martes, 3 de marzo de 2009

Love, i can believe in.

Barack Obama ha seguido papaloteando en mi cabeza y me he puesto a analizarlo desde una diferente perspectiva. De entrada, el slogan de su campaña: Change, we can belive in siempre me llamó mucho la atención por esta cuestión del cambio que se anhela, de la esperanza que no muere y de tantos principios que se pueden vender para que la gente se los crea toditos. También me puse a pensar en todo lo que me repito para creer que las cosas pueden funcionar de otra manera o de hecho, funcionan y no me doy cuenta. Como sabes, el juramento de autoestima se publica el primer día de cada mes y las cosas del amor no paro de repetirlas.

Hoy me dieron ganas de escribirle a la ansiedad que muchos años vivió conmigo pero que afortunadamente he decidido que no vuelva más. Me ha costó mucho trabajo lograrlo y siempre reconozco el esfuerzo de las personas que han estado a mi lado para poder haberla superado. Todo también pasará, él ya pasó hace mucho, yo pasaré y la ansiedad pasó hace unos meses.

La ansiedad dejó muchas cosas en mi: un diente roto, una muela estrellada, muchas medias lunas bajo mis ojos, algunos kilos más en mi cuerpo y at last but not at least: una autoestima como asta bandera. Gracias a la ansiedad me pude dar cuenta de que la soledad no era un prietito en el arroz y por el contrario me podía valer de ella para combatir a la primera. Cuando pasaba más tiempo sola (digamos sin pareja o sin ver a mis amigas o a mis hermanas) mejor podía controlar la ansiedad, pero me costó mucho tiempo darme cuenta de eso.

A pesar de que había noches que pasaba sin dormir y de que hubo capítulos que no pude terminar de escribir porque la ansiedad llegaba a morderme los dedos de los pies, ahora agradezco haberla sentido y haberla tenido de huésped porque sé cómo reacciono -y como debo reaccionar- ante diferentes cuestiones.

No hay próxima vez y procuro no cometer el mismo error dos veces.
Estas máximas también me las enseñó el manejo de la ansiedad: a no regalar mi guardarropa, a no tirar mis zapatos a la basura, a no volver a arrancar los cables de luz que alimentaban a mi casa desde la cajita de fusibles, a no comerme una bolsa de bombones de una sentada o a no atragantarme tomando coca light. Son cosas que jamás volví a hacer, luego de comprender que me podían poner mal. Por el contrario, la toma de decisiones me puso bien y así entendí que me va bien ir al cine sola, sentarme a comer sólo con la radio encendida, apagar todas las luces, dejar algunas puertas o cajones abiertos, confiar en los demás, confiar en mi misma. La última vez que hablé con el Rey Sol de la ansiedad me dijo que cuando me conoció le tenía mucha paciencia a todo mundo menos a mi misma, me dijo que la única persona que no me toleraba era yo y que le daba gusto saber que ya no es de cristal cortado mi sistema.

Todo también pasó.
Y después de recuperar algunos pares de zapatos y dos abrigos que regalé deliberadamente, de haberme arreglado la muela estrellada y el diente roto, de poder dormir bien y de muchísimas otras cosas que pude volver a hacer, fui entonces a inventarme otro nombre y a probar otros sabores de paletas heladas y de cafés batidos. El resultado de una serie de esfuerzos es lo que hoy pueden leer, y me siento orgullosa por eso.

Hoy voy a creer en el amor y voy a intentar vender la propuesta como slogan de campaña:
LOVE, I CAN BELIEVE IN.

3 comentarios:

copo dijo...

Me gusta tu slogan de campana, tienes mi voto! Creamos en el amor, porque no?
Sabes bien que te admiro. Eres una mujer que sabe vivir las emociones al maximo, incluso las que podrian calificarse como malas. Ese es el caso de la ansiedad. Supongo que no esta mal sentirla, lo que esta mal es no aprender de ella, y tu has logrado sacar lecciones valiosas. Eso si, creo que lo peor puede ser regalar los zapatos y abrigos, veo que los recuperas...pero no lo vuelvas a hacer!!
Yo tambien quiero probar nuevos sabores. Tambien estoy de acuerdo con el Rey Sol respecto de la paciencia y aprovecho pa agradecerte la que me tienes a mi.
Un beso para tus alas tecknicolor.

Psic.Yoyo dijo...

tienes razon.. muchas veces cuando nos repetimos ciertas cosas que queremos creer o cambiar de nosotros mismos, en verdad suceden, eso se llama neurolinguistica... y en verdad funciona, asi que hay que tener siempre pensamientos positivos de nuestra vida y todo mejorara sin darnos cuenta... la ansiedad? es sin duda una compañera de todos.. como dices.. yo he aprendido a vivir con ella y a disfrutarla. asi no la siento como un fantasma aterrador... me gusta leer lo que escribes.. te invito a mi blog, espero te guste... cuidate

Lilith dijo...

Primero: YES WE CAN!!!!!
Segundo: como que regalar tus zapatos??? eso no se hace a menos que esten muy gastados o MUY pasados de moda.

Besos!!! de una beliver a otra beliver