador y del aceite para el cuerpo en aerosol. Así me quedé dormida.

Desperté hace rato, pensando en los perfumes del pasado, en mi pareja de hace años y en las decisiones que tomamos que nos dan resultados años después. Algunas de esas decisiones han comenzado a dar frutos.
Sin querer, y con otro significado, he seguido escuchando la canción que suena en mi Teatro Metropólitan. Y qué gusto me da ponerme a cantar a todo pulmón -y con toda razón- es posible que me traigas un perfume del pasado, pero nunca más el néctar de la flor. Porque así fue. Hace algunos meses intentó traerme el perfume del pasado, ese que me trajo de Los Ángeles en su último viaje, ese que le gustaba tanto que me pusiera y que nunca me gustó. Y qué va, ¿cómo decir que no? Pues así, aunque duela y aunque, como sucede, me quedara pensando en el final de la historia que no pudo haber sido.

No se llama ni Armand Basi, ni Glow, ni Prada, ni Endless Love... se llamaba amor y no pudo traerlo de vuela, sólo el perfume y no más la esencia.

Mi memoria de Histérica histórica quiso olvidar, y Victoria's Secret me pasó factura.

3 comentarios:

Edu dijo...

Sugerente texto. El amor es ese boomerang que regresa, sea quien sea el contexto o los protagonistas.
Desde este punto del mundo un beso.

Edu dijo...

Hola, de nada.
Por cierto el sabado presento un poemario, dificil que puedas asistir por la distancia, pero si quieres leerlo,lo tengo en word, escribiendo a:
itaca1976@hotmail.com
leteo1976@gmail.com
Saludos.

copo dijo...

Mariposa:
Que buena idea de que la nube de perfume te sirva de alfombra magica y te lleve al mundo de los recuerdos. Por otro lado, si llega el perfume pero no la escencia, no sera que nos venden agua de colonia en frascos de perfumes finos? Mi teoria menos cruel es que cuando eso pasa, es que ya tenemos la puntita de los pies en el umbral del olvido. Listas para dar carpetazo al asunto.
Abrazo