Hoy me compré un candelero de cristal en forma de corazón. Llegué y lo puse a un lado de mi laptop en mi mesita de trabajo, le puse una velita prendida y pedí, con muchas fe, que el amor nunca se acabe y nunca se salga de los corazones.
No tengo un santo predilecto ni se lo pido a alguien en especial, más bien lo pido a quien se quiera apiadar de mi y me lo quiera conceder. Y bueno, que ya dicho de esa manera, me da mucha risa darme cuenta de lo que significa. Mujer de poca (o mucha) fe.
***
No quiero seguir siendo la malhumorada en la que me he convertido. Algo tendré que hacer para cambiar. Cada día que pasa me siento más atraída por mi cama, mis cobijas y mis edredones. A veces quisiera poder acostarme y quedarme ahí como por tres o cuatro días seguidos sin importar lo que pase afuera (o adentro).
Desamor con amor se combate.
1 comentario:
Me encanta que hayas comprado la velita y que pidas con ti. Yo ahora tambien lo hago, quiero que te quieran, mucho y bien, te lo mereces.
Sigue saliendo a caminar, lee, sigue escribiendonos, pero no te metas a las cobijas dias enteros...eso es tristeza, la mejor manera de meterse en las cobijas por mas de 10 horas es con un hombre sexy.
Publicar un comentario