miércoles, 7 de enero de 2009

Aspirinas para el desamor

(O en busca de la píldora perfecta).

Antibaby, antidepresivo, ansiolítico, antibiótico, analgésico... ¿alguien se ha puesto a pensar en una fórmula química para el amor? Porque a mi me parece que quien lleve a cabo la formulación de las pastillas para no soñar a las que Joaquín Sabina les dedicó una canción, debe ser el merecedor del Nóbel de Química o, mínimamente, debería ser el impulsor del edificio para el Hospital del amor, ese que tendría enfermeras de playboy y toda la cosa.

Qué fácil sería.
Y yo que pensé que era más fácil tener un olvido selectivo. Algunas veces he llegado a pensar que sería menos difícil sobre llevar un largo periodo de soledad si las aspirinas que me tomo por las noches me hicieran olvidar un poco.
Ayer fuimos a comer para festejar el cumpleaños de mi madre. En toda la tarde mi móvil no dejó de sonar, me estuve mandando mensajes con el chico de la cámara y como a las diecisiete me llamó. Quedamos para vernos en unos días y me puso bien, me pongo nerviosa y me da una risita estúpida porque las palabras no me salen por la boca. Luego, del gusto me sonreí por mucho rato. Caí en la cuenta de que me da muchísimo miedo todavía quedar con alguien. Por eso quisiera entonces que existiera una pastillita mágica para que mi corazón quedara como antes.

Todavía me duele el pecho.
A pesar de que las altas dosis de ibuprofeno cada doce horas llegaron a su fin, el pecho derecho se va recuperando poco a poco y todavía me duele a ratos. Entonces me doy cuenta de que toda sanación lleva su tiempo, y de que a mi corazón todavía le falta.
Se me salieron las lágrimas de desesperación porque me da mucho coraje darme cuenta de que, a pesar de ser una chica a la que han querido mucho, es eso lo que me ha dolido tanto: el efecto secundario negativo del amor. Es una consecuencia de la que quisiera librarme, para eso también debería haber una pastillita: una que elimine los efectos secundarios del amor. Luego entonces, tendríamos las aspirinas para el desamor.

Cómo es bien diferente cada uno de los chicos. No es lo mismo quedar con el de los ojos verdes que con el de la cámara. Creo que he hecho bien en hacer unos que otros rankings. Unos me ponen feliz y otros hacen que me embargue la indiferencia. Sí, esa misma que he aprendido a manejar por vivir en esta gran Ciudad. Mi hipócrita Ciudad que estoy segura, todavía puede albergar la historia de amor que me hace falta y el encuentro que nunca tuve.

2 comentarios:

Lilith dijo...

Desafortunadamente la ley de la vida es tomar lo bueno con lo malo, pero animate generalmente lo bueno compensa por cualquier efecto secundario.
Besos
P.D. Si encuentras la pastillita esa me avisas... nunca sobraria tener algunas en reserva, despues de todo no serian solo para mal de amores,sino tambien para las perdidas de los seres queridos.

Anónimo dijo...

Test.