Hoy fue la última vez que fui a la sede del partido político; no tengo a nada más que ir, oficialmente no tengo trabajo.
De regreso venía caminando muy pensativa y mirando mi alrededor: indigentes, prostitutas aún borrachas desde la noche anterior, loquitos, policías, hombres que creen que porque caminé por la misma banqueta de las prostis yo también lo soy... cuando de pronto ví un enorme tigre color anaranjado jugando con su entrenador. Wow, qué lindo espectáculo. No me quedé más tiempo mirando porque tenía pendiente de los documentos que traía en mi bolso.
Total, que seguí caminando muy pensativa y sonriente. Pensé en mi corazón que se está reestructurando, en mi intelecto, pensé en la nueva vida que quiero llevar. Imaginé las transiciones. Imaginé tambien lo que me espera por vivir. Me sentí feliz por mi toma de decisiones (Mauricio estará orgulloso de mi cuando se entere).
Me acordé de ti y de que me estás monitoreando. Respiré muy hondo y lo acepté: te amo desde siempre.
Luego el viaje en Metrobús me puso bien. Caminé algunas cuadras más y tomé la ruta de regreso. El Metro venía a reventar, hasta el cuarto tren me pude subir. No regresé a casa, fui a la peluquería (de lo que me arrepentí gracias al pesimismo de la peluquera) a hacerme los pies y el pelo después de casi un año de no habérmelos hecho. Depresión con pedicure se combate.
Regresé. Pude caminar. Creo que es el primer día que Andrés no me hace falta.
2 comentarios:
Felicidades por tu corazon reestructurado, por tu intelecto y por la nueva vida!
Brindemos por eso, porque tengas muchos y muy buenos cambios y que sepas salir de los malos como siempre, con tus chinos ondeando y el estilo por delante...
Ahora un tigre, tigre de verdad en la ciudad??? a media calle o como???
Tu escrito me transmite tranquilidad. Me alegra sentirte asi tranquila y determinada.
Que tengas bonito fin de semana.
xoxoxo
Publicar un comentario